¿Es libre Internet?

En el último libro coordinado por Daniel Innerarity, Internet y el futuro de la democracia, un texto de Javier Echeverría pone las cosas en sus sitio: “La democratización de las redes telemáticas es una de las grandes tareas políticas a emprender en el siglo XXI. Para ello hay que pensar en términos de Telépolis, la ciudad global, reclamando una Carta Magna para el nuevo espacio informacional” porque, a día de hoy, más allá de utopismos digitales hueros, “en tanto red global, Internet no es un espacio democrático, sino que la estructura de distribución de poder en el conjunto de las redes telemáticas es comparable a la de un régimen feudal, con múltiples señoríos y dominios con sus propios regímenes autocráticos de gobierno”.

Durante estos días, precisamente, se está celebrando la Conferencia Mundial sobre Telecomunicaciones Internacionales (CMTI), un acontecimiento de extraordinaria trascendencia para el futuro de nuestras democracias que, sin embargo, a penas está siendo cubierto. Hoy hemos sabido, por ejemplo, que Rusia intentó ayer que se aprobara el control a discreción de la red de redes, propuesta que “se alinea con países con regímenes autoritarios, en el sentido de que los Gobiernos tengan poderes en Internet para, por ejemplo, asignar direcciones, además de censurar, con el argumento de reforzar la seguridad de la Red”.

Hace pocos días, en un encuentro sobre CiberrealismoEvgeny Morozov nos recordaba que Internet sirve a dos amos antagónicos: a los regímenes totalitarios, que pueden dotarse de medios para establecer una vigilancia exhaustiva de sus ciudadanos, preveyendo incluso el adevenimiento de moviientos de contestación cuando determinados picos de actividad se alcanzan en las redes sociales; y a los movimientos subversivos, que se dotan de redes horizontales y desjararquizadas de comunicación que, pretendidamente, pueden franquear esa pretensión de control totalitario. Lo cierto es que, tal como viene sucediendo en China hace mucho tiempo, o como sucedió hace poco con el corte provocado por el régimen Sirio, el control sobre la arquitectura de la web es más inclemente de lo que pudiéramos pensar.

El reto y la apuesta por perserverar en una red neutral y democrática, dotada de una Carta Magna propia, es, tal como reconocía Ban Ki-Moon en su discurso de apertura, trascendente para nuestro futuro: “La Primavera Árabe”, dijo, “mostró el poder de las TIC para ayudar a la gente a expresar sus legítimas reivindicaciones en materia de derechos humanos y a favor de un mayor grado de rendición de cuentas … La gestión de la tecnología de la información y la comunicación debe ser transparente, democrática e incluir a todas las partes interesadas … El sistema de las Naciones Unidas apoya un Internet abierto. El derecho a la comunicación es una pieza fundamental de la misión de la UIT. La Declaración Universal de Derechos Humanos garantiza la libertad de expresión con independencia de los medios y las fronteras … Estas libertades no están sobre la mesa de negociación”, afirmó.

Twitter Will Undermine Dictators. #Wrong, respondía Morozov en provocador artículo a la suposición de que a través de Twitter sí se retransmitirá la revolución, porque si es cierto que puede documentarse cuantitativamente el uso de la red (The Arab Spring| The Revolutions Were Tweeted) en los momentos más álgidos de los levantamientos ciudadanos, también es cierto que la red posee una arquitectura física controlable, una infraestructura tangible, fiscalizable.

Quizás Manuel Castells no estuviera de acuerdo con esto, y prefiriera destacar el carácter eminentemente emancipador de la red, las posibilidades desintermediadoras y organizativas que posee, pero todo podría quedar en nada si, tal como la prensa avisa, a última hora se presentaran de nuevo propuestas de control e incautación de la red que no pudieran ser soslayadas.

Sea como fuere, y como el mismo Castells dijo hace poco en una entrevista televisada: “Defender la libertad en Internet es la base para defender la Libertad”. Internet será un procomún, o no será.

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Comentarios

Sería muy lamentable que se coarte la liberta de internet, perderíamos todos y pasaríamos de algo que hoy día es lo más parecido a un comportamiento democrático (el comportamiento de las redes) a un totalitarismo informático. No permitamos que suceda!

Mientras existan entre otros los trolls del copyright, no desde luego.

Salu2

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