El quinto poder

Todo uso trae su abuso y el sustantivo Web 2.0. se ha convertido en un adjetivo que sirve para aderezar cualquier ensalada digital. José María Álvarez Monzoncillo dice en Incertidumbres de la web 2.0. que la promesa que esa cifra mágica encerraba se ha incumplido. “Los millones de blogs“, dice Álvarez de manera aparentemente inapelable, “son verdaderos monólogos, sin capacidad de influencia y sin que sus opiniones lleguen a nadie. La escalera generada por Forrester, segmentando según los diferentes niveles de participación en la Red, tampoco parece cumplirse (creators, critics, joiners, spectators, collectors e inactives). Las redes sociales evolucionarán hacia el marketing, desarrollando nuevas productividades y rompiendo la lógica por la que surgieron”.


El profesor Álvarez Monzoncillo añade, por si pudiera quedar alguna duda del descrédito del guarismo cabalístico: “La sociedad amateur, la free culture de Lessing o la free economics de Andersson son un sueño imposible, que se está convirtiendo en una nueva religión con excesiva ideología. Los contenidos financiados solamente por publicidad y los autogenerados por los usuarios sin lucro no pueden sustituir al conjunto de los medios de comunicación y a las industrias del entretenimiento al mermar drásticamente sus recursos. Se abrirá claramente una brecha entre contenidos low cost y premium. Al igual que ahora, unos los pagará la publicidad y los otros directamente los usuarios-consumidores. Mientras tanto, la web 2.0 no da beneficios, y ya se habla de la web 3.0. Otros ponen el prefijo 2.0 a todo porque está de moda, esperando que caigan las nueces sin varear la noguera”

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Quienes llevamos un tiempo sumergidos en la web sabemos por experiencia propia que la regla 90-9-1 enunciada por Jacob Nielsen, la regla de la participación desigual, se acerca más de lo deseable a la realidad y que las potencialidades que las herramientas ofrecen y prometen no son usadas con la asiduidad y rigurosidad que merecerían. No parece que los medios de comunicación contrastados, con solvencia intelectual y una línea de pensamiento rigurosa y distintiva, tengan por qué temer su desaparición. La convergencia entre unos y otros medios de comunicación es tan obvia, por otra parte, que muchos medios de comunicación tradicionales han integrado en sus páginas espacios para la participación ciudadana y, como indica el informe de Technorati, State of the Blogosphere 2009, el 27% de las personas que respondieron a la encuesta del buscador compaginaban ambas actividades.

Lo más importante, lo esencial, sin embargo, es que el cuarto poder debará aceptar de ahora en adelante la presencia de un quinto, el del poder de cualquiera ejercido a través de un medio de expresión propio, lo que Jacques Ranciere reclamaba como esencia de las democracias contemporáneas. Claro que hay verborrea, desahogos, palabrería huera y basura en la blogosfera, tal como sucede en los medios de comunicación tradicionales. Los encuestados cuyas opiniones se reflejan en el gráfico inferior contestaron, con más olfato y acierto que el comentarista de El País, que los “blogs eran fuentes de información tan válidas como los medios tradicionales” en un 50% de promedio, lo que los hace dignos, al menos, de ser tenidos en cuenta.

Que Joe Romm, autor del blog Climate Progress, por ejemplo, fuera nombrado como “Héroe del medioambiente 2009″ por la revista Time, gracias a la influencia que sus entradas diarias ejercen sobre la conciencia ecológica de su país, no puede ser ignorado; que Techcrunch sea el lugar donde todos los que quieren saber qué va a ocurrir en los nuevos entornos tecnológicos sea un blog, quiere decir algo; y que Think Progress sea un blog capaz de influir en la política norteamericana, no es poca cosa. Y que, sobre todo, el conjunto de blogs que compone Madrimasd dentro del que futurosdellibro está encuadrado, alcanzó más de 30 millones de visitas (contribuyendo, según diferentes métricas, con unas 200000 visitas), no puede despreciarse como un simple monólogo o un soliloquio sin trascendencia.

150 millones de blogs merecen algo más que una simple descalificación. El quinto poder no se conformará con una mera desaprobación.

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Comentarios

Interesante artículo!. Sólo una breve aclaración por si te sirve en alguna investigación:

El Quinto poder es un termino acuñado por Ignacio Ramonet, en 2003 (y con referencia en 2005, en Le Monde Diplomatique) en su analisis sobre los Media Watch Global (Observatorios de medios).

En 2007, un articulo publicado en Tribuna Complutense, considerando la la expansión de los blogs, hace referencia al analisis de Ramonet, El sitio es:

http://www.ucm.es/cont/descargas/prensa/tribuna961.pdf

Saludos

JF

Gracias por la referencia bibliográfica Jesús.

¿No podría decirse lo mismo de cualquier otro canal de comunicación? En prensa, existen unos pocos periódicos influyentes y una miríada de pequeños periódicos que llegan a un segmento mínimo de la población. Lo mismo podría decirse de los columnistas dentro de un mismo periódico.

En cuanto a la participación, no estoy seguro de que los medios 2.0 tengan que implicar automáticamente una participación masiva de los usuarios. Un 1% de bloggers "muy activos" es una cifra muy respetable si tenemos en cuenta que hay 150 millones de blogs. Y, en todo caso, debe de ser una cifra extraordinariamente más elevada que la de lectores de periódicos que envían cartas al editor, por ejemplo. ¿No es ser un "lurker" parte de la naturaleza humana?

Muy interesante.

Gracias

[...] El quinto poder – Que Joe Romm, autor del blog Climate Progress, por ejemplo, fuera nombrado como “Héroe del medioambiente 2009″ por la revista Time, gracias a la influencia que sus entradas diarias ejercen sobre la conciencia ecológica de su país, no puede ser ignorado; que Techcrunch sea el lugar donde todos los que quieren saber qué va a ocurrir en los nuevos entornos tecnológicos sea un blog, quiere decir algo; y que Think Progress sea un blog capaz de influir en la política norteamericana, no es poca cosa. [...]

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