Observaciones sobre la cultura libre

Mañana se entregarán en Barcelona los Oxcars i FCForum 2011, premios otorgados a distintas formas de cultura libre concebidos y gestionardos por X.net, la que fuera anteriormente conocida como XGAE, movimiento que promueve la libre circulación de los contenidos y el conocimiento mediante el uso de licencias que lo permitan.

Con ese motivo, quisiera hacer algunas observaciones, puntualizaciones y acotaciones sobre el significado y alcance de la cultura libre:

  1. Para que exista cultura libre es necesario que exista, de manera simultánea y cohexistente, cultura propietaria. La Ley de propiedad intelectual ampara esa convivencia en su Título primero, Artículo 2. Coyleft es copyright;
  2. La Ley de Propiedad intelectual no es, en consecuencia, perversa ni derogable. Protege ambas posturas y pone en manos del legítimo propietario la decisión sobre qué hacer con sus contenidos;
  3. Las licencias Creative Commons o ColorIuris son, precisamente, un ejercicio de madurez electiva: cada autor puede establecer el grado de accesibilidad sobre su obra y sus contenidos, yendo de la estricta protección sobre la copia y la reproducción hasta su completa liberación;
  4. Compartir abiertamente contenidos es una actividad extremadamente fructífera para investigadores, científicos y creadores. En sus diversos campos de desempeño profesional adquire todo el sentido que muestren lo que hacen a la comunidad de los pares que son, precisamente, quienes tienen que reconocer y sancionar la calidad de su trabajo. En otros ámbitos puede que carezca por completo de valor y de sentido mostrar o compartir de la misma forma, y debe ser el criterio del autor quien lo dirima y decida;
  5. En todo caso, es cierto que sobre esta prerrogativa se pueden construir grandes obras colectivas de conocimiento compartido ricas y útiles para la comunidad: no hace falta más que echar un ojo a la Wikipedia, la Public Library of Science o la Khan Academy;
  6. No parece razonable, en este sentido, extender sin más el manto de la protección jurídica del copyright sobre la legión de obras huérfanas no reclamadas ni, tampoco, extender indefinidamente el tiempo de vigencia de los derechos de la propiedad intelectual sin más argumento que el esgrimido por las industrias que viven de ellos. Liberar a su debido tiempo las cosas puede contribuir a la que la mezcla, el uso y la circulación, nos haga a todos algo más sabios y felices. A propósito: es absolutamente fraudulento patentar y registrar sustancias o principios naturales que sean parte del acervo cultural de pueblos indígenas; fundamentos biológicos del ser humano; protocolos de trabajo, secuenciación o investigacion que impidan el normal desenvolvimiento de trabajos similares;
  7. Libre no comporta, automáticamente, gratuito. El juego de palabras en inglés es más explícito: free is not free. De hecho, la sostenibilidad de los modelos de negocios basados, incialmente, en la gratuidad del acceso, derivan en actividades de colecta variada: conciertos, suscripciones, publicidad contextual, etc.
  8. Las descargas e intercambios masivos de contenidos que no hayan sido autorizados por sus propietarios son, simple y llanamente, ilícitas e ilegales. El intercambio analógico de un bien alcanzaba a unas pocas decenas de personas, de forma que la lesión sobre los intereses eventuales del propietario no era excesivamente grande; la distribución e intercambio de contenidos en las redes digitales, capaces de llegar a centenares de miles de personas, pueden comportar una lesión irreversible de sus intereses;
  9. No por eso, sin embargo, las redes P2P son censurables. En todo caso son inevitables. Propician el intercambio y la reciprocidad, de manera que el principio en el que están basadas no es ilegítimo. Convendría discutir, no obstante, sobre la conveniencia o no de establecer una tasa general de acceso a la web que sirviera como potencial compensación sobre los derechos eventualmente devengados en esas transacciones en red. Deberían ser las compañías telefónicas, seguramente, quienes se hicieran cargo de la factura;
  10. Las asociaciones o agencias que recaban, como engargo ministerial, los derechos sobre la propiedad inetlectual, no son instituciones automáticamente execrables. Ejercen una función igualmente legítima. Eso sí: debe exigírseles transparencia en la gestión, exhibición de los ficheros de socios representados, asunción de la carga de la prueba en caso de disentimiento legal, publicación de los algoritmos de reparto entre sus representados, presentación de sus cuentas anuales y el destino de sus inversiones. Y, sobre todo, un cotenido recato en su afán recaudatorio, más propio, como hemos tenido oportunidad de ver, de una institución que fagocita recursos para su supervivencia que como ejercicio de sus genuinas funciones.

