Por qué los libros de texto serán digitales y se distribuirán desde una única plataforma

Tengo dos respuestas a esa pregunta: una corta y una larga.

La corta dice así: los más importantes sellos editoriales en lengua alemana, con una población escolar superior a la del territorio español, gratuidad implantada en todo el Estado y diferencias curriculares específicas de acuerdo al Land en que se imparta la asignatura, han decidido que el único sistema que puede garantizar la continuidad de la industria editorial del libro de texto al tiempo que el acceso sin restricciones ni limitaciones a los contenidos didácticos, es construir una única plataforma de distribución de contenidos digitales a través de la que los centros educativos puedan descargarlos. El sitio se llama Digitale Schulbuecher, libros de texto digitales, tan sencillo como eso, y comenzará a operar el curso 2012-2013.

Existía un precedente parcial en los Estados Unidos, Course Smart, una plataforma conjunta de explotación de contenidos educativos digitales patrocinada por empresas competidoras: 5887 títulos disponibles en formato electrónico provinientes de los catálogos de Pearson, Willey, McGraw Hill y Cengage Learning.

La respuesta larga dice: la industria del libro de texto editorial es, sin duda, la más compleja de las posibles tipologías del libro. Hubo en tiempo en que el tamaño de la población escolar, la indeferenciación curricular y la cifra de libros vendidos justificaba el funcionamiento de una maquinaria editorial y comercial que implicaba a centeneres de personas. Las enormes inversiones en el desarrollo de materiales pedagógicas, grandes tiradas industriales y movilización de una ingente red comercia, se veían amortizadas e incluso sobrepesadas en beneficios con creces porque la venta excedía las inversiones preliminares.

Hoy en día las cosas son distintas:  la población escolar ha descendido; la disparidad en el aula se ha centuplicado y los libros encarnan una pedagogía unívoca trasnochada; la diversidad curricular de dieciocho autonomías exige los consiguientes desarrollos específicos, inversiones apenas amortizables por las exiguas ventas en algunas de ellas; la competencia entre los sellos ha aumentado y se ha enconando, recurriendo en algunos casos a prácticas poco lícitas, como se puso de manifiesto en el caso de algunos sellos españoles en Iberoamérica; los costes del mantenimiento de los equipos editoriales y las redes comerciales, apenas resultan ya financiables; la gratuidad de los libros de texto y la disparidad de las políticas en las distintas Comunidades Autónomas ha añadido más incertidumbre a una maquinaria empresarial muy delicada; la revolución digital, en fin, ha hecho evidente que la arquitectura de los libros de texto tradicionales es ya obsoleta y que el futuro pasa por la generación de contenidos interactivos, flexibles y adaptables. “El estudiante del siglo XXI”, ha dejado escrito Ferrán Ruiz Tarragó (al que hay que leer y seguir), “está acostumbrado a un entorno infocomunicativo que constrasta vivamente con el aula [...] la estabilidad de los contenidos escolares se han visto muy afectada por la naturaleza digital de la información. La entidad y la prestancia de los libros de texto impresos que produce una industrial editorial consolidada se subvierte de manera decisiva  por la distribución electrónica de todo tipo de contenidos a través de la red”.

Pero aunque todo eso sea una evidencia para todos los directivos de los grandes sellos editoriales asociados en ANELE, lo cierto es que acometer ese cambio no es sencillo. A menudo, además, se piensa, estratégicamente, de manera aislada, como si la solución pudiera pasar porque cada sello construyera su propia plataforma, calculara la posible concurrencia que sus servidores deberían soportar y realizara las inversiones millonarias consiguientes. Pero las cuentas no salen y, tal como demuestra la experiencia de los editores alemanes, la solución en la economía digital pasa, una vez más, por la colaboración bien entendida, por el beneficio mutuo que se puede derivar de actuaciones consensuadas.

Solicitar a las admnistraciones públicas ayudas para el sostenimiento de una industria necesaria -aun cuando proliferen y todavía lo hagan más en el futuro alternativas libres de generación colectiva de contenidos, como demuestra el caso de Flexbook- y el desarrollo de tecnologías que mejoren el acceso y la calidad constrastada de los contenidos, no debería ser un obstáculo.

Por todo eso los libros de texto serán digitales y se distribuirán en una única plataforma.

