Algunas recomendaciones para la enseñanza y promoción de la lectura

Comenzará por una constatación: los hijos de padres con escaso capital cultural y educativo, tienden a reproducir estadísticamente la condición original de sus padres. Dicho llanamente: los hijos de padres sin estudios o con estudios básicos, tienden a fracasar escolarmente. Esta evidencia sociológica quedó plasmada de manera indeleble en trabajos como los que publicó Pierre Bourdieu: La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. La obra original data del año 1970, así que hemos tenido tiempo de remediarlo, pero parece que el sistema es mucho más tozudo y obstinado que la voluntad para enderezarlo. Así lo ponía de manifiesto la semana pasada un artículo aparecido en la prensa: “El abandono escolar se fragua en primaria y a los 19 es irreversible“. Claro, hace 41 años que lo sabemos. Si eso es así, tiene mucho que ver con los bajos índices de rendemiento escolar en comprensión lectora que los alumnos españoles muestran en los estudios de PISA y, cómo no, con esa desfigurada encuesta que es lade “Hábitos de lectura y compra de libros” (2010) en la que se constata, cómo no, como si fuera una verdad de perogrullo, que quienes menos leen y menos compran son quienes disponen de menos estudios y, claro, de un hábito lector inexistente o menguado.

Si en casa de uno nadie ha leído porque la vida no lo propició y no posee una mínima biblioteca que le genere, al menos, la curiosidad de consultar sus tomos, algo habrá que hacer, digo yo. Ese digo yo consistiría en lo siguiente, de manera muy gruesa y resumida:

  1. Apoyar con planes sistemáticos de colaboración, préstamos y agentes especializados dinamizadores de la lectura a las familias con menos recursos económicos y culturales, tal como practica desde hace mucho tiempo el National Literacy Trust en el Reino Unido;
  2. Leer a los niños o pedir que les lean: en el Read Aloud Handbook publicado por Penguin en el año 2006, su autor, Jim Trelease, un especialista en enseñanza de la lectura y en los procedimientos de adquisición, estableció que un niño que haya sido educado en una familia lectora, en un entorno propicio y favorable al encuentro cotidiano con la palabra escrita, habrá escuchado antes de los cinco años 32 millones de palabras más que un niño en cuyo entorno social no se practique ese hábito, gigantesca diferencia cuantitativa que se traduce en una no menos definitiva e insalvable distancia entre niños de entornos sociales empobrecidos y culturalmente debilitados y niños cuyos padres poseen títulos escolares y sólidos hábitos de lectura.
  3. Implicar en las campañas de atracción a la lectura a ídolos, fetiches, amuletos o mascotas que formen parte del ideario mítico de los jovenes más desfavorecidos, tal como hace, de nuevo, el National Literacy Trust con jugadores de fútbol, estrellas de cine, etc. Villa lee que es una maravilla, por ejemplo;
  4. Dar tiempo al tiempo en el aula: el método clásico español de la repetición sistemática de grafemas y morfemas sirve para eso, para remedar, pero no para aprender de verdad a leer. Las sinapsis cerebrales no maduran hasta los seis o siete años y todas las evidencias neurolingüísticas apuntan a la necesidad de basar la enseñanza en la generación de una clara relación entre los sonidos y sus grafías;
  5. La lectura no se aprende de una vez para siempre: los profesores (sobre todo de secundaria), no tienen una formación específica para la enseñanza de la lectura porque se presupone que la fluidez y las competencias necesarias se adquieren en la educación primaria en bloque, sin resquicios. Todas las evidencias apuntan, sin embargo, a que los diferentes ámbitos de conocimiento troncales requieren de diferentes pericias lectoras —no es lo mismo un texto literario que un enunciado matemático, simplificando, porque sus caracteres son diferentes y porque las palabras adquieren significados diferentes en la integración en sus contextos respectivos—, y los profesores deberían ser sistemáticamente asesorados y preparados para que practicaran esa formación continuada. Si hemos de hacer caso a lo que los investigadores norteamericanos de la Alliance for Excellent Education han descubierto en su estudio “Literacy instruction in the content areas“, esta aparente contradicción es omnipresente en las aulas, y lastra de por vida el rendimiento no solamente lector de los alumnos sino, esencialmente, su desarrollo cognitivo y competencial y, finalmente, su vida profesional y sus consecuciones personales.
  6. Las bibliotecas escolares no son espacios para que el polvo se desposite en el canto de los libros ni para sancionar a profesores poco dilectos: en Alemania las bibliotecas públicas y escolares desarrollan conjuntamente los currícula en espiral, de manera que unas y otras se encargan de que las competencias lectoras de los niños y jóvenes vayan creciendo paulatina y progresivamente de acuerdon con un conjunto de prácticas y ejercicios concertados;
  7. La lectura es la piedra angular de la inteligencia, pero hoy ya no basta con proporcionar una educación monoalfabética. En un entorno donde el discurso está ya hiperfragmentado, dividido en multitud de soportes, medios y espacios, donde apenas existen ya referencias claras de autoridad, es imprescindible dotar a los jóvenes de una alfabetización digital precisa y dirigida, alejada de conformismos y falsas creencias en pericias juveniles, como demostró el estudio de la Google Generation promovido por la British Library;
  8. Voy acercándome al décimo punto…
  9. La lectura es la piedra angular, también, de las sociedades democráticas. No puede ni debe dejarse a nadie desprovisto de esa competencia fundamental para convertirse en verdadero ciudadano con plenos derechos. Para generar comunidades críticas e integrar en ellas a personas mayores con escasas competencias lectoras, es fundamental la promoción de la lectura dialógica, la creación de clubs de lectura, tal como viene recordándonos hace mucho tiempo Ramón Flecha;
  10. He llegado: nuesta era es digital y así será en buena medida nuestra lectura: nuevas narrativas, nuevos tipos de discursos, nuevos soportes. Es fundamental dedicar tiempo y atención al estudio de los hábitos lectores de distintos grupos de edad en su relación con esa nueva ecología para pensar en nuevas modalidades de dinamización y práctica de la lectura, tal como está haciendo ahora mismo el proyecto Territorio Ebook.

