La tragedia del conocimiento común

En el Financial Times del 2 de enero (los retrasos en los aeropuertos, en estas fechas, son un bálsamo para la lectura sosegada de la prensa) puede encontrarse un revelador artículo sobre la Wikipedia, sobre la disyuntiva que aqueja su fundamento: Equality or truth? Wikipedia’s dilemma: ¿debe prevalecer el gobierno y la gestión igualitaria de la enciclopedia, en detrimento de la fiabilidad, o debe incorporarse algún mecanismo o dispositivo de acreditación de la calidad y de reconocimiento del trabajo y del esfuerzo? Esta cuestión, dice Richard Waters, “apunta hacia una tensión fundamental en el corazón de la Wikipedia que atasca su desarrollo. Fundada sobre la idea de la apertura completa, cualquier ajuste que parezca favorecer a uno de los grupos de contribuyentes sobre cualquier otro es percibido como una traición a sus principios”. En realidad, esta constatación no es sino una versión moderna y digital de un problema identificado hace mucho tiempo: el de la tragedia de los comunes o, expresado de otra forma, el problema irresoluble de cómo desarrollar formas de gobierno de empresas cooperativas que sepan cómo gestionar la provisión, el compromiso y la supervisión.


Elinor Ostrom, la laureada Premio Nóbel de Economía en 2009 por su contribución al estudio de las formas de gobierno de los bienes comunes, decía en su obra principal, El gobierno de los bienes comunes (reeditada en FCE con una traducción francamente mejorable), que el principal enigma de las formas variables y culturalmente contingentes de acción y gestión colectivas era saber cómo alentar el abastecimiento o el suministro sostenido; cómo mantener unos lazos fuertes y duraderos de compromiso con el proyecto colectivo; y cómo, finalmente, instruir algún tipo de supervisión o vigilancia no excesivamente gravosa sobre el buen funcionamiento de esa institución.

Ostrom no habla en su libro de proyectos de acción colectiva como el de la Wikipedia, ejemplo por antonomasia en nuestra era digital de la gestión de un bien común, el del conocimiento, mediante el uso de las herramientas que nos lo permiten. Pero su reflexión es extensible, sin duda, a la actualidad. Es cierto que la única diferencia de bulto es que el conocimiento no es un bien finito, a diferencia de los recursos que ella estudió (las pesquerías de las zonas costeras, las tierras de regadío y otros bienes limitados fundamento de la vida en común y de la supervivencia). Aquí se trata de un bien ilimitado, el de la inteligencia colectiva, pero por muy incontable que sea, padece exactamente de los mismos achaques: en primer lugar, es bien sabido que no todos aportan en la misma medida, que el grueso de las contibuciones lo hacen colaboradores ocasionales, mientras que el mantenimiento, la supervisión, la edición y la corrección corren a cargo de un grupo muy restringido de observadores. Who writes Wikipedia?, ha sido la pregunta que ha obsesionado a buena parte de su comunidad durante los últimos años; en segundo lugar, como ha dejado meridianamente establecido Felipe Ortega en su irrebatible “Wikipedia: A Quantitative Analysis”, la desafección de los contribuyentes a la Wikipedia no es solamente cada vez mayor sino que es un rasgo estructural que aqueja, sobre todo, a ramas como la española. ¿De qué manera, si es que existe alguna, podría premiarse y reconocerse el trabajo de los más ufanos conrtribuyentes para promover y sostener su compromiso, entonces?; y en tercer lugar, por último, la Wikipedia se ha dotado así misma de medios para vigilar y revertir el vandalimos, función fundamental, entre otras, del cuerpo establecido de bibliotecarios, que patrullan sin descanso sus millones de páginas, pero su intervención, tal como revelan los encendidos debates que pueden seguirse en sus foros, no siempre es aceptada, entendida ni bienvenida.


Lo dicho: contibuciones diferenciales; fidelidad; vigilancia y reconocimiento. Nadie sabe muy bien como hacer para que las comunidades que desean darse políticas para la acción colectiva alcancen el éxito que persiguen, y la Wikipedia es un laboratorio extraodinariamente interesante para estudiar nuestra capacidad de emprender proyectos colaborativos en una economía digital abierta en el nuevo decenio. El Financial Times, quizás sin saberlo, llega a la misma conclusión a la que llegaron algunos padres de la antropología hace mucho tiempo: “en el futuro [...] será necesario registrar la identidad de los editores o buscar mecanismos para medir su reputación, la importancia y calidad de su trabajo, ideas que pueden parecer un anatema en la cultura presente de la Wikipedia”. De hecho ese es el trabajo que hace tiempo emprendieron Luca de Alfaro y Bob Adler al desarrollar un mecanismo de evaluación colectiva, Wikitrust, que permite medir con facilidad la confianza de los lectores en la calidad del contenido consultado y, por ende, los merecimientos del editor o editores de esa entrada.

Hardin habló en el año 1968 de la tragedia de los comunes al referirse al problema de cómo darse normas de gobiernos capaces de contener la avaricia individual en beneficio del bien común. Hoy cabría hablar de la tragedia del conocimiento común como del problema de cómo desarrollar normas de gobiernos consensuadas que resuelvan la tensión entre la apertura completa que propugnan los principios iniciales de la Wikipedia y la imperiosa necesidad de asegurar la calidad de los contenidos añadidos, de cultivar un compromiso perdurable, y de reconocer en su justa medida a quienes más contribuyen al bien común.

Antes del verano espero tener listo un libro sobre este tema en el que llevo trabajando los dos últimos años. Sé que los lectores no se agolparán en las librerías reclamando a gritos un ejemplar, pero quizás alguno de los que hayan llegado hasta aquí pueda estar interesado. Hasta entonces, paciencia.

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Comentarios

Como dices, la Wikipedia es un ejemplo muy interesante de la subversión del modelo tradicional del conocimiento. Históricamente, el conocimiento siempre había sido unidireccional: un grupo de expertos seleccionados informaba a la sociedad a través de un medio restringido (por ejemplo, a través de una enciclopedia). Se primaba la calidad en detrimento de la cantidad (de información y de acceso a la misma).

La Wikipedia (y la cultura 2.0) ha supuesto darle la vuelta a este modelo: todos podemos informar a todos de algo de una manera casi instantánea. Es el modelo de primar la cantidad en detrimento de la calidad, y que ha tenido una inmensa aceptación.

¿Pero son cantidad y calidad son dos parámetros necesariamente anticorrelacionados? ¿Instaurar métodos para aumentar la calidad en la Wikipedia implica disminuir la variedad y el ritmo de generación de contenidos?

Jo que tema más interesante, si sacas el libro en ebook avisame que te lo compro ;) .

este libro http://mitpress.mit.edu/catalog/item/default.asp?ttype=2&tid=11012 tambien trata del tema enfocado al conocimiento como un bien comun y expone en el cap 2 algunas desmitificaciones a la ‘tragedia de los comunes’.

[...] This post was mentioned on Twitter by Roger Michelena and Martín Palma Melena, Juliana Pometti. Juliana Pometti said: La tragedia del conocimiento común http://bit.ly/aeWvAT [...]

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