Quizás, de esta manera, puntualizando, consigamos entender todos mejor qué es la cultura libre, qué pretende y solicita, y podamos, en consecuencia, contribuir en la manera que nos parezca oportuna a su crecimiento.

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Comentarios

[...] Observaciones sobre la cultura libre. [...]

Hola! He leído con atención el post y me parece interesante tu postura sobre la tensión entre copyright y cultura libre. Sin embargo, me gustaría hacer algunos comentarios críticos:

1 – Si el copyleft se vale del copyright para establecer libertades, es porque no hay otra forma legal de establecer estas libertades. Es, en cierto sentido, una especie de argucia legal que inventaron los desarrolladores de software para permitir la reproducción de sus obras sin necesidad de permiso previo y, sobre todo, para evitar que otros se apropien de las obras derivadas (la famosa cláusula “Share alike”). Es decir que el copyleft nace como respuesta de la comunidad a la ley vigente.

- Es muy discutible la afirmación de que los creadores deberían ser “libres” de elegir entre usar copyright o copyleft. Hay un argumento muy utilizado por los defensores del copyright, el cual dice que sería autoritario prohibir las licencias propietarias. Para los defensores de este argumento, el autor debe ser libre de elegir si quiere prohibir o no la reproducción de sus obras. Es decir, si le quitamos al autor su derecho a prohibir algo, estamos avanzando sobre sus libertades. Yo creo que este argumento es, al menos, discutible.

- Por último, hay muchas comunidades y organizaciones que están planteando, justamente, redefinir la idea de propiedad intelectual y de derechos de autor. Para esta redefinición, ponen sobre la mesa otros derechos que entran en conflicto con los anteriores, como el de acceso a la cultura y el de libertad de expresión. Poner en cuestión las leyes de propiedad intelectual implica, tal vez, formular nuevas leyes que “prohiban prohibir”.

Gracias por tus comentarios, que me parecen desacertados, en cualquier caso:

1. Copyleft es copyright, sin argucias ni manipulaciones. Lo dice claramente el texto de la Ley de Propiedad intelectual: TÍTULO PRIMERO
Disposiciones Generales

Artículo 1. Hecho generador

La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación.

Artículo 2. Contenido

La propiedad intelectual está integrada por derechos de carácter personal y patrimonial, que atribuyen al autor la plena disposición y el derecho exclusivo a la explotación de la obra, sin más limitaciones que las establecidas en la Ley.

2. Invocar una limitacion de la propiedad intelectual por el derecho de acceso general e irrestricto sería tanto como decir que, ya que todos tenemos hambre, tres veces al día, las panaderías y las cafeterías deberían abrir sus puertas sin restricciones. Eso sí: todas aquellas obras que hayan sido financiadas con fondos públicos, proyectos de investigación, etc., deben estar estrictamente sometidas a un principio de transparecencia y circulación que no tienen por qué tener las obras que hayan sido creadas de manera privada e independiente. En este último caso, no puede ni cabe violar el principio básico de la propiedad intelectual.

Interesante debate. Me gustaría añadir alguna reflexión.

Entiendo que los contenidos que crea cada uno pueden publicarse bajo la licencia que esta persona considere adecuada. Y que si puede o si quiere, se lucre con ello.

Sin embargo, no tengo muy claro si el hecho de que si la obra no tiene una autoría clara, o si los derechos de esa obra han llegado a un punto muerto, si yo utilizo esa obra, sea del tipo que sea, de la forma que sea, si yo estoy citando la fuente, el autor, estoy respetando el contenido y en cualquier caso dejo muy claro mi postura sobre no beneficiarme a nivel económico con la obra, ¿de qué manera puede chocar esto con el copyright del autor? ¿O la con propiedad intelectual de la obra? Si yo digo, esto es tuyo, me gusta y lo comparto sin ánimo del lucro, ¿qué ley estoy vulnerando? Tal y como está redactada la ley actual, está claro que no se permite ningún tipo de uso y/o reproducción salvo expresa autorización del editor y/o autor. Sin embargo, vuelvo a la idea de no lucrarse con ello, ¿dónde está la vulnerabilidad de derechos, sobre todo si el autor está muerto? Yo no puedo coger un poema de Alberti, por ejemplo, y publicarlo o compartirlo porque su heredera me lo impide legalmente. Ese heredero puede sin embargo, manipular, gestionar… dicha obra, pero yo no. Parece un callejón sin salida que de alguna forma habría que cambiar. No digo que la obra pase a dominio público sin más, pero sí que se establezca algíun protocolo donde indique que cualquier persona pueda compartir ese poema, esa obra siempre y cuando no se beneficie económicamente de ello.

