¿Por qué Open Access?

  1. Si uno quiere dedicarse a la ciencia debe anteponer -como dejara escrito Pierre Bourdieu- la libido sciendi a la libido dominandi, el amor y el interés por el conocimiento por encima del afán de poder y de prebendas;
  2. Ser miembro del campo científico requiere del conocimiento preciso de un lenguaje especializado y de su historia y genealogía. De no ser así, en el mejor de los casos, uno se arriesgaría a no enunciar más que trivialidades y lugares comunes. El hecho de que el lenguaje sea complejo y requiera de un largo tiempo en su adquisición, no es óbice para que no se abra a la sociedad y se comparta con todo aquel que lo requiera;
  3. El reconocimiento de los pares, su evaluación y su juicio, en una suerte de diálogo que no recurre a otra autoridad que a la intelectual, es determinante para el avance de la ciencia. Las métricas que se inventaron en los años 60 para hacer aflorar el conocimiento más valioso entre la miriada de artículos científicos producidos, no son perfectas ni inamovibles. Fueron un recurso que sirvió durante mucho tiempo para señalar aquello que más atención merecía, pero ha acabado por pervertir su propia misión: impulsados a publicar sin descanso, los científicos hacen y difunden ciencia mentirosa, sin fundamentación empírica suficiente, en las cabeceras que más visibilidad puedan otorgarles, con el fin de conseguir becas, puestos, financiación, influencia. Todo aquello, en fin, que no debe ser la ciencia;
  4. El peer review no tiene nada que ver, a propósito, con la condición abierta o cerrada de una publicación. Es más: en las publicaciones en abierto cabe corregir los excesos bien conocidos de las revisiones tradicionales;
  5. La mayoría de las revistas que ocupan el rango superior de visibilidad demandan a sus autores derechos exclusivos sobre su difusión y reproducción, de manera que embargan el contenido de manera permanente. Con tal de publicar en esas cabeceras, los científicos están dispuestos a que el conocimiento no circule sino entre aquellos que disponen de financiación necesaria para procurarse el acceso;
  6. De las cinco editoriales con una facturación más alta en el mundo, cuatro son de contenidos científicos, técnicos y profesionales;
  7. Según el último informe de REBIUN, las bibliotecas universitarias españolas gastaron en suscripciones a revistas científicas 100 millones de euros. Según la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America significativamente titulado Evaluating big deal journal bundles, los precios de las revistas seguían incrementándose y las editoriales pretendían comercializar paquetes de suscripciones no desagregables, que no tenían en absoluto en cuenta la dimensión de la institución y/o bibliotea a la que se lo vendían y los recursos financieros de los que disponían, todo con la obvia intención de maximizar sus márgenes de contribución y sus beneficios netos (toda la información, cuantificada, puede encontrarse en este enlace);
  8. Mientras las Agencias de Evaluación nacionales sigan empeñándose en utilizar como único índice de calidad de la actividad científica (como hace ANECA en España) el Journal Citation Report (las métricas de los años 60, por tanto), no habrá posibilidad de que el conocimiento se haga público. Su actitud contradice incluso las leyes nacionales de la ciencia y todos los acuerdos internacionales sobre Open Access, incluido la Berlin Declaration on Open Access;
  9. Es urgente e imperativo, por tanto, cambiar las modalidades de reconocimiento para cambiar los hábitos de producción, circulación y uso del conocimiento. Es urgente e imperativo, por tanto, apoyar las iniciativas de exploración de métricas alternativas, Alt-metrics, y suscribir declaraciones como la de Alt-metrics: a Manifesto.
  10. Encontraremos oposición, sobre todo de la oligarquía académica y de los grandes grupos editoriales internacionales, sin duda. Pero la ciencia es mucho más importante que todos ellos juntos.
  11. La inteligencia colectiva se basa en la posibilidad de compartir el conocimiento y de incrementar exponencialmente su valor mediante su uso, tal como demuestran iniciativas como la de PLOS Ebola Collection;
  12. Como contribuyente espero, además, que el conocimiento producido con parte del dinero que aporto a las arcas del Estado, se comparta y se difunda libre y abiertamente, haciéndolo compatible mediante embargos razonables con los derechos de propiedad intelectual de los autores;
  13. Ulrich Beck ya nos lo advirtió en La sociedad del riesgo: desde Hiroshima, al menos, sabemos que no podemos dejar la ciencia en manos solamente de los científicos, que los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de cogestionarla, de decidir cuáles deban ser sus fines, porque no somos meros sujetos pasivos (cobayas, sujetos de experimentación) a merced de lo que deseen hacer. La ciencia ciudadana es la exigencia de esa participación sin cortapisas, y necesita, para convertirse en realidad, de un conocimiento que circule libre y abiertamente;
  14. El Estado, el mismo que debe promover la investigación, puede y debe asumir parte de su difusión y circulación: en Francia la iniciativa openedition.org resulta un ejemplo envidiable de transparencia y accesibilidad.

