El silencio y la lectura

La anécdota -quizás apócrifa- es bien conocida: San Agustín, personaje atrabiliario y atormentado que llevaría la monomanía de su conversión hasta sus últimas consecuencias, se encontró en Milán en torno al año 385 con Ambrosio, obispo y amigo de su madre, sumergido silenciosamente en la lectura: “…leía deslizando los ojos sobre las páginas, y aunque su corazón buscaba el sentido, su voz y su lengua descansaban. Jamás leía en voz alta”. Pasado el tiempo, él mismo aprendería leer en silencio y caería en la cuenta que esa distancia silente y reflexiva era la misma que le había iluminado el corazón y le había dotado de una nueva sabiduría inefable. En un aciago día de crisis, Agustín escuchó una voz que le decía “Tolle, lege” (vamos, lee), así que echó mano del códice que tenía a su alcance y  “lo cogí, lo abrí y leí en silencio el pasaje que primero me saltó a la vista… nada más terminar la frase, una luz serena iluminó directamente mi corazón; la oscuridad se esfumó”.

Sara Maitland nos habla en su extraordinario Viaje al silencio de un empeño personal por desmantelar la falsa y negativa percepción occidental en torno al silencio, que casi siempre se valora como ausencia de ruido o de lenguaje, como falta o privación, pero nunca como un tipo de riqueza que puede enaltecer nuestra subjetividad o refinar nuestros sentidos. Para ella el caso de la lectura silente es justamente el ejemplo de “una poderosa fuerza positiva de la que surge el individuo moderno”, es decir, de una subjetividad hecha del silencio, el recogimiento y la reflexión que constituyen la experiencia de la lectura.

Leer puede convertirse -de hecho a lo largo de la historia casi siempre ha sido así- en un acto de resistencia, de subversión, de firmeza y contestación, porque el yo se robustece y se atrinchera, se dota de razones y de armas dialécticas para la contienda. Parece que San Benito -con un libro en el regazo- decía: “un claustro sin libros es como un fuerte sin armaduras”. Y Sara Maitland se pregunta: “¿Qué tipo de intercambio se produce entre un libro y su lector? ¿Qué puede proporcionarnos un libro que una persona no pueda? Una respuesta posible podría ser: la experiencia de una relación en silencio; la infrecuente experiencia de una relación en la que nadie habla”.

Y yo agregaría, consciente de que la algarabía entrecruzada de voces digitales que constituye nuestro yo hoy en día no dejara indemne la lectura tradicional: ¿qué espacio quedará para la lectura silenciosa y la subjetividad construida sobre ese fundamento en el futuro? ¿Seremos capaces de resistir cabalmente las acometidas de las preguntas y los interrogantes que nos acechan hoy en día? Sé que soy un desplazado digital, un inmigrante doliente o un expatriado afligido, y que quizás por eso las preguntas que planteo ni siquiera sean pertinentes…

De momento, sin embargo, me voy a leer a la cama, solo y en silencio.

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Comentarios

A propósito de la lectura, me gustaría citar las palabras de Fernando Savater: “Proust decía que la lectura era amistad sin frivolidad. Es decir, que la amistad que tenemos con nuestros autores favoritos es una amistad sin frivolidad; no esperamos simplemente agradar, tontear, sino que es una amistad profunda porque va de una intimidad a otra intimidad. Es una relación entre dos intimidades, y en ese sentido es una amistad sin frivolidades; por eso decía él que la conversación era un arte desdeñable comparada con la lectura. (“Agonía y resurrección del libro”, Congreso Internacional del Mundo del Libro)

[...] El silencio y la lectura. [...]

Me presento. Supe de su libro “Bibliofrenia” y consulte en la extensión digital para saber de que iba. Si, es eso, una extensión digital, porque el medio que soporta la información tiene esta forma discretas y limitadas.

referente a lo que proporciona un libro, creo que no es diferente a que pueda proporcionar cualquier otra interacción con el entorno, sólo que como en el libro, hay que saber mirar, descubrir y diferencias, sintetizar. La clave de cualquier aprendizaje es la experiencia, si no estos conocimientos de desvanence como Enbbingaus representó en el tiempo que admitimos memorias. Fijese si es subjetivo nuestros pensamientos, que está comprobado que cuando se intenta explicar cualquier cosa aprendida, esta comienza ya a desvirtuarse. Entonces, el libro es una representación fidedigna de nuestra memoria, o de lo que nuestra memoria ha llegado a expecular que es útil, porque es una premisa que aprendemos aquello que nos interesa, y desechamos incoscientemente lo que no valoramos.

El silencio no tiene valor por si sólo. No es algo que debieramos exaltar demasiado. El silencio al que se parece aludir es la forma donde emana la atención, la concentración en la actividad que se está realizando, donde ponemos nuestras sentidos para asimilar y comprender aquello en lo que estamos imbuidos. No creo que tenga más misterio a menos que quiera interpretarse la parte mística o “transcendente” de algo que tienen una explicación puramente biólogica. Incluso se podría decir más; una propiedad biológica relacionada con el movimiento activo, con la motricidad.

En relación a “acomerte las preguntas de hoy en día” y, si “seremos capaces” todo depende de que grado de realidad o ficción queramos transmitir a la sociedad. De saber transmitir lo que realmente ocurre en lugar de expecular y hacerse preguntas como las hacían en la Edad Media. Es así. Cuando todavía admitimos la representaciones religiosas en semana santa, volvemos, retrocedemos a esos grados de “conocimiento”, a instintos que estan más cerca de lo animal, de un placer primario, que de los placeres que podríamos disfrutar con los conocimientos actuales.

Te voy a dejar el primer libro: Supersentido; por que creemos en lo inexplicable. El libro es un visión desde la neuropsicología de por qué las personas tiende a creer o especular sobre hechos desconocidos, y por qué, evolutivamente, hemos desarrollado esta función tan amplia. Hay que tener en cuenta que salimos de la selva hace relativamente poco tiempo en comparación al desarrollo evolutivo de las funciones mentales.

Espero haberte contestado algunas de tús preguntas.

Otra cosa. The Open Published Handbook, ¿es esta novedad que esta de moda para formar un libro con escritos o ideas de diferentes personas?, o es algo más amplio.

Salud2

[...] El silencio y la lectura – Leer puede convertirse -de hecho a lo largo de la historia casi siempre ha sido así- en un acto de resistencia, de subversión, de firmeza y contestación, porque el yo se robustece y se atrinchera, se dota de razones y de armas dialécticas para la contienda. [...]

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