Ocurre enormemente con el legado de la obra de autores, que por impedimento de los herederos, esa obra queda paralizada o abocada al olvido. Yo no puedo editar una obra de un autor fallecido sin permiso de sus herederos hasta pasados setenta años. Parece un uso perverso de la ley en cualquier caso.

En fin, tan solo quería opinar desde la reflexión y la pausa sobre el apasionante tema de la edición, derechois de autor…

Gracias Joaquín por el blog y por despertarnos la neurona atrofiada que nos acompaña a diario. Al menos a mí.

La cuestión que planteas, Javier, no es difícil de resolver: las obras huérfanas, que así se denominan, en todo caso, aquellas en la que no podemos identificar el paradero de su autor o sus derechohabientes http://ec.europa.eu/internal_market/copyright/orphan_works_en.htm, tiene que ser regulada de manera que nos permita a todos operar con ellas sin tener que soportar las exclusiones de Ley de Propiedad Intelectual clásica. También debería suceder en el caso de los contenidos y materiales publicados por administraciones, organismos y administraciones públicas. El resto obedecería, claramente, a la voluntad de su autor, que debería estar en disposición de otorgarte o no el permiso de reutilizar su obra. Yo veo una amplia avenida poblada de árboles, no un callejón sin salida.

Joaquín, creo que no se entendió bien mi comentario anterior.

Estoy completamente de acuerdo contigo en que copyleft es copyright. Copyleft es una forma (ingeniosa, por cierto) de utilizar el copyright. Eso está claro. El copyleft es la mejor licencia que encontraron los defensores de la cultura libre para operar dentro del marco legal vigente.

Sin embargo, tal como decís vos con respecto a las obras huérfanas, también es posible pensar otros marcos legales distintos al vigente.

Tu argumento de la panadería es inexacto. La propiedad de las ideas es esencialmente distinta a la propiedad de las cosas físicas. Esto es así porque las cosas son distintas a las ideas: mientras que las cosas son escasas, las ideas se pueden reproducir al infinito sin afectar el original. Por esta razón, yo puedo estar (y de hecho lo estoy) en contra de que las multitudes entren a las panaderías a llevarse bizcochos, y simultáneamente estar a favor de la libertad para reproducir, difundir y reelaborar las obras intelectuales.

Mi intención no es convencerte de mi postura. Simplemente mostrar que hay quienes creemos posible discutir el corazón mismo del concepto de propiedad intelectual.

Quienes estamos en favor de la cultura libre irrestricta, conocemos la ley actual. Conocemos su texto y sabemos cómo está definida la propiedad intelectual en dicho texto. Simplemente queremos cambiar dicho texto. Y por esa razón militamos políticamente, por esa razón realizamos eventos y acciones ciudadanas. Porque creemos, sobre todas las cosas, que cambiando ese texto, los autores y la sociedad en general (excepto algunos monopolios) nos beneficiaremos por igual.

Saludos.

Básicamente estoy de acuerdo con mi tocayo Jorge.

Me parece muy bueno el debate con ideas claras y concisas alejaándose de eslogans demagógicos.
Echo en falta el punto de vista del interés común, y solo veo el interés del propietario de derechos (a veces coincide con el autor) en este escrito. Lo que está muy bien pero debe ser debatido teniendo en cuenta que la ley debe servir y protejer a LA CULTURA (incluyendo a los creadores de cultura) y al interés común. No solo a los comerciantes de la cultura.

En concreto, del punto 1 -con el que estoy de acuerdo- no se puede concluir el 2 “La Ley de Propiedad intelectual no es, en consecuencia, perversa ni derogable”, como se afirma. Puede derogarse y hacerse una mejor, algunos aspiramos a eso.
Que sea perversa es una cuestión discutible, no creo que sea perversa en su espíritu, pero en algunos casos su utilización puede serlo (como una red P2P no es perversa pero su utilización puede serlo)