La semana pasada se celebró en Madrid el encuentro internacional Open Access Madrid 2014, auspiciado por la Wenner-Gren Foundation. El resultado de las intervenciones de todos los especialistas que intervinieron puede encontrarse en la siguiente publicación:

Pre-publi OA MADRID 2014.pdf by Joaquín Rodríguez

14. El invento de Tim Berners-Lee, Internet, trata de la posibilidad de que los científicos asuman el control de los medios de producción, difusión, circulación y uso del conocimiento que producen. Usemos Internet.

 

¿Por qué Open Access? Tenemos suficientes razones.

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Comentarios

Creo que en este artículo y sus 14 puntos se mezclan conceptos e ideas de forma extremadamente peligrosa. Por ejemplo, sí, los costes e hipotéticos beneficios de las editoriales científicas parecen altos (y encima sin pagar a los revisores). Particularmente, estoy a favor de las revistas que son open access (soy academic editor de un par de ellas, PLOS ONE y Frontiers in Neuroscience), pero de un open access que sea peer reviewed. Aquí se mezcla, un tanto demagógicamente, el conocimiento y la valoración del conocimiento, con que sea open access y sea, por tanto, de libre difusión o no. La especialización científica es creciente y sólo un sistema por pares puede garantizar que lo que se publica ha seguido unos cauces correctos de cómo se ha hecho un trabajo, incluso de lo que puede significar en cuanto nos salgamos de lo que son estrictamente los datos obtenidos. El ejemplo de lo que está ocurriendo en revistas open access como las que indico, donde el creciente volumen de artículos remitidos para su publicación por investigadores de determinadas potencias pujantes, que en más de 2/3 partes no cumplen con los criterios mínimos para su publicación (este cálculo es aproximado y me baso en los artículos que han pasado por mis manos en dos años largos de actividad al respecto), subvierten tanto el objetivo inicial de estas publicaciones (sobre todo en el caso de PLOS ONE: publicar todo aquello que esté bien hecho, sea resultado positivo, negativo o lo que sea) como la idea que Javier Rodríguez lanza en su blog. Es verdad que añoro esas épocas en las que los científicos eran más libres para hacer y especular, que muchas veces se me saltan las lágrimas por cómo me obligan a modificar mi trabajo los revisores para que sea aceptado, cómo veo que en revistas de mayor índice de impacto hay grupos que publican trabajaos menos sólidos de que los nuestros, a veces. Pero si evalúo beneficios y perjuicios globalmente, pros y contras del sistema peer-review, no encuentro nada mejor a día de hoy. Y la creciente desinformación general de la gente (incluidos los científicos) hace que publicar “lo que sea, como sea, donde sea” (que es lo que parece que subyace en el listado de puntos de este blog) sólo redundará, a la corta, en mayor perjuicio de los que menos saben, de los menos preparados. Y eso no es mayor libertad, sino exactamente lo contrario. Es verdad que debemos apelar al sentido común de los investigadores, de las sociedades, de las personas en general, pasando por todos los estamentos, pero esto que se dice aquí no es open-access sino una especie de barra libre extraña en la que, además, apunta como solución a la creciente falsedad de las publicaciones científicas (no me ofendo, pero me duele que alguien escriba eso, porque muchos lo utilizarán en contra de la ciencia y de los científicos), precisamente, el abrir la puerta a que cualquier cosa que se publique, donde sea (dará igual este blog que otra web o una revista especializada) y, por tanto, a mayor número de errores, falsedades o, directamente, mentiras.

Te recuerdo, Fernando, que en en el cuarto punto se observa lo siguiente:

El peer review no tiene nada que ver, a propósito, con la condición abierta o cerrada de una publicación. Es más: en las publicaciones en abierto cabe corregir los excesos bien conocidos de las revisiones tradicionales

Es decir (y es sencillo de colegir): el peer review no depende de que el acceso a la revista sea abierto o cerrado. En cualquiera de las dos circunstancias puede y debe ser aplicado. El reconocimiento de la calidad de los trabajos científicos pasa la valoración de la comunidad de los pares. La ventaja de los procesos de “open peer review” y de la incorporación de métricas alternativas, sin embargo, es que rompe con los vicios bien conocidos del peer review tradicional.

Nadie en ningún lugar ha dicho que una revista de acceso abierto deba ser un tebeo o un comic, que prescinda de los rigurosos controles que la ciencia exige. Es más: cuando señalo de manera tajante que los científicos que publican en revistas de impacto (de acceso restringido) se ven compelidos a falsificar sus trabajos, lo hago apoyándome en fundamentación empírica (los científicos hacen y difunden ciencia mentirosa http://arxiv.org/abs/1301.3748).

Quizás debieras revisar tus afirmaciones y releer el artículo de nuevo.

(requerido)

(requerido)


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