Navidades electrónicas
(o una carta a los Reyes a la inversa)

Seguramente la pregunta que más me hayan planteado en las últimas semanas podría enunciarse como sigue: ¿qué libro electrónico me compro? o, en algunos otros casos, ¿me compro ya un libro electrónico? Sin duda uno de los regalos más apropiados para apaciguar la compulsión derrochadora de la navidad, al mismo tiempo que denote nuestra cercanía incuestionable a la modernidad digital, es el libro electrónico, el e-reader. Para no pronunciarme en más ocasiones de las necesarias, dejaré por escrito mi opinión, como una carta de los reyes a la inversa.


Casi ninguno de los libros electrónicos que se comercializan ahora mismo en el mercado -la segunda generación de dispositivos que mejoran en legibilidad y algunas otras prestaciones a aquellos ya olvidados antecesores capitaneados por el Rocket ebook- mejora, a mi juicio, las propiedades y capacidades del libro en papel tradicional. Es más: yo añadiría lo mismo que el hijo de un reputado colega me confesaba hace poco: el libro electrónico que se comercializará a lo largo de todas estas navidades es un objeto, en todo caso, para los que ya están habituados a leer en soportes tradicionales, porque no añade ni un ápice de valor adicional, a excepción, claro, de su capacidad de almacenamiento. La mayoría de los modelos, y no los enumero para que no parezca que realizo agravios comparativos interesados, no son táctiles; son torpes en su búsqueda de contenidos, no poseen en realidad la capacidad de realizar búsqueda alguna en su interior; son lentos; no poseen conexión a red alguna; no permiten realizar anotaciones ni mucho menos categorizarlas; no tienen pantallas en color; no….



Lo pero de todo en mi opinión, sin embargo, no es ni siquiera la retaila innumerable de incapacidades arriba mencionadas sino, sobre todo, la incompatibilidad programada de formatos y, más aún, la ilegibilidad de los textos. Y me explicaré más claramente para que no quepa duda (seguramente mi admirado y querido Pepe Martínez de Sousa, tal como ya dejara por escrito en “La informática y la comunicación escrita“, suscribiría punto por punto lo que ahora diré): cuando se maqueta una página para una obra en papel se hace en un formato determinado, con una caja de composición específica, una fuente y cuerpo de letra adecuados y una interlinea y una interletra en justa proporción. Cuando se pretende que ese formato concreto sea legible en una pantalla cualquiera de un dispositivo electrónico, lo que ocurre es que se practica una reducción inicialmente proporcional, y lo que suele pasar es que el cuerpo de letra no alcance ni los 4 puntos. Los textos que han sido convertidos a PDF no son redimensionables  y suelen resultar por eso ilegibles e inmanejables. Cuando se utilizan las lupas de aumento el resultado es que todos los elementos compositivos complejos (tablas, gráficos, imágenes), desaparecen y, también, que la caja de texto se contorsiona, las líneas como tales desaparecen, las palabras se cortan por donde el software de origen coreano le parece oportuno… En fin, un menosprecio ultrajante a cinco siglos de artes gráficas que ningún editor debería aceptar y que ningún lector debería consentir.



Puede, claro, que el formato más esperanzador, el epub, resuelva este galimatías de formatos y composiciones cuando la comunidad que lo desarrolla encuentre la solución para que cualquier contenido concebido para formatos muy distintos sea perfectamente legible -incluyendo tablas, gráficos e imágenes en cualquier posición y tamaño- en cualquier soporte digital. Se adivina, sin embargo, que ese propósito es casi irrealizable, porque Amazon ha tenido que inventar el Kindle XL para  la lectura de un periódico o una revista no se convierta en una actividad impracticable. Y hablando del Kindle: muchos me dirán que esa es la solución amén del regalo más chic de las navidades. Algún buen amigo me ha escrito incluso diciéndome que ya se lo ha comprado y que espera poder leer dentro de poco estas crónicas saturninas en su nueva pantalla. Incluso la revista Computer Hoy dictamina en su último número que el Kindle es el mejor de los libros electrónicos del mercado, aunque eso sí: se le olvida comentar que se trata de un modelo perfecto de integración vertical de negocio que nos convierte en consumidores cautivos de un sólo formato propietario y de un dispositivo cuya única conexión nos lleva a la tienda de donde salió.



