Amazon como editor

Tengo algunos amigos editores que realizan un escrutinio pormenorizado de las opiniones que los lectores vierten en las páginas de libros de Amazon para encontrar pequeños o grandes tesoros que rescatar. Claro que, si ellos lo hacen, porque se dan cuenta del valor y alcance que el juicio de los lectores puede tener sobre el desarrollo de su catálogo, no habría razón alguna para pensar que Amazon mismo no pudiera hacerlo. Dicho y hecho, Amazon ha decidido entresacar de las opiniones de sus clientes, diseminadas en sus varias webs internacionales, aquellos títulos que, potencialmente, pudieran ser traducidos al inglés con más garantía de éxito.Amazon se convierte así en editor sobre seguro.

AmazonCrossing es el debut editorial del gigante distribuidor y, en esta nueva vertiente de su trabajo, anuncia cómo serán las nuevas cadenas del valor del libro y de qué manera se reconfigurarán los lugares que cada uno de ellos venía ocupando, algo que no deja de recordar, claro, a los libreros-editores del siglo XVII. Aun cuando quepa la posibilidad teórica, tal como ellos mismos anuncian, de que los libros editados por Amazon puedan ser comercializados en puntos de venta tradicionales, ¿quién iría a otra tienda a comprar lo que el distribuidor está en condiciones de poner en la puerta de tu casa, tal como reflejaba hace ya algún tiempo la portada de la revista The New Yorker? Y, aunque ahora se limiten a comprar derechos para el mercado norteamericano, ¿existe algún impedimento o cortapisa para que trasladen su experiencia a cualquier de sus tiendas virtuales en los distintos idiomas en que operan, incluido el español?

En uno de los temas e hilos de discusión abierto hace a penas dos horas, What books should be translated into English?, los usuarios debaten sobre la conveniencia de transferir a su lengua unos u otros autores, dando indicios evidentes de sus gustos y tendencias. Es seguramente a esto a lo que se refería Riccardo Cavallero, Director General de Libros del Grupo Mondadori, cuando decía en una entrevista titulada “El poder pasa del editor al lector“: “Tenemos que entender por primera vez lo que el lector quiere. hasta ahora hemos vivido en una burbuja de lujo donde podías casi prescindir de lo que el lector quería”. Claro, no sólo lo entendemos, sino que se lo fabricamos, vendemos y distribuimos, como meros intermediadores que atienden una demanda proclamada, explícita. Una cosa es escuchar y dialogar, ser un giroscopio que percibe el espíritu de los tiempos y obra editorialmente en consecuencia (valiéndose de las redes sociales y de los espacios de conversación que abre),  y otra muy distinta editar al dictado y al pie de la letra.

Sea como fuere, nada será ya igual a como fue. Amazon como editor desbroza parte de ese nuevo camino.

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Comentarios

Leo el artículo con las afirmaciones de Cavallero. Yo soy tremendamente escéptico: la idea de que el editor pierde el poder y lo adquiere el lector parece calcada del mismo discurso del marketing de consumo, que el poder lo tiene el consumidor en las redes y que las empresas no controlan sus marcas. Lo único cierto para mi, es que lo pierde el intermediario de la creación cultural, en este caso el editor como promotor de la criatura, el que haya “un libro”.

El lector está centrando descaradamente su identidad digital en redes propietarias que permiten cosas muy útiles: se tienen los datos de la conducta del usuario, él dice lo que le gusta y lo que no para que ese nuevo intermediario – que también es Amazon y lo será Facebook – sea quien gestione los datos y el acceso diciéndole al teórico editor qué es lo que tiene que vender o producir… con sus reglas: ellos deciden qué se quedan del dinero y cómo se tiene que presentar. Un poder similar al de una cadena de distribución física, que le dice al fabricante de tomate a qué precio tiene que vender y lo que tiene que pagar si quiere que se vea más. En ese juego el único punto en común entre el viejo editor y el nuevo intermediario es tratar de que el libro, la música o el cine se consuman por unidades y que no se puedan ceder a otros… tal y como hemos hecho toda la vida. Luego lo del poder del lector es relativo: este esquema aspira a controlar su consumo de modo más terrible que en el analógico y quiere seguir centrándose en los éxitos. Por eso la pugna por disponer de puertas traseras para controlar la máquina que reproduce no cesará: también lo hacen los productores de cine. Es una pugna entra la sociedad y los intermediarios de la creación para que el dueño de Kindle gane dinero.

