La crisis del conocimiento y los contenidos editados

Nunca como hoy hemos dispuesto de tantos contenidos eduativos y científicos de calidad; nunca, como hoy, hemos tenido la posibilidad de acceder a ellos de manera automática y gratuita; nunca, como hoy, hemos podido formarnos y educarnos valiéndonos de la ayuda y el conocimiento de los demás; nunca, como hoy, ha existido una posibilidad igual de cogenerar y cogestionar la creación de saber y conocimiento. Quizás esas sean algunas de las características y propiedades principales de la sociedad de la información y el conocimiento. En nuestra mano está el hacerlas más o menos ciertas y más o menos universales. Pero están ahí y negar su realidad, openerse a su pujanza u ofuscarse en negarlas, no puede conducir a ninguna parte.

Existen plataformas -como Lehrer Online, en Alemania, o como Flexbook, en Estados Unidos- donde los profesores generan e intercambian gratuitamente los contenidos que ellos mismos crean y los conocimientos que ellos mismos desarrollan. Comunidades de enseñanza y aprendizaje autogestionadas que crean e intercambian conocimiento.

Existen entornos web donde cualquiera puede acceder al conocimiento científico y experto más actual -como pueda ser, por nombrar unos pocos, Open Edition, en Francia, o ArxiV.org, en Estados Unidos-.

Wikipedia es, por su parte, el ejemplo por antonomasia de cómo una comunidad de “amateurs” puede autoorganizarse y generar conocimiento de una calidad comparable, al menos, a la de las enciclopedias tradicionales.

La verdadera apuesta del siglo XXI no es que proliferen instituciones excelsas cerradas sobre sí mismas. De lo que se trata es de pensar la forma en que se tiendan puentes entre las instituciones universitarias tradicionales y los nuevos entornos de producción del conocimiento. Algunos lo llaman Ciencia 2.0, Modo 2 de la ciencia, otros Ciencia expandida. Admiro a Ivan Illich. Fui, incluso, su editor. Pero su crítica a los sistemas informales de educación frente a la universidad no se sostienen en un mundo donde la red ha puesto la escuela al alcance de todos, donde el movimiento Edupunk no es cosa ya de unos pocos tipos marginales y periféricos. Sí, el mundo es la escuela. El futuro de las instituciones de enseñanza en la era digitales diferente.

Internet permite crear formas enteramente nuevas de educación. La escuela o el centro ya no es el único lugar, ni siquiera el principal, donde las cosas deban o puedan transcurrir: las plataformas digitales de trabajo abierto y colaborativo, las bibliotecas de recursos compartidos, el teletrabajo digital o el encuentro síncrono o diferido gracias a aplicaciones informáticas gratuitas. La educación es expandida y móvil por dos razones: porque contamos con los mecanismos para hacerlo pero, sobre todo, porque esos mismos mecanismos nos ponen en contacto con multitud de fuentes de información diversas que podemos consultar y explotar y porque nos permiten construir una red sólida de trabajo colaborativo. Y no se trata, solamente, de experimientos más o menos radicales, como el de la WikiUniversity o el de la ITunes University, que ponen en solfa los procedimientos de acreditación tradicionales, sino de aprovechar el poder transformador y emancipador de las redes;

El conocimiento erudito es un ornamento inservible, en todo caso un pasatiempo sugestivo para quien lo practica. Sólo cabe aprender haciendo: los proyectos no son distintos a los contenidos sino que solamente puede haber proyectos al servicio de los que se ponen conocimientos, herramientas, recursos y contactos. Quest to learn, en Estaods Unidos, o la Team Academy, en Finlandia , son dos ejemplos extraordinarios de un proceso de generación de ideas rápidamente prototipado y puesto al servicio de un problema social previamente identificado que se convierte en un negocio viable.

No podemos seguir enseñando, simplemente, para que se completen adecuadamente los exámenes; no podemos seguir enunciando contenidos y esperando a que se reproduzcan con mayor o menor precisión; no podemos creer que formamos ciudadanos creativos y solventes, autosuficientes y críticos, mediante la mera repetición de lo explicado. No queremos, en fin, que nos sigan dando clase.

El hecho de que la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza (ANELE) haya convocado un XII encuentro anual bajo el título  “La crisis del conocimiento: el valor de los contenidos editados es, a mi juicio, el desesperado intento por preservar el orden de las cosas, pero las cosas no tienen intención alguna de perseverar en su antigua naturaleza. La cuestión esencial, a mi entender, no es tanto oponerse al cambio, negarlo, como imaginar de qué manera pueden contribuir los editores a construir ese nuevo entorno de aprendizaje ineludible, donde los libros de texto -como condensadores de conocimiento y sentido- pueden seguir jugando un papel principal.

El conocimiento no está en crisis. Los editores sí. Imputar al primero los problemas de los segundos, no es, seguramente, la mejor opción.

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Comentarios

Excelente análisis, sin duda no hay una crisis de conocimiento, sino de administración efectiva de ese conocimiento, los editores lo saben pero están demasiado anquilosados en estructuras cada vez más arcaicas. En un mondo que va a una velocidad vertiginosa quien no se adapta desaparece. Quien antes lo entienda mejor podrá encarar los desafíos que constantemente aparezcan.

Felicidades por este excelente artículo con el que estoy totalmente de acuerdo. Y gracias, de paso, por compartir tan interesantes enlaces!

Al igual que la música,la transformación irreversible del disco de vinilo hasta por ahora una simple memoria SD,lo mismo el libro su transformación es disruptiva.La digitalización a malogrado los grandes intereses de las productoras de musica y las editoras, si quieren sobrevivir tienen que adecuarse a las nuevas formas de producción y compartición de contenidos.Ahora la escuela es el mundo,el salon tradicional de clase ya fue, dentro de este nuevo escenario el libro si puede seguir siendo el condensador y sentido de conocimiento como dicen los expertos.Reciban un saludo desde Huamachuco-Perú

Gracias por tus comentarios Lorenzo. Qué bueno saber que en Huamachuco comparten la misma visión que cualquier escuela de vanguardia en los Estados Unidos o en los países nórdicos. A nosotros nos falta, todavía, mucho camino que recorrer.

[...] Información complementaria: – La crisis del conocimiento y los contenidos editados [...]

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