Los problemas del Kindle

Muchos se prometían un futuro del libro, al menos en el ámbito de los libros de estudio y consulta, claramente digital, donde el papel en las aulas fuera enteramente sustituido por libros electrónicos polivalentes y de alta capacidad de almacenamiento. Eso es lo que Amazon pensó cuando propuso a algunas universidades norteamericanas lanzar algunos proyectos pilotos para introducir el Kindle DX (la versión XXL del Kindle normal, con una pantalla más grande adaptada a los requisitos de la lectura de manuales y/o libros técnicos) en las aulas y evaluar el comportamiento de sus usuarios.

Las conclusiones de los alumnos de la Darden School of Business de  la Universidad de Virginia, según el comunicado de prensa de la propia escuela donde se resumen los resultados de la prueba piloto, son incontestables: “la mayoría de los estudiantes prefieren no utilizar libros electrónicos en el aula”. Las razones -conocidas para muchos de los que hemos intentando, arduamente, introducirlos en nuestro ecosistema informacional- son convincentes: “es necesario mostrar un alto grado de compromiso en el aula todos los días… y el Kindle no es suficientemente flexible… puede ser muy tosco. No puedes moverte entre las páginas, entre los documentos, las tablas y los gráficos, tan fácilmente como lo haces en las páginas de papel”.  De hecho, para quienes trabajan seriamente con las especificaciones y lenguajes y puesta en página del libro electrónico, esto no es nada nuevo. El Epub forum ya había advertido, en su última convocatoria de desarrolladores, que tanto los sistemas de navegación de los libros electrónicos como la administración y gestión de las notas y el enlace a los elementos paratextuales, era muy deficiente. Amazon no tiene por qué ser tan sincero, pero hay quienes lo son por él. El experimento dentro de la escuela terminó con dos escuetas preguntas a los encuestados: ¿recomendarías el uso del Kindle DX a un estudiante que se incorporara a la escuela? y ¿recomendarías el Kindle DX a un estudiante que se incorporara a la escuela como dispositivo de lectura? A la primera pregunta, el 75-80% de la población respondió que no; a la segunda el 90-95% de los encuestados respondió que tampoco.

Es posible, como seguramente diría el maestro Piscitelli, que parte del fracaso se deba a que usamos nuevos instrumentos a la vieja usanza: la transmisión tradicional del conocimiento uno a uno reinterpretada digitalmente mediante un dispositivo poco capacitado para propiciar una experiencia educativa renovada. ¿Deberíamos renunciar, simplemente, al uso de esos soportes rígidos, por muy digitales que sean, para practicar formas de aprendizaje compartido y colaborativo que requiren de otra clase de tecnologías y aplicaciones, como parece sugerir el #Reinventate2.0.

Tampoco resulta rápida ni cómoda la lectura en el dipositivo, tal como demostrara Jacob Nielsen en uno de sus últimos experimentos, realizado entre personas con coeficiente de competencia lectora equiparable.

Los dispositivos dedicados de lectura, Kindle y familia, no parecen ser los llamados  a sustituir a los viejos libros de papel ni los viejos apuntes. Podrán o no serlo las herramientas de trabajo cooperativo o los tablets dotados de aplicaciones interactivas, pero no parece que Amazon vaya a ganar esta partida.

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Comentarios

[...] La mayoría de los estudiantes prefieren no utilizar libros electrónicos en el aula http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2010/09/07/132234  por Justin hace 2 segundos [...]

Hola Joaquin,
totalmente de acuerdo que los ebooks, Kindle incluido, no son aún de utilidad en clase.
Aun así, os dejo una comparativa que acaba de sacar cnet entre Kindle, Nook y iPad para uso general, donde dejan a Kindle bastante bien situado

http://news.cnet.com/8301-17938_105-20009738-1.html?tag=nl.e404

Saludos,
Ricard

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