La importancia de compartir

Pudiera parecer que el título de esta entrada aludiera a esa forma de buenismo lánguido que nos transmitieron a alguno de nosotros en la escuela, sobre todo en algunas clases de escuelas de las que prefiero no acordarme; o también a una admonición infantil, para que los pequeños sepan que deben hacer lo que los mayores no hacen. Sin embargo, la actualidad y pujanza de las redes sociales desmiente ese sesgo y expande su significado más allá de cualquier apropiación ideológica, religiosa o cronológica. Yo lo comprendo, en el fondo, como una manifestación exacerbada de las nuevas formas de comunicación y uso de la información que transforman radicalmente los métodos precedentes.

Cuatro ejemplos bastarán para comprender la mención inicial, uno militar, otro político y administrativo, el siguiente del mundo de los negocios y, por último, del universo científico:

1) los espías son gente poco dada a compartir información porque viven o han vivido, precisamente, de gestionar su carestía y usufructo. Cuanto menos se supiera de sus actuaciones, de sus intenciones y de sus fuentes de información, mejor. Las cosas, sin embargo, están cambiando: ante la amenaza del terrorismo internacional, la seguridad norteamericana ha puesto en pie el sistema A-Space, que no es otra cosa que una red social de espías que comparten sus  perfiles, sus ámbitos de interés y especialización y sus fuentes de averigüación. Si el bastión de los secretos y la incomunicación ha caído en la cuenta que compartir información es esencial para su negocio, ¿qué otra cosa podríamos hacer los demás?;

2) En el Foro económico mundial de Davos se dan cita las más altas autoridades de la política, los negocios y la inteligencia del mundo académico. Coordinar sus agendas debe de ser una tarea casi impracticable pero la cosa será todavía más improbable una vez que abandonan Davos. ¿Cómo continuar con el intercambio de opiniones, con las discusiones en torno a los temas abiertos y puestos encima de la mesa en el ídilico pueblo suizo? Welcom es la red social que utilizan los 5000 selectos miembros de esa comunidad para permanecer en contacto y para generar conocimiento en torno a los enormes retos y problemas que deben abordar. ¿Si las autoridades del mundo utilizan redes sociales para compartir sus inquietudes y sus quitas, qué otra cosa podríamos hacer los demás?

3) Hablando de Davos, pero esta vez centrándonos en el trabajo de las grandes empresas multinacionales: la Global Redesign Initiative es una de las más esperanzadoras actividades que se llevó a cabo en Davos, un proyecto que auna economía abierta, verde y digital: en el año 2009, en la convocatoria anterior, se puso en marcha el proyecto GreenXChange, animado por el CEO de Nike, Mark Parker. Sintéticamente, la operación consiste en dotarse de una plataforma digital común y compartida, abierta a todos los miembros que quieran colaborar, para poner a la disposición de la comunidad información concerniente a las buenas prácticas en materia de sostenibilidad, eficiencia energética y nuevos materiales.

Los beneficios económicos directamente derivados de compartir la información y el conocimiento son obvios hasta para el más encarnizado competidor chapado a la antigua usanza capitalista: en lugar de invertir individualmente cantidades ingentes y prohibitivas en investigación, organización y comunicación, ¿por qué no construir una base compartida común, abierta, en la que las empresas, con productos patentados o no, intercambien información honestamente sobre sus experiencias diversas para construir una industria mejor gobernada y más efectiva? ¿qué obstáculo encontraríamos para que cada empresa, tras ese intercambio, siguiera innovando y en algunos casos patentando, siempre y cuando se estableciera claramente por escrito la obligación de compartir conocimiento en las mismas condiciones en que lo recibieron? ¿Qué nos impediría hacer eso excepto las viejas rémoras vinculadas a un sistema moribundo? ¿Cómo es que en un país como el nuestro, cuyo tejido empresarial está mayoritariamente compuesto de pequeñas y medianas empresas, que cuentan con escasos recursos propios para innovar, la cooperación basada en la tecnología no se ha impuesto ya como un principio indiscutible?

4) Los científicos siempre han sido tipos celosos de la información que transmitían a los demás porque, tradicionalmente, su prosperidad se basaba en el secretismo y en la circulación restringida de sus hallazgos. ResearchGATE es hoy una de las comunidades virtuales más florecientes de la web porque los científicos han cobrado plena conciencia de que la esencia de su trabajo se basa en la construcción de una verdadera red de conocimientos mutuamente vinculados, tanto más relevante y más visible cuanto más expuesto a los comentarios y críticas de sus pares. Si la colectividad que usufructa el conocimiento por antonomasia ha decidido abrirse a las redes sociales, ¿qué podremos hacer los demás sino abrir de par en par los nuestros?

En el último dossier de The Economist podemos encontrar un dossier íntegramente dedicado a “un mundo de conexiones”, a la discusión sobre el papel cada vez más creciente y relevante de la importancia de compartir en nuestras vidas cotidianas, en nuestras economías de pequeña y mediana escala, en la gestión del conocimiento que tenemos sobre el mundo y sobre los demás.

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Comentarios

Excelente post, enhorabuena!

Muy buen post, que debería difundirse ampliamente,puesto que en algunos lugares te pueden sancionar, o amedrentar desde dependencias del estado, por dar acceso a información a investigadores.

Muy interesante la reflexión y acertada la elección de ejemplos. Me encantó además la ilustración! ¿De dónde salió?

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