[Vale, tengo una undécima. Por gracioso me he pasado: 11. Disfrutar del sublime placer de la lectura, después de todo].

Termino con una traducción, que sé que os morís de curiosidad: Lest, Leute – sonst seid Ihr verloren quiere decir Leed, gente – de otra manera estaréis perdidos….

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Comentarios

“La lectura es la piedra angular de la inteligencia” Este es un lugar común en que se sustenta todo tu discurso, pero yo me lo cuestiono. Soy un apasionado de las culturas africanas que han sido en buena parte de su historia ágrafas, y ello no impidió -hasta que las prácticas criminales de los cultos blancos llegaron allí y destrozaron sus ricas sociedades- que hubiera literatura oral, transmisión de fábulas, cuentos, relatos de todo tipo que eran recibidos de generación en generación. No pienso que la lectura sea imprescindible. De hecho hay gente muy diligente e importante que ha leído muy pocos libros en su vida y ello no le impide desarrollar magníficamente su profesión. Hay hackers informáticos que no han leído un libro entero jamás. Hay profesionales que no leen prácticamente nunca y, sin embargo, se puede mantener con ellos conversaciones inteligentes sobre cine, música aunque no sobre libros. ¿Es bueno leer? Pues sí, como es bueno escuchar buena música y yo no la escucho más que como hilo musical. No tengo ningún oído para disfrutarla. Como lo es la danza, como lo es la pintura. Claro que enriquece, pero no pienso que sea la piedra angular de la inteligencia, de un tipo de inteligencia es posible, pero no abarca todo.

Volviendo a África, escuché un día una conferencia de una escritora africana en la que comentó que los estudiantes de Costa de Marfil o Senegal eran muy malos lectores. No les gustaba leer. Pensé que era algo semejante a lo que les pasa a mis alumnos de segundo de bachillerato (les doy literatura española, pero soy consciente de que ni por esas se van a leer los libros obligatorios para selectividad. Sería un ingenuo si lo creyera). No les gusta leer. ¿Y qué se puede hacer si no les gusta? Podemos fustigarnos y seguir creyendo que es esencial pero no pienso que sea así. Yo soy profesor pero no entiendo el lenguaje de una hipoteca, ni de un simple contrato de cuenta bancaria. Todo el mundo firma -porque probablemente no le queda más remedio- un montón de cosas que no se entienden. Esta sería una de las funciones de la lectura crítica. Esperemos que si los africanos se leen Guerra y paz mejoren su situación en el mundo.

Un cordial saludo. He llegado aquí desde el twitter.

Muy interesante. Gracias. El link de “Literacy Instruction in the Content Area” no funciona. He localizado el documento en este enlace: http://www.all4ed.org/publication_material/reports/literacy_content
Un cordial saludo.

¡Maravilloso, BRAVO!

Para fomentar y mejorar en lectura, a cualquier edad, os invito a entrar en:
http://www.cuentosytalleres.es

[...] la enseñanza y promoción de la lectura. Creo que bien merece invertir unos minutos para leerlo..Algunas recomendaciones para la enseñanza y promoción de la lectura. Tags:Joaquín Rodriguez,Lectura,Libros | Category:2011,Artículos,Educación | % Leave a comment [...]

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