Por qué Libranda no funcionará, al menos por ahora (Bonus track)

Sé que me había despedido, pero la cabra tira al monte digital… y además sé que ni siquiera en las calenturas estivales mi improbable legión de lectores me abandona. El asunto de Libranda, a cuyo trapo no quise entrar directamente, al menos no públicamente, es como el de un tábano veraniego molesto y zumbón que todo el mundo trata de quitarse a manotazos pero pocos tratan de comprender. No digo que mi juicio ni mi veredicto sean los últimos, ni siquiera los más versados, pero quizás sí uno de los más sistémicos y comprehensivos. Me explicaré, dando un rodeo analógico y unas pinceladas de design thinking:

imaginemos que quiero comercializar coches que se mueve con biocombustible. Antes de hacerlo, o al mismo tiempo, al menos, me preocuparía por generar una red de abastecimiento capaz de satisfacer la demanda de los nuevo vehículos; me interesaría, también -ya que estaríamos metidos en un negocio verde-, por el ciclo de vida de los materiales que se utilizan en la construcción de los coches que importo, por cumplir con los requisitos de reciclaje de materiales y deshechos que pudieran generar al final de su vida; me importaría también, por último, como mínimo, desarrollar una campaña de comunicación en la que se hablara, sobre todo, de un nuevo modo de vida, de la manera en que un tipo de transporte distinto, que aminora el impacto sobre el medio, puede cambiar nuestra existencia.

Lo mismo pasa, a mi juicio, con los libros: no basta con crear una plataforma de distribución digital de algunos grandes editores (a los que se suman algunos pocos editores). Es necesario, es imperativo, cambiar el ecosistema completo del libro, realizar una verdadera reingeniera de toda su cadena de valor, que conciba la forma en que los libreros deben participar (no, desde luego, la irrisoria que se les asinga ahora, que nadie toma en serio); la manera en que los distribuidores tradicionales necesitan concentrarse y dirimir sus diferencias en una plataforma de distribución digital única (y no los tímidos y descoordinados intentos actuales); el modo en que una gran cantidad de editores agreguen sus contenidos a esa plataforma de gestión digital única, enriqueciendo de manera sistemática los registros de DILVE; los procedimientos mediante los que los lectores puedan disfrutar de los contenidos que adquieran en el soporte que deseen, sin tasa ni limitación (y no, como ahora, que padecen la escasez en las librerías tradicionales y las cortapisas tecnológicas en las librerías digitales); y hablando de soportes, preocuparse de manera sistemática por la certificación de las cadenas de aprovisionamiento de las materias primas propias de la industria del libro, sea el papel, sean circuitos electrónicos (que no es oro casi nada de lo que reluce).

Queda la pincelada del diseño, entendido como ejercicio de reconceptualización sistemática de la experiencia del usuario: ¿alguien se ha preocupado por realizar una mínima etnografía digital que replique las experiencias de los usuarios, la lucha desigual contras las dificultades tecnológicas, la inexplicable preferencia por unos formatos y unos soportes sobre otros (que excluyen a los más extendidos), la aplicación de un sistema de control sobre su distribución que recorta los derechos del lector sobre aquello que ha adquirido?

Todo esto lo han comprendido hace mucho Apple, Google, Telefónica, Vodafone o cualquiera de los muchos agentes que, instaurando modelos de negocio de perfecta integración vertical, consiguen poner de acuerdo a parte de nuestra industria, dejando fuera a mucha otra. En la lógica de la economía digital, sólo la suma transversal de esfuerzos, la agregación masiva y regular de contenidos enriquecidos, el uso de formatos estándares y abiertos, la redefinición de los servicios y, por tanto, de la cadena de valor en su conjunto y del lugar que cada agente debe ocupar en ella, podría llegar a tener éxito frente las iniciativas de las grandes multinacionales ajenas al sector.

Este es el Bonus Track del verano.

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Comentarios

Hola,

llevo algún tiempo siguiendo este blog. Me encanta leer, escribir e Internet (3 cosas que perfectamente pueden ir de la mano). Libranda me parece un desastre, hecho para no funcionar, para que la industria pueda decir que están en el ebook boicoteándolo para que no se expanda.

Así lo único que van a conseguir es que aumente la descarga libre, y que mucha gente no use el ebook o lo use a coste cero y por detrás de la legalidad (ojo, que no ilegalidad en muchos casos).

