Legibilidad digital

Los editores llevan siglos aprendiendo la difícil relación que debe establecerse entre el tamaño de la fuente, la distancia entre las letras o interletra, la interlínea y su relación con lo anterior y, a su vez, con el tamaño de la caja, con la mancha, para intentar establecer una armonía de todas las partes que contribuya a la legibilidad del texto, a la belleza y a la comodidad a partes iguales. La usabilidad vendría a ser lo que las artes gráficas han sido para el libro al buscar unas normas de composición de la página web que la hagan, simultáneamente, agraciada y legible.

Los fabricantes de libros electrónicos no parece que hayan pasado por ninguna escuela de artes gráficas y en su gran mayoría piensan que basta con arrojar un texto al contenedor, saltándose con donaire cinco siglos de cavilaciones sobre la armonía compositiva y sobre las reglas indispensables de la legibilidad. Supondrán que las artes gráficas son una rémora medieval y que los desastres gráficos que ellos cometen están digitalmente justificados en aras de la accesibilidad y la cantidad de información.

Siempre me ha extrañado el aspecto de la “desabrida” página de Jakob Nielsen, el gurú de la usabilidad moderna, seguramente porque se dio cuenta hace tiempo que las animaciones, los videos, la propaganda superpuesta, la acumulación de información desordenada, los reclamos sonoros y los iconos danzantes, no contribuyen en nada a la legibilidad, al contrario. Claro que sostener un sitio en abierto se ha convertido en un reto que se financia con banners, propaganda invasiva, descoyuntamiento de la caja que contiene la información, etc., pero siendo ese afán legítimo, no lo es menos intentar que un texto posea armonía y claridad y, de paso, contribuya a que realicemos una lectura menos superficial de la que los textos digitales propician. Esa es una de las preocupaciones principales de la mayoría de los profesores que tienen que implantar las tecnologías digitales en el aula: cómo hacer para explicar a sus alumnos que deben franquear todas esas persuasiones para llegar al meollo del texto.

Redeability es una aplicación sencilla de instalar (para aquellos que navegamos con Firefox), que elimina con un simple pinchazo sobre su icono todas las adherencias indeseables, mostrando el texto de manera escueta, a lo sumo con alguna imagen que lo ilustre, en una composición no excesivamente agraciada, pero exenta de distracciones y más cercana a lo que Nielsen piensa que debe ser la usabilidad en la web.

¿Será esa la solución al enigma de la puesta en página y la composición digital?

(saludos a los amigos de Vitoria de Artium Ebooks, donde ahora debería estar discutiendo sobre estas cosas)

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Comentarios

habrá que probarlo, lo mismo también sirve para prepararlo para imprimir de forma rápida

[...] Legibilidad digital – Los editores llevan siglos aprendiendo la difícil relación que debe establecerse entre el tamaño de la fuente, la distancia entre las letras o interletra, la interlínea y su relación con lo anterior y, a su vez, con el tamaño de la caja, con la mancha, para intentar establecer una armonía de todas las partes que contribuya a la legibilidad del texto, a la belleza y a la comodidad a partes iguales. La usabilidad vendría a ser lo que las artes gráficas han sido para el libro al buscar unas normas de composición de la página web que la hagan, simultáneamente, agraciada y legible. [...]

[...] Legibilidad digital. Fuente: Los futuros del libro. [...]

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