Deus (digo Google) ex machina

Las primeras veces, hace ya algunos años, que escuché los planes de Google Books o Edition, parecían bastante ensimismados, enclaustrados en la idea propietaria de competir con Apple: lenguajes propietarios, integración vertical de plataformas y dispositivos, computación en la nube, acceso por propiedad, aplicación estricta del DRM propio para impedir la lectura de los contenidos en otros lugares distintos al original. Ya digo, fueron los primeros tanteos, los primeros ensayos y errores mediante los que suele proceder -sabiamente, quizás- Google. Ayer, sin embargo, en el anuncio oficial de Google eBooks Store, sucedió lo que a estas alturas es obvio que, estratégicamente, pasaría: podremos leer cualquier libro, en cualquier formato (sea Epub, Ipad, Android o cualquier otro), servido para cualquier dispositivo, en cualquier lugar con conectividad, con o sin DRM, de acuerdo con el criterio que el editor establezca. Un giro copernicano que apuesta por retar a los modelos cerrados valiéndose, a su vez, de la apabullante fuerza de un buscador que ofrecerá a cualquier usuario multitud de ocurrencias encontradas en las páginas de los libros indexados. El sueño quizás de un Alejandría completa a golpe de un ratón, Google ex Machina, Google surgido de la máquina, la deidad tecnológica o informática que nos ayudará a encontrar cualquier palabra escrita o publicada. ¿Exagero? Sólo el tiempo lo dirá.

Ni el IBookStore de Apple ni tampoco Amazon podrán ofrecer una gran resistencia. Apple, quizás, muera de consunción en su perfecta perfección; Amazon reculó en su momento e incluyó en su dipositivo, el feísimo Kindle, aplicaciones que  permitieran consumir y leer contenidos en formatos alternativos al MobiPocket. Sólo falta saber cuándo aparecerá el dispositivo de lectura propio de Google. Incluso la promesa de emancipación que el formato EPub ofrece a los editores (próximamente en su versión 3.0), ha sido asumida por el gigante maquínico, como una declaración de apertura y no agresión a las comunidades de software libre. En esta batalla por generar la librería más grande del mundo, Google ha demostrado de manera fehaciente que construir colectivamente sobre estándares abiertos es mucho más inteligente que jugar a la perfección y el encerramiento de los formatos propietarios.

A día de hoy la página de Ebook Store no incorpora, dentro del rango de las IPs españolas, los libros que puedan ya consultarse en los Estados Unidos. No faltará mucho para que eso suceda. Mientras tanto, los libreros se golpearán el pecho y se mesarán los cabellos mientras los editores corren a ofrecer sus fondos y las plataformas de distribución digital corren a engalanarse para seducir al gigante informático. Google ex machina.

“Leer es protestar contra las insuficiencias de la vida”, acaba de decir Vargas Llosa en su discurso del Nobel. Prefiero aferrarme a esa idea como último consuelo…

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Comentarios

[...] Las primeras veces, hace ya algunos años, que escuché los planes de Google Books o Edition, parecían bastante ensimismados, enclaustrados en la idea propietaria de competir con Apple: lenguajes propietarios, integración vertical de plataformas y dispositivos, computación en la nube, acceso por propiedad, aplicación estricta del DRM propio para impedir la lectura de los contenidos en otros lugares distintos al original. Ya digo, fueron los primeros tanteos, los primeros ensayos y errores mediante los que suele proceder -sabiamente, quizás- Google. Ayer, sin embargo, en el anuncio oficial de Google eBooks Store, sucedió lo que a estas alturas es obvio que, estratégicamente, pasaría: podremos leer cualquier libro, en cualquier formato (sea Epub, Ipad, Android o cualquier otro), servido para cualquier dispositivo, en cualquier lugar con conectividad, con o sin DRM, de acuerdo con el criterio que el editor establezca. Un giro copernicano que apuesta por retar a los modelos cerrados valiéndose, … [Seguir leyendo...] blogs madri+d Master Site Feed [...]

Querido Joaquín,

Si, pero no. Quizá. Depende. A lo mejor…”El sueño quizás de un Alejandría completa a golpe de un ratón, Google ex Machina, Google surgido de la máquina, la deidad tecnológica o informática que nos ayudará a encontrar cualquier palabra escrita o publicada. ¿Exagero? Sólo el tiempo lo dirá”.