Claro que aparecerán en el 2010 nuevos soportes. Los importadores y fabricantes los tienen ya en los almacenes, a la espera de que sus hermanos mayores se coloquen en las navidades en las estanterías de los lectores desprevenidos. Entre ellos no faltarán las dobles pantallas conmutables de Asus, o el ITablet (tan mágico como propietario) o las pantallas desplegables de polimeros de Polymervision. Tampoco faltará a su cita Google Editions, la computación en la nube, la accesibilidad ubicua y la desaparición tangible de los libros y las bibliotecas (amén de los libreros, los distribuidores y algunas otras especies en retroceso).

Yo, a los Reyes, les he escrito: “Queridos Reyes Magos: este año no me echéis, por favor, un libro electrónico. Esperad un poco. Mientras tanto, traedme, por favor, el calendario de Las más bellas bibliotecas del mundo, para recordar aquel tiempo en que los libros eran palpables y el conocimiento ocupaba lugar”.

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Comentarios

Razones no faltan para estar en un estado continuo de excitación, querido Joaquín. Yo le pido a los reyes (laicos, en mi caso) que me echen un lector de libros, pero analógico. Un señor (a poder ser con bigote, nostalgias paternas de niño huérfano) que me lea los libros que sólo me da tiempo a ojear (u hojear, que también es menester y se perderá con lo electrónico), hasta que llegue un aparato que me abra las puertas a algo distinto no a una metáfora barata del libro físico, que nunca morirá. Perdurará el buen libro, bien editado, maquetado y manufacturado. Quiero disfrutar de ambos. Peropor favor dejadme aún, por un momento, disfrutar de la nostalgia del papel. En el 2010, prometo comprarme un lector. Y esta vez de ebooks. Y sin bigote.

Hablando de maquetación: me consultó el otro día un amigo diseñador gráfico y maquetador sobre la conveniencia de actualizarse de cara a los nuevos formatos de publicación digital. Le dijo lo mismo que tú a los reyes: que de momento aguarde hasta ver cómo se asienta el asunto, tanto en lo mercantil como en lo tecnológico. Y que no se inquietara, porque, que yo supiera, la digitalización no ha añadido grandes novedades a la concepción y la composición de obras multimedia.

Luego lo envié aquí para ampliar la información.

Feliz año.

hola

Hola, que a los libros electrónicos aun "les falta un hervor" esta más que claro. Es una tecnología de segunda generación y aun le queda por evolucionar pero En su mayoría tiene mucho camino andado.

Respecto a esto quiero puntualizar dos cosas que dices en tu articulo. Dices que no se pueden hacer búsquedas, que en su mayoría no tienen conexión a Internet y que son limitados en cuanto a su capacidad para leer formatos. Todo esto no es cierto en general. La mayoría pueden marcar paginas y poseen conexión con la red aunque solo sea con su tienda online. Ademas prácticamente todos leen EPUB, PDF, LRF y FB2 que son los formatos principales.

La navegación entre paginas es cierto que no es muy veloz pero más que suficiente como para no necesitar más. El color que esta por llegar vendrá muy bien para leer comics y libros técnicos pero para el que lo quiere usar para leer y libros ya puede disfrutar de un lector en el que no echara en falta más posibilidades. (Yo jamas pintarrajeo anotaciones en un libro).

De todas formas es un trasto más y dentro de poco esta tecnología se aplicara a un tabletPC (ya hay alguno en marcha) y tendremos un PC con libro de tinta electrónica incluido. Al final todos los aparatos tienden a unirse en un "todo en uno".

El ebook esta hecho para que te puedas comprar un libro de manera inmediata o bajarte publicaciones gratuitas y leerlas en cualquier parte sin que te ocupen lugar. Por supuesto hará que muchos freaks vuelvan a leer hasta que se les pase la euforia de la novedad.

Un apunte más, les voy a decir el motivo principal por el que estos aparatos del demonio van a ser un top ventas: Los libros son muyyy fáciles de piratear con estos cacharros.

P.D.: Si trabajas imprimiendo novelas más te vale ir pensando en otra forma de ganarte la vida.

Efectivamente, Joaquín, todos los dispositivos de lectura electrónica que se están vendiendo en este momento en España son obsoletos.

La nueva hornada de lo que nos va a llegar es un paso adelante en la lectura electrónica, así que yo sigo con el mismo aparato de hace más de una año.

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