Por tanto, a mí me hace mucha gracia el análisis, por muy Mondadori que sea: el editor reduce su aportación de valor a prácticamente cero a pasos agigantados y el autor recupera poder. ¿Morirá el papel? No, pero verá su consumo reducido a un tipo de objeto suntuario o coleccionista como sucede con los discos de vinilo que no han muerto. ¿Los autores? Lucharán por darse a conocer como sea y estarán educados en mundo de identidades digitales en el que se moverán como peces en el agua desde niños y crearán sus propias audiencias y pasarán sus escritos a precios virtualmente cercanos a cero, eso cuando haya precio. El coste de producción para ellos es monetariamente equivalente a cero y el de las copias, también. ¿Qué pinta un editor? Francamente, nada. Pueden hasta asociarse con ilustradores.

Ya ha aparecido el primer videocreador que ha ganado un millón de dolares con vídeos en YouTube. Sin tener que irse a la NBC. Los que puedan monetizar sus escritos tendrán los mecanismos en sus manos sin tener que esperar a que un Mondadori diga esa sandez de “la selección” en un mundo de abundancia plena. La selección la los lectores con sus listas y sus comentarios, con la reputación que les entrega y que perciben de la gente. El intento de hacer jardines cerrados por canales, es ridículo: o sirve para vender tazas y camisetas… o nada. Nadie podrá controlar las copias de los textos, los autores que vendan con márgenes altos tendrán que competir con los nuevos que no quieren esperar a que alguien les diga que pueden publicar y usarán el precio como arma por no hablar de la descarga gratuita. A ver cómo defienden su precio los superstars justificándose en que son Vargas Llosa.

Alguien sigue sin aprender nada de la música. Ni que decir tiene del fiasco de los derechos como estímulo a la creación. Yo entiendo el discurso sobre la belleza de la alfarería hecha a mano cuando aparece la máquina que reproduce las tazas en réplicas exactas, pero eso no servirá para poner tazas en todas las casas y bares. Sobre todo lo entiendo porque no puedes decirle a tu accionista que es mejor que venda sus acciones.

Una corrección urgente: la afirmacion que he hecho del millón de dolares no es cierta, típica broma del 1 de abril en Estados Unidos. Pero el razonamiento no es inválido: hay muchos videocreadores haciendose una vida a través de YouTube. Creo que tu mismo has comentado aquí el caso de la autoedición a través de Amazon y como hay autores haciendo mucho dinero.

[...] Amazon como editor Tengo algunos amigos editores que realizan un escrutinio pormenorizado de las opiniones que los lectores vierten en las páginas de libros de Amazon para encontrar pequeños o grandes tesoros que rescatar. Claro que, si ellos lo hacen, porque se dan cuenta del valor y alcance que el juicio de los lectores puede tener sobre el desarrollo de su catálogo, no habría razón alguna para pensar que Amazon mismo no pudiera hacerlo. Dicho y hecho, Amazon ha decidido entresacar de las opiniones de sus clientes, diseminadas en sus varias webs internacionales, aquellos títulos que, potencialmente, pudieran ser traducidos al inglés con más garantía de éxito.Amazon se convierte así en editor sobre seguro. [...]

Estimado:

Tengo listo mi libro: “Memorias y Secretos de un Emprendedor”, el cual quisiera ver requisitos y condiciones para editar con Uds., donde se clarifique la participación del autor y forma de materializarse. Además, saber como resuelven el tema impositivo en Chile, acaso tienen filial para regular el IVA, que grava a estas ventas.

Mi libro está listo para adjuntar en cuanto se aclaren mis dudas.

Este antes de editarse, lo he inscrito en Departamento de Derecho Intelectual de Chile, el cual me hizo entrega de mi Registro, el cual se los daría, si fuera necesario.

Cordialmente, les saluda

Pedro Rodolfo Cordero L.z

(requerido)

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