Librerías y entorno digital

En este nuevo número de Texturas -esa revista indispensable para todos los que quieran reflexionar con cierto sosiego y media distancia sobre el devenir de los distintos avatares y manifestaciones de la cultura escrita y sus aledaños-, se trata de un asunto inflamable y altamente explosivo: en qué lugar -literalmente- quedan las librerías tradicionales en un ecosistema de hábitos de consumo y lectura en el que acabarán predominando, irremisiblemente, las librerías virtuales, con Amazon, IBookStore y Google a la cabeza. ¿Queda, si quiera, sitio en ese abarrotado espacio de oferta editorial sobreabundante? ¿Cabe que los libreros, especie casi siempre adormecida y sesteante, puedan o quieran estar a la altura de los tiempos que les ha tocado vivir y responder en el mismo orden de magnitud en el que han sido retados y desbancados por agentes por completo externos al campo editorial?

Casi todos los cambios y revoluciones vienen propiciados por bárbaros que no conocen ni respetan las reglas que tradicional y maquinalmente se seguían sin preguntar. Cuando Amazon llama a la puerta de DILVE y, como corresponde y no podría ser de otra manera, se lleva empaquetados los registros XML de gran parte de la oferta editorial viva del sector, los libreros deberían haberse congregado urgentemente para contrarrestar lo que se les avecina utilizando los mismos recursos y herramientas, pero la semana pasada no vi ninguna turba de libreros recorriendo la Gran Vía, así que me temo que por esa parte no llegamos a ningún sitio.

Es posible, por eso, que esa batalla esté en gran medida perdida -por desidia, por desconocimiento, por temor, por comodidad, por incapacidad de entender que la cultura digital es forzosamente abierta y colaborativa, por imposibilidad de comprender que existen más que nunca multitud de temas en común con el resto de los gremios que forman parte de la pretérita cadena de valor del libro – y que el plan de negocio en el que los libreros tengan que pensar para tener la más mínima posibilidad de ocupar un lugar bajo el nuevo y radiante sol digital pasen por recuperar algunas de las propiedades más físicas y comunitarias de las librerias -esos espacios donde una comunidad de personas con intereses afines comparten una pasión y dialogan sobre ella-, incoporando, además, técnicas de gestión digital.

Mi modesta propuesta -con rima en consonante- se titula The Book Plus Business Plan (B+Bp), un plan de negocio alternativo que incluyendo los libros vaya más allá de los libros, y como castellano hay que utilizar una paráfrasis he usado el inglés que es más conciso y le da una tonalidad de revista de negocios seria y solvente. Un fragmento del diagnóstico inicial que se encuentra en ese texto dice: “las librerías virtuales son imbatibles, para qué negarlo, y que si algunos de nosotros pensamos que las librerías tradicionales siguen manteniendo algo de valor, haríamos bien en pensar cuál es, porque sus funciones tradicionales no sólo han sido usurpadas sino, sobre todo, mejoradas, optimizadas. Las librerías virtuales exorcizan todos los reproches que se le puedan hacer, incluso los de aquellos que pretenden demonizarlas porque, con su fortaleza y capacidad de acaparamiento, vendan los espacios de mayor visibilidad al mejor postor (como hacen, por otra parte, las librerías de ladrillo y mortero), rebajen los precios (¡qué pecado poner al alcance de la mano, a importes más asequibles, las lecturas que todos proclamamos necesarias y aún imprescindibles), desmoronen el mercado tradicional… y además, casi lo olvido, sirven libros en cualquier soporte y en cualquier formato… Despidámonos”.

Como dice el maestro Manuel Gil en su entrada en Antinomias del libro, corran a comprar este número, a suscribirse, a sostener uno de los pocos foros de reflexión serios que nos quedan sobre el libro… o ya vendrán otros a decirnos lo que tenemos que hacer.

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Comentarios

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[...] a todo esto, ¿qué pasará con las librerías? ¡Comparte! [...]

[...] Joaquín Rodríguez – Los futuros del libro. [...]

[...] editores) harían bien en pensar en cómo adaptarse, renovarse o lo que sea, antes de que lleguen los bárbaros. Editoriales, Librerías, Sector editorial edición independiente, Impedimenta, [...]

La venta de libros digitales es, desde luego, un gran avance del que se pueden beneficiar las librerías tradicionales. Este beneficio debe de comenzar de inmediato, es una forma más de ofrecer libros a los cientes de siempre y quizás de alguno nuevo.

Un saludo

Tienda del eBook
(www.tiendadelebook.com)

[...] de nuestro sector editorial,con ocasión  de la publicación del nº14 de la revista TexturasLibrerías y entorno digital. Category:2011,Artículos,Futuros del libro | % Leave a comment Deja un comentario Cancelar [...]

[...] librerías -tal como en algún momento quise decir- son irremplazables, no solamente porque podrían hacer valer su peso comercial (a día de hoy, el [...]

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