La librería irreemplazable

Dice hoy Antonio Ramírez en Imaginar la librería futura, refiriéndose no sólo a la posibilidad de que su última iniciativa prospere, sino de que todo el ecosistema de la librería perviva: “Tal vez sólo sea posible si precisamente nos situamos en su dimensión irremplazable: la densidad cultural que encierra la materialidad del libro de papel; mejor dicho, pensando la librería como el espacio real para el encuentro efectivo de personas de carne y hueso con objetos materiales dotados de un aspecto singular, de un peso y una forma única, en un momento preciso”. Es arriesgado hablar de densidades culturales cuando hablamos de desmaterialización y teorizamos sobre “El fin de la cultura de los objetos“, pero aun cuando corriéramos el peligro de confundir deseo con realidad, yo creo en eso que Daniel Innerarity dejó escrito en La democracia del conocimiento: si hay alguna razón por la que podamos considerar de manera optimista el futuro del libro -y, en consecuencia, de su canal principal- es porque es el mejor y más económico condensador de sentido que conocemos. Quizás ahí coincidan los argumentos de los dos.

No es extraño -conociendo alguno de sus antecedentes políticos-, que el gobierno francés actual abogue por la defensa a ultranza de las librerías independientes respecto a los grandes operadores digitales multinacionales. Su actual Ministra de Cultura y Educación (cuántos quisiéramos) ha dejado dicho: “Nous avons un réseau formidable de librairies indépendantes en France qu’Amazon risque de tuer. Il n’est pas normal qu’Amazon contourne par des prix bas la loi du prix unique en étant installé en Luxembourg et en ne payant pas de fiscalité juste en France”. Lo que viene a ser, más o menos: no admitiremos que las empresas internacionales de comercio electrónico dañen nuestra red de librerías independientes porque su preocupación parece más enfocada a detraer impuestos (abonados en Luxemburgo), que ha añadir valor cultural al país donde operan. En el Plan Estratégico General de la Secretaría de Estado de Cultura 2012-2015 publicado hoy mismo, no he encontrado la palabra “librería” en ninguna de sus 124 páginas. “Libro” solamente se encontrará asociado a una cuestión meramente instrumental: la adecuación de las subvenciones concedidas a libros y revistas. Por ahora no hay planes ni se los espera.

La postura francesa no es, simplemente, una reinvindicación fiscal y comercial -no dañar el tejido del pequeño comercio que proporciona trabajo y crea riqueza-, sino una batalla cultural -la de preservar una red irremplazable, la de las librerías-. Supongo que D. Mario Vargas Llosa, que asistió a la inauguración de La Central de Callao, será consciente de esta paradoja que durante tanto tiempo combatió (enfrentándose a Jacques Lang, ministro socialista de cultura): hay ocasiones en que solamente mediante la excepción cultural cabe preservar lo que más valor tiene.

Incluso los norteamericanos, adalides de la competencia feroz, han comprendido que en la alianza y el respaldo mutuo puede estar parte de la solución: Indiebound, el colectivo de los libreros independientes, es una web donde se suman voluntariamente las librerías independientes de todo el país para que los lectores puedan ubicarlas y adquirir los libros allá donde consideren más adecuados, allá donde hayan tejido los lazos más densos con sus libreros, con ese espacio que les incite a acudir porque sabe que encontrará una comunidad más o menos homogénea de intereses afines. Indiebound incorpora dos cosas que, a mi juicio, convendría que adoptara toda red librera con aspiraciones globales: la posibilidad de comprar lo que se busca, en uno u otro formato, física o digitalmente; la posibilidad de elegir dónde hacerlo; la posibilidad de que los libreros se incorporen voluntariamente al proyecto, utilizando herramientas sencillas de geoposicionamiento y abriendo sus APIs para que sus bases de datos sean consultables. Además de las virtudes enumeradas por Antonio Ramírez, las librerías deben incorporar muchas de las tecnologías que las grandes plataformas han desarrollado y aplicado con éxito y sabiduría. Que estemos de acuerdo en el valor de la singuralidad física del libro, no nos exime de poner las tecnologías a nuestras órdenes utilizándolas en nuestro provecho.

Las librerías -tal como en algún momento quise decir- son irremplazables, no solamente porque podrían hacer valer su peso comercial (a día de hoy, el 90% de lo que las editoriales facturan pasa por sus mesas y los beneficios que el futuro pueda procurar deberían ser mutuos) reclamando lo que es suyo, sino porque son el espacio donde “el entramado de vínculos sociales y simbólicos que aún hoy se concentran en torno al libro de papel” se hace realidad.

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Comentarios

[...] Comercio exterior del libro 2011 | Anatomiteca »    La librería irreemplazable / Los futuros del libro by Vázquez, 09.19.12, tweetmeme_style = 'compact';tweetmeme_url='http://valordecambio.com/2012/09/19/la-libreria-irreemplazable-los-futuros-del-libro/';La librería irreemplazable. [...]

Saludos,

Algunas reflexiones que me ha sugerido el artículo:

1.Evidentemente el Francia se están tomando en serio el peligro del efecto Amazon. Se trata, como bien dice Joaquín, de preservar un modelo cultural. Ya Francia y Alemania se opusieron a que el macro proyecto de digitalización de Google books diera en control a este gigante privado de numerosos fondos valiosísimos de sus culturas nacionales(podéis tener una noticia detallada del asunto de “Las razones del libro”, de Robert Darnton, editado en España por Trama:

-http://www.tramaeditorial.es/Shop/Product/Details/165_las-razones-del-libro.

2.Insistiendo en el caso de Amazon: realmente no nos damos cuenta del poder que pueden llegar a tener si consolidan su liderazgo. Tengo entendido que dentro de poco abrirán en Brasil. Su modelo puede tener consecuencias francamente negativas para las editoriales y para los lectores. En mi blog hago una comparación con Wal-Mart, el hipermercado más grande del mundo. Ya sabemos lo que estos mastodontes traen: siempre precios bajos, desvalorización del libro, megacentrales de compra y control sobre los contenido editoriales a medida que el editor depende de ellos para vender una parte muy importante de su producción,etc

-El Efecto Amazon: http://ecosdesumer.wordpress.com/2012/09/19/el-efecto-amazon/

3.En este sentido me parece muy relevante lo que nos dice Joaquín: “las librerías deben incorporar muchas de las tecnologías que las grandes plataformas han desarrollado y aplicado con éxito y sabiduría”. Si no nos asociamos no podremos construir modelos viables en la era de las TIC. ¿Créeis que en España se están haciendo los deberes en este sentido?, ¿Podríamos sumarnos a iniciativas de socios europeos como las que se citan con acierto en este blog?

[...] no desfallezcamos. Pensemos con Joaquín Rodríguez en que Las librerías -tal como en algún momento quise decir- son [...]

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