Bookcamping

El #15M, tal como yo lo interpreto, surge de una crísis de representación. Me explicaré: un grupo de afectados, un gran grupo de afectados (entre los que nos encontramos la mayoría) por las trastadas criminales de las especuladores internacionales, capacaces de hacer zozobrar las consecuenciones de una civilización sin que quienes poseen la legitimidad democrática de plantarles cara hicieran otra cosa que planificar recortes y austeridades para que pagaran los platos rotos los afectados por esa misma codicia, decidieron hacer evidente esa situación aberrante, decidieron hacerse evidentes, visibles, palmarios y manifiestos. Y en ese mismo ejercicio de movilización y visibilización  -como cualquier otro grupo de afectados, sea por una enfermedad rara, por un abuso contra el entorno, por el enrarecimiento y contaminación de los alimentos, por las mil cosas que son incumbencia de los ciudadanos-, hicieron fehaciente que el trecho entre lo que la democracia dice que representa y lo que realmente hace, era necesario crear y generar nuevas posibilidades, imaganarios y narrativas para una realidad diferente.

Los científicos sociales llaman a estos grupos que se revelan y manifiestan contra la ignorancia y la desidia, “grupos epistémicos”, porque al fin y al cabo son agrupaciones de personas capaces de generar un nuevo conocimiento capaz de ofrecer formas de entender e interpretar el mundo de una manera distinta. La tecnología, las redes de comunicación, internet, nos abren espacios inéditos para que esas congregaciones se aglutinen, construyan conocimiento en torno a la realidad que se les negaba, lo difundan, lo comuniquen y lo compartan, generen, en fin, interpretaciones distintas del mundo y su devenir.

Necesitamos una sociedad de intérpretes cualificados, no una sociedad de repetidores autómatas, y en eso los libros juegan una dimensión esencial. Bookcamping #bookcamping es la biblioteca colaborativa que un grupo de voluntarios, los #bookcampers, ponen al servicio de esa comunidad de intérpretes cualificados que discurren, deliberan, debaten y deciden valiéndose de lo que otros antes que ellos discurrieron y pensaron. Lo extraordinario de la iniciativa es que -y aquí quería venir a parar también-, que en el mismo proceso de redefinición de lo que es la participación, se redefine lo que es la creación, edición, comunicación y lectura de contenidos. Una biblioteca abierta y comunitaria al servicio de un propósito colectivo que pretende hacer a los ciudadanos más sabios y versados en los temas que los atañen, valiéndose de las herramientas que la tecnología digital nos ofrece (¿edición distribuida, empoderamiento editorial ciudadano, edición aumentada, edición lega, simple bookcamping?).

“Y si todavía queda alguien que desee seguir explorando las posibilidades de un nuevo contrato social por la ciencia”, dicen Antonio Lafuente y Andoni Alonso, “nunca fue más fácil sondear lo que quiere la gente, escuchar la opinión de los ciudadanos e involucrar a los usuarios en el diseño de las políticas”, y a eso es, precisamente, a lo que contribuye #bookcamping. “Ciencia, política y opinión pública tienen que encontrar nuevos caminos para impulsar la función social de la ciencia”, asegura Daniel Innerarity, “y gestionar de manera productiva, transparente y democráticamente legitimada la ignorancia creciente acerca de sus consecuencias”, y eso es lo que hace ese nueva forma de entender la edición que es Bookcamping (no faltéis a sus próximas propuestas el próximo 24 de Enero de 2012, a las 17:00, en Medialab Prado).

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