Las 400 librerías

La primera noticia que saltó a los medios especializados decía que Amazon pretende, aparentemente, abrir 300 librerías a pie de calle, 300 librerías de ladrillo para complementar la descomunal maquinaria de su plataforma online. Otros medios profesionales, inmediatamente después, se han venido haciendo eco sobre la posible expansión terrenal del gigante digital, y otros han sumado 100 más hasta llegar a las 400.

Hay quien se echa las manos a la cabeza porque Amazon haya tomado esta decisión, pero a mi me parece perfectamente lógica y legítima: apostó por el mercado digital cuando ningún librero ni editor creía en él; generó una plataforma que facilita la búsqueda y adquisición de toda clase de libros, nuevos y descatalogados, gracias a la integración de Abebooks y sus filiales; su sitema de recomendación automatizado y su espacio para los comentarios de los lectores han marcado una tendencia ineludible; su soporte de lectura digital, capaz de encadenar al lector mediante su formato propietario, permite al usuario buscar, elegir, descargar y leer en apenas unos pocos pasos; su agresiva política de precios, además, cuando no trabaja en mercados de precio fijo, daba a los lectores la oportunidad de comprar más por menos; su espacio de autopublicación ha dado visibilidad global a autores desconocidos que ahora pueden aspirar a ser leídos y, lo que resulta todavía más decisivo, su plataforma da cobijo a los editores independientes, que venden ya mucho más que los Big five norteamericanos. El 45% del millón de ebooks diarios que se venden en Amazon son títulos de editores independientes.

Dominado el mercado digital completamente -y un cuarto de la venta online de todos las novedades físicas de trade y dos tercios de todos los trade normales-, desarbolada la competencia -sobre todo la de los libreros renuentes y los editores despistados- cuando no en liquidación o arruinada, quedaba conquistar un espacio físico desguarnecido. Y a eso parece que van a dedicarse ahora.

Este artículo, aunque no lo parezca, no es una loa de Amazon, pero tampoco una diatriba. Si ha conquistado el mercado digital hasta casi el monopolio de hecho, ha sido tanto por sus propios méritos como por los deméritos de los demás. Reconquistar el espacio perdido es apenas una hipótesis, una quimera, pasado ya el tiempo en que una respuesta coordinada, transversal, respaldada por los colectivos profesionales y las administraciones públicas, hubiera podido persuadir al usuario de que existía una verdadera alternativa. Escudarse en que las condiciones laborales que ofrece a sus trabajadores son pésimas o en que apresa a sus lectores en sus formatos propietarios, me suena al argumento de Los 400 golpes, cuando la culpa y el miedo arrastran al protagonista a una proferir una serie de mentiras que poco a poco van calando en su ánimo. De la misma manera, Las 400 librerías redundarán en la culpa, el miedo y la incertidumbre de libreros y editores y, si no cambian mucho las cosas, en su parálisis y desaparición.

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