En clave de incógnita

Hoy se inaugura en la Biblioteca Nacional el proyecto Enclave. Se trata, básicamente, de un proyecto de carácter voluntario en el que los editores suman parte de su catálogo a una plataforma de la Biblioteca Nacional para que los usuarios puedan consultar los registros bibliográficos y fragmentos de sus contenidos y, en el caso de que estuvieran interesados en adquirir los títulos examinados, ser remitidos a la página web de la editorial. Es posible que yo no entienda la clave del proyecto y que se me escapen sus intenciones más palmarias pero, ¿qué hacen los editores privados añadiendo sus libros a la plataforma de una institución pública? ¿Por qué no se ha dado el paso de genear una plataforma transversal e intersectorial propia?


En el caso de que la intención fuera facilitar el préstamos de objetos y contenidos digitales a los usuarios de la propia Biblioteca Nacional, o de las bibliotecas públicas o de los consorcios bibliotecarios, entendería la intención de la iniciativa. Si se hubieran instalado puntos de descarga en la propia Biblioteca Nacional y la plataforma hubiera servido para animar a las bibliotecas de titularidad estatal a hacer lo mismo para agilizar y dinamizar el préstamo electrónico, comprendería mejor la decisión. Si, incluso, esa plataforma alojada en la primera de las bibliotecas hubiera servido para facilitar el préstamo digital a través de la propia web, poniendo en juego sistemas de DRM avanzados para el control de los objetos suministrados, hubiera quizás desfricado la clave del proyecto Enclave. En Content Access Characterization in Digital Libraries o en el más extenso y concienzudo Digital Library Use, pueden entenderse las razones que pueden llevar a poner en marcha un proyecto de puesta a disposición pública de contenidos digitales en una biblioteca.

La cuestión que permanece, al menos para mí, sin respuesta, es: ¿por qué no se ha aprovechado DILVE, que es una herramienta que ya existe, para generar una plataforma editorial común, avalada y promovida por la propia Federación, que pusiera a disposición de los agentes de la cadena del libro, sobre todo los libreros, la posibilidad de ofrecer a sus usuarios la oferta bibliográfica más completa posible? Si un lector pudiera entrar en una librería y acceder, mediante un escaparate virtual, a la oferta viva y completa de las editoriales privadas; si un lector, una vez encontrado el libro deseado, pudiera encargar una o varias unidades, en formato digital o en papel, que se descargarían o imprimirían después de que se hubiera generado la demanda; si un lector pudiera llevarse bajo el brazo, gracias a esa plataforma común y privada, cualquier libro editado en por cualquiera de los agentes editoriales privados, entendería muy bien la iniciativa.

Por ahora, sin embargo, no consigo desentrañar el sentido de la clave del proyecto que hoy se presenta en la Biblioteca Nacional. Si alguien tuviera la bondad de arrojar alguna luz sobre mi tiniebla, lo agradecería.

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Comentarios

La clave de Enclave la tendrá la FGEE y por tanto Planeta. sencillo!

Quizás Joaquín tu pregunta se conteste que el condicionar "si" que utilizas antes. Tal como declaró Milagros del Corral, es "un estudio sobre este nuevo mercado, una forma de saber que pasará o está pasando".

Me parece que al final tendrá que imperar la razón y existir una plataforma de editores digitales, pero… eso creo que irá retirando del canal a muchos actores que hoy existen, Y eso da miedo.

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