Máquinas que nos leen

Se acerca la temporada de las Ferias del Libro y ha sido la de Córdoba la que, bajo el lema de “Leer en el siglo XXI”,  nos ha planteado a algunas pesonas la pregunta esencial: ¿cómo leeremos en el siglo XXI, a qué nuevas modalidades de lectura nos enfrentaremos, qué nueva clase de competencias deberemos desarrollar?

No voy a referirme ahora -porque lo he hecho ya profusamente en entradas anteriores-, a la vigencia de las competencias de lecto-escritura tradicionales sumadas a las nuevas competencias vinculadas al espacio y los dispositivos digitales, a las narrativas transmedia e hipertextuales propias del entorno digital. A estas dos dimensiones de la lectura, no obstante, cabría añadir una más: la lectura que practicamos por medio de las máquinas, del software que nos asiste en la organización, análisis y representación de grandes cantidades de datos aparentemente amorfos, de las aplicaciones y programas que nos permite reconocer patrones significativos, quizás inusitados, en conglomerados de datos cuya organización no es autoevidente. Sin la ayuda y el soporte heurístico que las máquinas nos proporcionan, resultaría dificil enfrentarse a un ecosistema informativo apabullante en datos, abrumador y opaco, esa nueva forma de opulencia comunicacional, como diría Román Gubern, que puede cegarnos y ofuscarnos más que despejarnos o explicarnos los enigmas a los que pretendemos dar respuesta.

Es esa misma paradoja -la de que las mismas máquinas que nos ayudan a producir información profusamente son las que nos ayudan a descifrarla- la que podemos encontrar en How we think: digital media and contemporary technogenesis, el último libro de Katherine Hayles,estudiosa norteamericana de la literatura que, gracias a esa concepción transversal de la ciencia tan improbable entre  nosotros, procuró hace ya tiempo mantenerse al corriente de lo que las transformaciones digitales entrañaban. La lectura asistida por máquinas, la estructura de las bases de datos relacionales no jerárquicas que somos capaces de construir, los análisis que somos capaces de realizar a partir de esa información estructurada, genera representaciones de nuestra realidad, de nosotros mismos, que tenemos que aprender a leer. Las máquinas nos leen, nos procuran representaciones e imágenes inusitadas, nos interpretan a la luz de los datos, al tiempo que nosotros aprendemos una nueva forma o modalidad de lectura, tan necesaria en el ecosistema digital en el que nos movemos.

Los ejemplos son ya innumerables y aquí solamente traeré tres: la Universidad de Standford comenzó a desarrollar hace años un proyecto titulado Spatial History, valiéndose de cartografías digitales y datos superpuestos en capas que dibujan la evolución temporal, dinámica, de un espacio construido cultural y socialmente; Death in the 20th Century , o cómo morimos en el siglo XX, una representación visual de las causas de la mortalidad de los seres humanos a lo largo del siglo pasado dibujada por Information is Beautiful para el Wellcome Trust del Reino Unido; todos y cada uno de los proyectos de Visualizar desarrollados y presentados en Medialab Prado Madrid, un ejercicio anticipatorio que nos habla de cómo “la visualización de datos es una disciplina transversal que utiliza el inmenso poder de comunicación de las imágenes para explicar de manera comprensible las relaciones de significado, causa y dependencia que se pueden encontrar entre las grandes masas abstractas de información que generan los procesos científicos y sociales”.

Máquinas que nos leen, multiplicidades de la lectura. De eso y otras cosas hablaremos el viernes 26, en Córdoba, José Antonio Millán y servidor.

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