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Comentarios

[...] Informe del viaje de trabajo sobre el sector de la Distribución de Libros en Francia ( ADILE) »    Por qué los libros de texto serán digitales y se distribuirán desde una única plataforma by Vázquez, 06.05.12, tweetmeme_style = 'compact';tweetmeme_url='http://valordecambio.com/2012/06/05/por-que-los-libros-de-texto-seran-digitales-y-se-distribuiran-desde-una-unica-plataforma/';Por qué los libros de texto serán digitales y se distribuirán desde una única plataforma. Publicado por Joaquín Rodríguez el 4 junio, 2012 La corta dice así: los más importantes sellos editoriales en lengua alemana, con una población escolar superior a la del territorio español, gratuidad implantada en todo el Estado y diferencias curriculares específicas de acuerdo al Land en que se imparta la asignatura, han decidido que el único sistema que puede garantizar la continuidad de la industria editorial del libro de texto al tiempo que el acceso sin restricciones ni limitaciones a los contenidos didácticos, es construir una única plataforma de distribución de contenidos digitales a través de la que los centros educativos puedan descargarlos. El sitio se llama Digitale Schulbuecher, libros de texto digitales, tan sencillo como eso, y comenzará a operar el curso 2012-2013. [...]

Desde luego, tal y como lo expones, parece la solución más lógica y acertada, pero no soy tan optimista al pensar que este será el camino a seguir… pero ojalá me equivoque.

Por otra parte, creo que también sería interesante que se empezase a pensar en cambiar el concepto del libro de texto, dado que la mayoría del libro de texto digital que nos encontramos hoy día son simplemente réplicas exactas (en algunos casos, el propio pdf en un visor flash) del libro en papel. Si pensamos en digital, debemos pensar en todas las ventajas que este entorno puede conferir al libro, y no solo en pdfs con enlaces

Brillante y certera entrada. Los alemanes siempre los observo tres pasos por delante en cuanto a integrar eslabones de la cadena de valor y a avanzar en soluciones globales y conjuntas. Vermos si por estos lares copiamos algunas cosas de ellos. El montaje de plataformas de cada editor es una locura que Internet no premia.
Un abrazo

[...] on http://www.madrimasd.org Share this:TwitterFacebookCorreo electrónicoMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta [...]

[...] mercado de contenidos curriculares parece indicar que ese es el camino a seguir. ¿Cuándo? El post de Joaquín Rodríguez no da la respuesta pero hace un buen análisis de la situación en [...]

Muy interesante el artículo que plantea sin embargo muchos frentes y problemas, casi tantos como los que pretende resolver:

- El sistema educativo que seguramente ahora mismo no tiene fondos para enfrentarse a un cambio de paradigma tan grande y costoso como el digital.
- El profesorado que sin tener en muchos casos la preparación necesaria tiene delante de sí a un alumnado nativo digital.
- Las editoriales que mantienen un sistema de publicación/producción/distribución/venta en el que no está muy claro cómo puede encajar el libro de texto digital.
- Las familias que difícilmente pueden ahora mismo invertir el precio de un iPad o de otro dispositivo digital para el caso, y que raramente tienen más de un ordenador en casa.
- La fragmentación de formatos, sistemas y contenidos debida a la falta de un standard y que está creando jardines cerrados del estilo del App Store.

Hasta entonces me parece que veremos pequeñas iniciativas individuales de bajo nivel que convivirán con la tiza, la pizarra de toda la vida y los deberes en el cuaderno.

Un saludo y enhorabuena por el blog

Cuando hablamos de libros de texto digitales no estamos refiriéndonos, obviamente, a una mera traslación estática de un texto tradicional a un soporte digital dinámico. Eso nos obligará, claro está, a concebir los contenidos educativos de manera realmente interactiva, adaptados a las diferencias y competencias divergentes de los alumnos, aprovechando en eso todas las potencialidades de los nuevos formatos y soportes, algo que conllevará, claro, la formación de editores con nuevas competencias.

Educación sí tiene dinero para esas y otras iniciativas. Si en lugar de invertir fondos públicos (millonarios) en la adquisición de soportes (hardware), tal como puedes encontrar en varios BOEs, lo hubiera hecho o lo hiciera en desarrollo de materiales, otro gallo nos cantaría. Las familias pueden tener dinero para un único soporte lector que puede y debe durar algunos años, teniendo en cuenta que los contenidos, además, serían en buena medida gratuitos. No es una excusa, por otra parte, que los profesores rehuyan esta transformación, porque no se trata tanto de un merco cambio de soportes sino de una transformación radical del sistema infocomunicativo tradicional (leed, por favor, a Ferrán Ruiz Tarragó para más información).

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Interesante articulo, pero desgraciadamente creo que como dice Rios de titna en esta España nuestra todavía no estamos preparados para implantar este sistema y no lo estaremos en mucho mucho tiempo. La administracion española es un monstruo pesado y poco agil que necesitaria lustros y eso si luego cuando cambie el gobierno se le ocurre hacer justamente lo contrario..

en cualquier caso, interesante reflexión y datos, gracias!

[...] Na Alemanha, a única solução encontrada para garantir a continuidade da indústria editorial de livros técnicos e manuais académicos foi criar uma única plataforma de conteúdos digitais através da qual as instituições de ensino podem descarregá-los. Para ler aqui. [...]

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