Las barbas de tu vecino

Quizás debiéramos comenzar hoy limando presuposiciones y lugares comunes: las grandes librerías virtuales ofrecen un catálogo amplísimo de títulos, más que el de cualquier librería tradicional; proporcionan métodos de búsqueda más precisos y pertinentes (buscadores, sí, pero también sistemas de etiquetado de los contenidos, metadatos asociados a nuestros hábitos de búsqueda y de compra); permite intercambiar puntos de vista y comentarios sobre las lecturas compartidas, generando un red de etiquetado social que agrega valor a los puros metadatos; identifica, de acuerdo con ese algoritmo de búsqueda y de compra repetida, los gustos posibles del lector y hace sugerencias acertadas en consecuencia; paquetiza las ofertas sumando el libro buscado a otros títulos que fueron supuestamente leídos por personas que comparten los mismos gustos; realiza descuentos por esas compras agregadas, sumando el libro que nos interesa a aquellos otros que supone que nos importa y nos quiere vender (nos anuncia, de paso, que el precio no es intocable y que pocos que no sean libreros o editores comprenden que este tipo de mercancía esté sujeto a restricciones legales); admite que hojeemos virtualmente parte del contenido del libro que nos interesa, en un remedo cada vez más perfeccionado de la experiencia lectora habitual; permite seleccionar los métodos de envío, envolverlos en papel de regalo si es necesario… En fin, que las librerías virtuales son imbatibles, para qué negarlo, y que si algunos de nosotros pensamos que las librerías tradicionales siguen manteniendo algo de valor, haríamos bien en pensar cuál es, porque sus funciones tradicionales no sólo han sido usurpadas sino, sobre todo, mejoradas, optmizadas. Las librerías virtuales exorcizan todos los reproches que se le puedan hacer, incluso los de aquellos que pretenden demonizarlas porque, con su fortaleza y capacidad de acaparamiento, vendan los espacios de mayor visibilidad al mejor postor (como hacen, por otra parte, las librerías de ladrillo y mortero), rebajen los precios (¡qué pecado poner al alance de la mano, a importes más asequibles, las lecturas que todos proclamamos necesarias y aún imprescindibles), desmoronen el mercado tradicional… y además, casi lo olvido, sirven libros en cualquier soporte y en cualquier formato… Despidámonos…

¿A qué viene todo esto?, se preguntarán mis más antentos y entregados lectores: pues a que Amazon España llegará para la primavera y a que muy orgullosos y pimpantes, se anuncia hoy en las noticias de DILVE que “la Federación de Gremios de Editores de España y Amazon han firmado un acuerdo para la integración de los metadatos procedentes de DILVE en los sistemas de información de Amazon”, cosa extraordinaria como apuntaba al comienzo de la entrada de hoy, porque estos chicos, que son la mar de listos, saben que en el nuevo entorno virtual explotar los datos y los metadatos adecuadamente -expresados en XML y formato ONIX- es parte de la piedra filosofal. Lo curioso no es que ellos lo hayan solicitado antes de llegar y estén preparados para que cualquier libro cuyos datos hayan sido subidos a DILVE por un editor español, esté inmediatamente disponible y descargable en Amazon, no. Lo chocante, por no decir estrambótico, es que ni los libreros, ni los distribuidores ni los editores hayan conseguido ponerse de acuerdo para hacer lo mismo. O que ni siquiera lo hayan pensado. O que cuando lo han medio pensado la cosa se haya quedado en una plataforma -Libranda- que no prospera.

La cadena Borders, mientras tanto, quiebra y cierra una tras otra la cadena de sus librerías de ladrillo y cemento; y en Canadá la especie mastodóntica de los distribuidores, al menos sus más grandes ejemplares, ocupan ya las vitrinas de los géneros desaparecidos y disecados. ¿Cómo era eso de las barbas de tu vecino y las librerías virtuales?

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Comentarios

[...] This post was mentioned on Twitter by Pensódromo [21] and wanlinksniper, martín gómez. martín gómez said: más acerca de librerías RT @futuroslibro: Las barbas de tu vecino http://bit.ly/g3sm9m: el desembarco de Amazo… (cont) http://deck.ly/~Fatj4 [...]

[...] estas condiciones, a penas es creíble que el desembarco de los grandes agentes pueda comportar convivencia pacífica, porque en el nuevo ecosistema digital sobran agentes intermediarios, distribuidores, libreros e, [...]

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