El librero NO tiene sitio en el ebook, lo siento, pero es así de contundente. Con el ebook son necesarios: escritor, editor (o, como mínimo, maquetador electrónico), y espacio de venta ONLINE puramente. ¿Distribución? Por el Internet que ya tenemos todos o casi todos. ¿Punto de venta? La propia página donde el escritor suba sus libros y alguien maquete/diseñe la edición. NO ES NECESARIO NADA MÁS.

¿Precio final? ¿5€, 3€? ¿5 €, 7 € novedades durante 3 meses? Pero, vamos, para nada lo que aquí se está haciendo. Incluso existen modelos de ebooks a coste 0 para el lector que permiten el pago al escritor.

El libro electrónico debería permitir eliminar la larga cadena de intermediarios. OJO. El libro físico no va a morir, ellos no perderán su parte. Aunque puede que la vean mermada, pero hay que acoplarse a nuevos tiempos. ¿Que librerías y distribuidores físicos ven como hay menos libros físicos y clientes? Que den valor añadido en su negocio. Que se diversifiquen o incluyan muchas más actividades. Valor añadido al cliente, que ahora debería empezar a ser llamado USUARIO como en el mundo tecnológico.

Hola,

Os cuelgo un documento que escribi hace unos meses referente a un nuevo modelo de negocio tanto para las librerias como para los distribuidores. Se trata tan solo de un boceto al cual le faltan muchos flecos y por supuesto tiene muchos huecos, pero me gustaría que os quedarais un poco con la idea general a ver que os parece. Cualquier comentario, burla, amenaza o alabanza sera bienvenida. Aqui teneis el enlace

Uy, creo que lo que se propone es demasiado complicado para unas mentes tan planas como las que manejan el sector editorial.

El libro electrónico no funcionará en España, sencillamente, porque están haciendo todo lo posible para que sea así. Es un formato que no interesa ya que, tal y como expones, distribuidores y libreros se quedan fuera del pastel y eso es imposible que suceda en una cadena en la que son los que mandan. Digamos que lo que se pretende evitar es esto:

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/libro/electronico/pone/cuerdas/Barnes/26/Noble/elpepirdv/20100805elpepirdv_2/Tes

Que el gremio cierre las puertas a los editores 100% digitales -que son, por otra parte, quienes están demostrando que se pueden vender eBooks a precios justos-; que los precios sean prohibitivos; que la persona que dirige Libranda afirme (entre otras perlas) que la culpa del elevado PVP la tenga el IVA, cuando ese 18% se está aplicando a un precio base de escándalo

http://www.siliconnews.es/es/interview/2010/07/26/libranda-acuerdos-apple-amazon-llegar

… que esa misma distribuidora esté ofreciendo eBooks que sólo pueden leerse en ordenador (parece un chiste); que no se haya hecho NINGUNA inversión publicitaria por parte de NINGUNA plataforma para explicar las ventajas del libro electrónico… son cosas que me hacen pensar que, o el asunto está en manos de unos incompetentes o que, y esa es mi teoría vista desde fuera, no quieren que funcione.

¿Precio final 5€, 3€? Un libro por el que solo pasan el autor y el maquetador es seguro, un mal libro. Han ido cargándose la figura del editor (el de mesa, no el dueño de la editorial) y así salen: mal estructurados, incongruentes, con repeticiones, con tramas inverosímiles is se trata de novelas, incomprensibles… Y lo mismo pasa con las correcciones. Se hacían tres, no por capricho sino porque son necesarias. Ahora una de ortotipografía y gracias. El resultado son libros malos, baratos, pero malos. De todo tiene que haber, claro: chopped y jamón serrano; cada cual elige lo que come. Yo ya estoy empachado de anacolutos.

Por supuesto, estaba generalizando. Pero es que con el ebook tienen cabida tantos modos de modelos de trabajo y venta final, de producto, como se pueda imaginar. Y no tiene por qué ser sólo lo que yo comento.

Es más, no me parece que escribir un buen libro sea algo fácil, si no todo lo contrario. Pero la mayoría de libros con bastantes ventas podrían ajustarse perfectamente a lo que propongo (al menos esa es mi opinión) porque tampoco son una maravilla. Están hechos para venderse muy rápido y que el autor saque otro u otros dos en el plazo de un año.

Cierto que hay otros autores que tardan más, pero el resultado es mejor. Me desespero aguardando por el siguiente de una saga de Bernard Cornwell cuando acabo uno de sus libros, por ejemplo.

Cada tipo de producto, a su modelo. El libro no sólo es cultura. Es negocio, y es entretenimiento, y los libros que comentas son “sparring” para pasar el rato, pero a todos nos viene muy bien leer como norma general.

(requerido)

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