Comprender a los usuarios de los libros electrónicos

El tratado sobre el libro electrónico publicado por el Ministerio de Cultura, encargado al Observatorio de la Lectura y el Libro, al que aludía en una entrada previa, es, como mínimo, decepcionante. Ni una sola referencia a la experiencia de los usuarios, a su verdadera penetración en bibliotecas, escuelas o universidades, a los modelos de negocio plausibles y viables, al trabajo pionero de préstamo en bibliotecas, a los problemas resolubles que la tecnología plantea pero que todavía ocasionan una experiencia lectora deficiente… Tan lejos, qué le vamos a hacer, de lo que ha publicado recientemente el JISC National E-books Observatory Project en Inglaterra: los Report on users surveys, deep log analysis, print sales and focus groups el Report from first phase of e-textbooks business models, y unas cuantas joyas adicionales, todas bien informadas y empíricamente contrastadas; y qué diferencia, debo decirlo, con el planteamiento y el alcance del proyecto Territorio Ebook que sobre una muestra representativa de usuarios pretende observar su comportamiento lector en distintos ámbitos -escuela, universidad y biblioteca-, para colegir las conclusiones que sea y dinamizar en consecuencia la práctica de la lectura en los nuevos soportes.

Territorio ebook

Pero a lo que voy: en el resumen ejecutivo del proyecto de investigación sobre el comportamiento de los usuarios de libros electrónicos, el JISC adelanta las siguientes conclusiones:

  1. la lectura que se practica sobre los libros electrónicos es, fundamentalmente, extractiva, fragmentaria, informativa. No suelen leerse textos extensos, profundos o complejos, si bien existe un grupo de early adopters, de superusuarios avanzados que conforman la avanzadilla de la campana de Gauss, que demandan títulos de todo tipo y practican cualquier clase de lectura sobre los nuevos soportes;
  2. Las interfaces de los libros electrónicos y las plataformas de distribución de contenidos digitales tienen que ganar mucho todavía desde el punto de vista del diseño, centrándose, sobre todo, en la experiencia del usuario;
  3. Aún así, también es verdad que el 65% del personal académico y de los estudiantes afirman utilizar el libro electrónico como apoyo informativo al trabajo y al estudio;
  4. Existe una importante variación por grupos de edad,  sexo y ámbitos temáticos -más en economía y empresariales que en ingeniería, por ejemplo-, que requieren de un estudio de campo más pormenorizado;
  5. La proliferación de plataformas digitales, experiencias de navegación, artilugios y modelos de negocio o licencia, desorienta a los lectores. Parecen clamar por plataformas unificadas y universales de acceso a los contenidos, con modelos claros de precios y estructuras de navegación similares (aviso para navegantes editoriales desorientados, sin duda);
  6. Lo más llamativo de todo, sin duda: la venta de contenidos digitales no ha hecho disminuir la venta de los mismos contenidos en papel, no parece existir una relación negativa sino, al contrario, de refuerzo mutuo;
  7. Aún así, las editoriales -por la disminución progresiva de sus ventas analógicas-, tendrán que concebir nuevos modelos de negocio cuanto antes;
  8. Las librerías públicas y universitarias parecen jugar un papel decisivo en la introducción, promoción y comunicación de los libros electrónicos. Debemos utilizarlas más. Para determinados tipos de contenidos que se prestan estacionalmente y que constituyen un cuello de botella difícil de desatascar, el préstamo electrónico es un recurso esencial.

Estadística lectura JISC

Es cierto, sin lugar a dudas, que cada día leeremos más en soportes digitales, qué duda cabe. Sin embargo, tal como nos muestran los estudios de campo, los seres humanos son tozudos lectores de soportes analógicos para determinados propósitos, para diferentes textualidades. Lectura de cazadores y lectura de pescadores, como conté hace  ya dos años, refrendada por los estudios actuales: “La denominación no es mía sino que se la debo a Márius Serra. Él, acertadamente, utilizando una bella metáfora, hablaba de lectores cazadores y lectores pescadores, intentando diferenciar entre la lectura sincopada y fragmentaria a la que la red nos aboca, reflejando ese carácter forzosamente parcial y troceado de toda búsqueda que se produzca en la red, y la lectura serena, continua, recogida, de quien espera pacientemente a que el botín o el trofeo surja de entre las aguas, o de entre las últimas páginas de un libro en papel”.

Comprender a los usuarios de los libros electrónicos es el reto fundamental para saber cuáles serán los futuros del libro y de la lectura.

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Comentarios

Por el amor de Peich, no habléis de libros digitales, sino electrónicos. La Biblia de gutenberg también era digital.

Y otro apunte, !qué penosa es la web de territorioebook!

Me gustó mucho la metáfora de las diferentes lecturas. Y, por cierto, dudo que alguna vez llegue a leer un libro entero en un soporte electrónico.

[...] Comprender a los usuarios de los libros electrónicos (El futuro del libro). Basat en l’estudi que fa poc va publicar el Ministeri de Cultura espanyol sobre el llibre electrònic. Parla de la forma com es llegeixen els llibre electrònics, com són les plataformes de distribució, models de negoci, el paper de les llibreries i les universitats, com afecta a la lectura de llibres en format paper, etcètera. [...]

[...] de los ebooks entre profesores y alumnos universitarios. Copio sus conclusiones, pero recomiendo la lectura del post ya que contiene referencias variadas a otros [...]

[...] Report from first phase of e-textbooks business models, que fue objeto hace tiempo de un análisis pormenorizado, ya se adelantaba que “la lectura que se practica sobre los libros electrónicos es, [...]

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