Igualdad y bibliotecas

Debería ser obligatorio leer, en estos tiempos de disparidades sociales crecientes, Desigualdad. Un análisis de la (in) felicidad colectiva (extraña traducción de un subtítulo original mucho más elocuente: “why equality is better for everyone”). Richard Wilkinson y Kate Pickett lo demuestran empíricamente de manera incontestable: las sociedades más justas y equilibradas, las más avanzadas  yprósperas, son aquellas donde la se fomenta la verdadera iguladad de oportunidades y donde la renta se redistribuye proporcionalmente.

En cuanto al acceso a la educación, la conclusión es bien sencilla (algo, por otra parte, rubricado regularmente por los informes de la OCDE y PISA): “los jóvenes rinden más y mejor si sus  padres disponen de ingresos altos y de una educación superior, y obtienen mejores resultados si provienen de hogares donde dispone de un lugar para estudiar, donde existen libros de referencia y periódicos, donde la educación es valorada”. La lógica de la reproducción social funciona de esa manera -tal como lo denunciara y lo desvelara en su momento Pierre Bourdieu-, haciendo pasar por capacitación o dotación natural lo que solamente es algo socialmente adquirido. “Cuanto más abandona la Escuela”, escribía Bourdieu en un libro originalmente escrito en el año 1969, “la tarea de transmisión cultural en manos de la familia, más tiende la acción escolar a consagrar y legitimar las desigualdades previas, porque su rendimiento está en función de la competencia precedente, repartida de un modo desigual”.

Por lo que atañe a la lectura, la correlación sigue siendo implacable: “Epidemiólogas como Arjumand Siddiqi y su equipo han investigado también los gradiantes sociales en relación con la competencia lectora en chic@s de 15 años, usando datos del estudio PISA 2000. Encontraron que los países con una larga historia de Estado del bienestar, alcanzaban mejores resultados que el resto”. Al contrario, continúan Wilkinson y Pickett, “los países con las más altas calificaciones muestran menores diferencias sociales en su relación con la competencia lectora”. No es de extrañar, por eso, que la posesión de una biblioteca familiar -como escribí ya hace algún tiempo-, ” determina de manera firme e invariable,  independiente del ámbito geográfico, el futuro de los jóvenes. En Family scholarly culture and educational success: books and schooling in 27 countries, un equipo de sociólogosde varios países determinó, en el año 2010, que poseer una biblioteca familiar era tan determinante y predictor en la China Rural como en los Estados Unidos. Después de estudiar 70000 casos en 27 países diferentes, concluyeron que, al menos, la posesión de una biblioteca familiar garantizaba un periodo de escolarización tres años más extenso que en los casos en los que no se poseía.


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Si sabemos todo esto, si está empírica y científicamente corroborado, se colegirá sencillamente que las bibliotecas públicas, las bibliotecas escolares, son garantes de la igualdad de acceso a la información y al conocimiento, balanzas que pretenden equilibrar a una sociedad estructuralmente desigual, compensadoras de las desventajas iniciales a las que toda sociedad vocacionalmente justa y moderna debería aspirar. Por eso, se comprende mal que en los presupuestos generales del Estado para 2013 no haya ni un solo euro para la dotación bibliotecaria o que deban ser las propias bibliotecas públicas -como la de Guadalajara- las que, ante esta desprotección, deban procurarse el sustento fomentado el voluntariado.

El Estado, los Estados que se pretendan modernos, deberían, como dijo Bourdieu, “emplear todos los medios disponibles para quebrar el encadenamiento circular de procesos acumulativos al que se ve condenada toda acción de educación cultural”, y las bibliotecas son, sin duda, uno de sus instrumentos fundamentales.

 

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Comentarios

Los niveles de desigualdad en Chile son obscenos! Interesante el estudio en España… que puede ser extrapolado a latinoamérica

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