¿Qué quedará de los libros de texto?

Si formuláramos esta pregunta a Alejandro Piscitelli es muy posible -me erijo en su intérprete desautorizado- que nada o a penas lo que la inercia de la industria editorial y las naturales resistencias del aprendizaje pasivo preserven. En todo caso, el aprendizaje 1@1 y los nuevos entornos de la enseñanza basados en el aprendizaje por proyectos, en la resolución de problemas reales, en el uso activo de aplicaciones  y herramientas digitales de búsqueda y análisis de una información ubicua y sobreabundante, en el empleo de mecanismos de comunicación distintos a los meros textos escritos, llevan, ineludiblemente, a un diseño del entorno de aprendizaje donde el libro de texto tradicional a penas tiene lugar (disculpa por la interpretación apresurada, Alejandro).

Esa misma riqueza de información disponible, la posibilidad de aprender en solitario apoderándose del propio proceso de aprendizaje, la ocasión de construir comunidades de aprendizaje de profesionales o expertos en torno a temas de interés común, al margen de las instituciones oficiales y lejos del sistema reconocido de acreditaciones, ha llevado adicionalmente a que la idea del Edupunk, del DIY (Do it yourself), haga pensar a las grandes instituciones educativas sobre el papel que jugarán en el futuro de la educación, sobre su probable defunción tal como las conocíamos.

La red hace posible, por si fuera poco, que miles de profesores construyan sus propios libros de texto, generando repositorios de contenidos y de objetos digales bajo licencias permisivas que admiten su difusión, uso y transformación sin límites. Esa realidad es patente en el proyecto Connexions. Sharing knowledge, que es, quizás, el mayor libro de texto de la red, si es que puede recibir ese nombre que respondía a otra realidad textual. Su fundador y principal valedor, Richard Baraniuk, lo explica como una derivada natural de las potencialidades que la tecnología wiki nos ofrece. Desde el mes de mayo de 2009, el Estado de California, en los Estados Unidos, adoptó los libros de texto open source como fuente de abastecimiento de sus escuelas estatales. Varios factores concurrieron para que se tomara esa decisión: la bancarrota innegable del Estado regido por Arnold Schwarzenegger, y la sospecha fundada de que los libros de texto tradicionales eran caros, justificadamente caros si se quiere, y lentos, muy lentos en su capacidad de introducir y fijar los nuevos conocimientos, como no podría ser de otra manera en la tecnología del papel. Si un gobernador republicano optó por los libros de texto con licencias libres construidos por profesores, algo está pasando.

Por si faltara algo que rubricara el ocaso de los libros de texto tradicionales, Apple ha puesto en nuestras manos el IBooks2 Software, el IBooks Author y una plataforma para distribuir contenidos educativos en cualquiera de sus soportes, ITunes U application que da lugar a revoluciones editoriales como Life on earth. Claro que la inversión en el desarrollo del prototipo de esa última maravilla editorial requiere inversiones previas costosas en grabaciones de video, desarrolladores de animacinoes interactivas, diseñadores, técnicos de sonido e imagen, etc., pero también es verdad que pone al alcance de cualquiera (mejor, de cualquier grupo bien coordinado de profesores) la posibilidad de construir libros  de texto diferentes. Hoy lo ha propuesto y desarrollado Apple como medio de que el IPad se convierta en el soporte ubicuo de la educación, pero pronto surgirán aplicaciones para formatos abiertos e interoperables que permitan que produzcamos contenidos que puedan ser usados y leídos en cualquier soporte.

Life on Earth from E.O. Wilson Biodiversity on Vimeo.

En realidad solamente queda por saber lo más importante: hasta qué punto el uso de dispositivos digitales interactivos mejorará o no la calidad del aprendizaje; hasta qué punto sustituirán a los soportes tradicionales o se convertirán en un completo para la indagación y el trabajo colaborativo; de qué manera integrarán los estudiantes en su ecosistema de información y aprendizaje estas nuevas propuestas.

El libro de texto no será ya lo que fue (que se lo digan, si no, a McGraw Hill, a Houghton Mifflin Harcourt o a Pearson). Larga vida al libro de texto….

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