Como seguro sabes, aunque literalmente la expresión “Deus ex machina” significa “Dios, surgido de la máquina”, en realidad la expresión se refiere a un giro en el argumento de una historia en el que se presenta un vuelco abrupto e inesperado en la resolución de una situación descrita. Se adaptó de la expresión griega “apò mēchanḗs theós”: pues efectivamente, en el drama griego, una grúa (machina) introducía una deidad (deus) proveniente de fuera del escenario para resolver una situación. Y en ese sentido no pienso que estemos ante un giro argumental “compernicano” en el desarrollo de Google. Más bien al contrario, como dices, se trata de algo que se veía venir, por poco que se haya estado atento los últimos años. Y como todos los servicios de Google, tendrá sus pros y contras, con sus luces y sombras, sus fans y sus detractores.

Decía, en relación a tu entrada, que sí pero no, que quizá, que depende. A lo mejor sí estamoss ante un desafío a los sistemas cerrados, y quizá sí el sueño de Google sea crear la librería más grande del mundo, quizá sí… aunque cuanto mayor sean las esferas… pero para mi, ese sueño de Alejandría que comentas, se parece más a la narración de Terenci Moix, que se desarrolla a partir de las jornadas que siguieron a la muerte de Antonio y Cleopatra y la caída de Alejandría en manos de las tropas romanas. Brin & Page, en un sentido, murieron (a golpe de ratón) cuando su sueño cayó en manos accionariadas. Espero entiendas a qué me refiero… “muere un sueño cuando se hace realidad”. Sí, Google es tremendamente poderoso pero antaño otros también lo fueron (IBM, Microsoft): “altius, fortius” no significa “definitivo”. Cuando mayor sea Google, cuanto más grande sea su proyecto, más espacio irá quedando a su alrededor para otras cosas (relacionadas con el libro y la lectura).

Lo tendremos en cuenta, o no, aportará valor en unos casos, o no… pero no sigamos refiriéndonos a Google como una “deidad tecnológica” (por más que nos erotice su cuenta de resultados… que es, hoy por hoy en una sociedad de mercado, como lo más divino). Si, es una empresa grande. Muuuy grande… ¡Enoooorme! Por ello, no es la más juguetona del mundo: el tamaño importa, pero no siempre. Y también propongo emanciparnos de la idea de que Google es absoluto: “cualquier palabra escrita o publicada” refiere un corpus de totalidad y no; en Google encontraremos muuuuchas, muchísimas referencias… pero no todas. El mundo, los humanos y sus corazones, por suerte, son bastante más anchos, bastante más profundos y bastante menos digitalizados de lo que Google querría. Incluso, si en unos años llegamos a ver convertido en algo real lo de “Prometeus” (Google comprando Microsoft, Amazon, Apple y la chingada), seguirá habiendo espacio. Y Mientras tanto… ¡algunos! ALGUNOS, MUCHOS SEGURAMENTE, PERO NO TODOS… “los libreros se golpearán el pecho y se mesarán los cabellos mientras los editores corren a ofrecer sus fondos y las plataformas de distribución digital corren a engalanarse para seducir al gigante informático”.

¿Google ex machina? No… ¡Libreros, ex machina! Al menos esos que tengan la valentía y las ganas de dar un giro compernicano a la historia, a su pequeña historia de pequeño establecimiento, con gestos pequeños hacia sus humanos clientes: degustadores de placeres y paladares que jamás… el Gran Ciberleviatán… podrá saciar del todo.

Y terminas diciendo… “Leer es protestar contra las insuficiencias de la vida”, acaba de decir Vargas Llosa en su discurso del Nobel. Prefiero aferrarme a esa idea como último Consuelo”…

Y yo me pregunto… ¿hace falta un último “Consuelo” (con mayúscula)?. ¿Este gran paso de Google no es realmente pequeño para la Humanidad? ¿Existe relación entre este nuevo servicio de Google y un último consuelo? Por cierto, la frase completa de Vargas Llosa, si no me equivoco, fue “Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad”. Y me gusta más la segunda parte: la de que sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad… Empedocles, o quizá fuera Sófocles, o Esquilo… tuvieron que ingeniar eso del “deus ex machina” porque delante tenían un público inmaduro ficcionalmente que creía a pies juntillas en los dioses del Olimpo, y que entendía la ficción “mismamente” como una realidad. Y si la cosa del drama no terminaba bien, linchaban al dramaturgo. Los dioses mediante, medraban un final feliz para esa audiencia. Pero nosotros, aunque no siempre seamos conscientes de lo que es realidad y lo que es ficción, ya no somos tanto de creer en la divina providencia, sea informática o tecnológica. Si, leer, como escribir, es una forma de rebelarse… ¡también, si es necesario, contra Google!

Abrazos.

P.

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