El punto 8 “8.Las descargas e intercambios masivos de contenidos que no hayan sido autorizados por sus propietarios son, simple y llanamente, ilícitas e ilegales” es completamente FALSO: si fuese ilegal habría denuncias y sentencias incriminatorias. No hay ninguna en España. Se debe tener cuidado con palabras tan gruesas. Podría decirse que es inmoral u otra cosa (perverso, del utilizado en 2 es buen adjetivo), pero no parece ser un ilícito según los jueces españoles.
Que cómo lo análogico no comporta un daño muy grande y lo digital sí convierte en ilegal lo digital está muy cogido por los pelos ¿no?
Otros muchos negocios han perdodo con la inclusión de la parte digital (¿recuerdas los videoclubs o las tiendas de revelado de fotos?) como con cualquier otro proceso (¡la de braceros que fueron al paro con el tractor!), sin embargo en media hay un crecimiento económico (hoy por hoy se consume y paga más “media” que hace años, claro que ahora le pagamos a Telefónica por traernos el contenido por ADSL en lugar de a Planeta por traer el contenido en papel)

En cualquier caso muy buen artículo que ayuda a reflexionar sobre estos puntos de vista.

Todo derecho tiene su limitación. El derecho de propiedad siempre tiene como tope el del bien común o, por el contrario, el del daño que pudiera causar el hecho de monopolizarlo. Esto está recogido en cualquier legislación, no es cosa del debate actual. Si bien las ideas, en sí mismas, carecen de protección legal, su expresión formal goza y debe gozar de todos los privilegios de la protección. Corremos el peligro, por eso, de radicalizarnos en posturas antagónicas: las de la industria cultural, que percibe el peligro de la pérdida del monopolio sobre el control de la reproducción y circulación de los contenidos, privilegio de naturaleza esencialmente analógica que encuentra dificultades para pervivir en el entorno digital, y las de los movimientos copyleft, que en función de un silogismo algo inocente». Todos tenemos Internet; Internet es libre y sirve para copiar; todos somos libres y copiamos libremente », consideran de obligado cumplimiento la renuncia incondicional al copyright en aras de un supuesto comunismo cultural.Y eso, claro, no es así.

Me gusta el comentario por razonado :) Intento seguir, en las diferencias, si bien con un fin constructivo.
La expresión formal de una idea deber tener derechos, por supuesto, pero ¿todos? no hombre todos así sin límete no…

Ya en el mundo analógico pasa que un arquitecto no puede limitar el derecho al disfrute de su obra a quien él quiera, al menos no si planta su bonita construcción en el centro de la urbe. No recibe dinero por cada nuevo turísta que saca una foto frente a su obra… Luego el silogismo de la cultura multimedia no tiene un completo referente en todas las obras.
Ocurre también que leo obras con todos los derechos en las bibliotecas desde que era bien pequeño, que incluso las recité en el colegio y las tarareo por la calle. No, no es cierto que un autor deba tener todo el derecho al control de la distribución una vez ha traspasado el humbral de permitir la difusión de la obra “a todos los públicos” (diferente sería un poema escrito a un nieto que el autor no quiere sacar de casa)

Pero sobre todo, pienso que esto es bueno para la creación de nueva cultura, Disney utilizó los cuentos de los hermanos Grimm ¿alguien duda que esto ha sido enormemente bueno para la cultura norteamericana? Pero hay más ¿por qué ahora no se puede hacer una obra derivada a partir de “La Tarara”? ¿Lorca se hubiera visto limitado cuando la escribió de no ser porque sabia de esta ley? ¿consigue esto que se vendan menos sus libros? Por otro lado ¿alguien conoce a alguien que haya pagado -o que piense que tiene sentido pagar- por tararear o cantar La Tarara mientras jugaba a la comba? (esto es lo que dice la ley que hay que hacer)

Pero esto no quiere decir que se deba dejar sin protección al autor o a las obras actuales. Aunque desde luego es necesario encontrar nuevos mecanismos y no basarse en las asunciones preexistentes a la hora de encontrar un marco en el que estemos todos “suficientemente” a gusto

¡Muchas gracias por este post! Dejo un link en mi próximo Lo mejor de la quincena. Saludos.

[...] Observaciones sobre la cultura libre: Desde el blog Futuros del libro, nos llegan estas interesantes reflexiones, resumen de lo que significa la libre circulación del conocimiento, qué licencias lo amparan, qué ventajas ofrecen éstas a los creadores de contenido, qué diferencia hay entre distribución libre y distribución gratuita, etc. Una síntesis muy interesante sobre un tema que resulta cada vez de mayor relevancia gracias a las nuevas tecnologías. [...]

Te contesté más largo en mi blog. Saludos!

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