Elegías a Gutenberg

Hace ya una década Sven Birkets publicó un libro titulado Elegías a Gutenberg, una premonición bien fundamentada de lo que se avecinaba, de lo que estaba por venir. En el fondo, sin embargo, ni siquiera barruntaba lo que estaba por llegar, porque las tecnologías digitales e internet no  habían salido aún de su más tierna infancia. Por entonces los libros desleídos en la nube digital no existían, la virtualización de los contenidos no pasaba de ser un entelequia y el acceso en ningún caso era todavía un sustituto de la posesión.

Hoy, tan sólo una década después, la velocidad de los cambios ha sido muy superior a la que esperábamos y en el horizonte podemos ya vislumbrar un probable futuro sin  libros en papel, al menos un futuro en el que las nuevas generaciones digitales hayan prescindido de esa mediación lineal tradicional y en el que muchos otros inmigrantes de edad más madura sientan que ha llegado la hora de deshacerse de esos mamotretos de 500 páginas que tanto tardan en llegar a un desenlace plausible.

Se amontonan en los últimos tiempo, sin embargo, novedades editoriales que, como un último canto de cisne, como un coro elegíaco, celebran los quinientos más novecientos años (la historia del libro en papel más la de su precedesor, el códice) de historia de un objeto, para muchos, insustituible: el libro. Nadie acabará con los libros, de Eco; Bibliotecas llenas de fantasmas, de Bonnet; el mismo libro de Román Gubern, Metamorfosis de la lectura (que retiene la esperanza, en sus últimas páginas, de una perduración frágil y quebradiza); las memorias de Diana Athill, Stet, vale lo tachado, como elegía de un oficio y de una época; Bibliofrenia, del que suscribe; o, cómo no, Tocar los libros, de Jesús Marchamalo.

Mañana no espero que tengamos tanta gente como en la explanada de Príncipe Pío (o a lo mejor sí, quién sabe), pero en todo caso hemos quedado a las 19.00 en la Sala Ambito Cultural,7ª planta de El Corte Inglés, en Serrano 52, para entonar una feliz y dichosa elegía por esos compañeros que nos han hecho como somos -porque de eso va, en el fondo, el libro de Marchamalo, o, al menos, así lo he leído yo-, los libros, y por aquel señor de Mainz que juntó una prensa de vino y unos moldes de orfebre para fabricarlos.

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Allí estaremos, para entonar una elegía por los libros y por los oficios del libro; y para escuchar a personas que sabéis de libros, transmitís con generosidad vuestros conocimientos y contagiáis una sanísima bibliofrenia.

Y hablando de Gutenberg, recomiendo la viñeta de Montt de hoy:

http://www.dosisdiarias.com/2010/07/2010-07-14.html

De los 3.000 ejemplares, ni uno más ni uno menos, “debidamente elegidos y cuidados”, que según Samuel pepys debe atesorar la biblioteca de un caballero, estos que has seleccionado, amigo Joaquín, no deben faltar, desde luego. De bibliofrenias compartidas hablaremos esta misma tarde.

¡Buenísima la reseña! Va link en mi próximo Lo mejor de la quincena, saludos!

[...] Elegías a Gutenberg: Una reseña conjunta de un grupo de libros dedicados a celebrar ¿y a despedir? Al libro en papel, que ya lleva muchos siglos con nosotros y que, según algunos, está en vías de desaparecer gracias a las nuevas tecnologías. Interesante, en especial viniendo de un blog como Los futuros del libro, que se dedica con particular énfasis a esta temática. Mariana para Blog de Libros 08/08/2010 | Lo mejor de la quincena [...]

(requerido)

(requerido)


*