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	<title>Los futuros del libro &#187; Bibliomanía</title>
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	<description>Libros, editores y lectores en el siglo XXI</description>
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		<title>Locos por los libros (XIX): Lenkiewicz, el bibliómano ocultista</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 01:29:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando murió, en el año 2002, la casa de subastas Sotheby puso a la venta toda su biblioteca, calculada en unos 25000 volúmenes. Lo más jugoso de su catálogo lo constituían las más de 3000 obras raras dedicadas a la magia y la nigromancia, al ocultismo y la brujería, además de otras materias relacionadas como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F10%2F23%2F127421&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>Cuando murió, en el año 2002, la casa de subastas Sotheby puso a la venta toda su biblioteca, calculada en unos 25000 volúmenes. Lo más jugoso de su catálogo lo constituían las más de 3000 obras raras dedicadas a la magia y la nigromancia, al ocultismo y la brujería, además de otras materias relacionadas como la demonología y la hechicería, volúmenes originales de los siglos, sobre todo, XV-XVII. <a href="http://www.lenkiewicz.org/">Robert Lenkiewicz</a> no se tenía así mismo, tan sólo, por el pintor internacionalmente conocido que donaría parte de su herencia, la derivada de la venta de su biblioteca, a la fundación que hoy da cabida a jóvenes artistas. Más que como pintor Lenkiewicz se percibía así mismo como un investigador del alma humana y de sus recovecos más indecibles y ocultos, como un estudioso de las esencias más arcanas y confidenciales de la naturaleza del ser humano, lo que le llevó a atesorar una biblioteca en la que brillaba la estrella negra de las ciencias ocultas.</p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/491/o_Cat%C3%A1logo%20Sotheby.jpg"><br /><span id="more-127421"></span><a href="http://www.robertlenkiewicz.org/lenkiewicz-artist">Artista</a>, <a href="http://www.robertlenkiewicz.org/lenkiewicz-philanthropist">filántropo</a>, <a href="http://www.robertlenkiewicz.org/lenkiewicz-writer">escritor</a> y, sobre todo, <a href="http://www.robertlenkiewicz.org/lenkiewicz-book-collector">coleccionista compulsivo de libros</a>, Lenkiewicz empleó su patrimonio en la adquisición de obras raras y valiosas en torno a la biografía de grandes artistas, a la historia del arte, a la metafísica, a la muerte y a los cuidados paliativos, a la brujería y a la magia, a la literatura, al arte erótico y, sobre todo, a las ciencias ocultas. De hecho, su casa estaba dividida en habitaciones que bajo ese rótulo daban cobijo a sus diferentes colecciones, </p>
<p><img src="http://www.lenkiewicz.org/images/stories/library/liberies2.jpg" width="195" height="262"></p>
<p>La &#8220;habitación de las ciencias ocultas&#8221;, nos dice uno de sus biógrafos, &#8220;contenía el grueso de los volúmenes antiguos de la biblioteca y constituía una colección especialmente coherente. La habitación estaba dividida en tres secciones: la sección renacentista, de reminiscencias neoplatónicas, relacionadas con las ciencias ocultas y con su práctica, que incluía obras de Lull, Paracelso, Agrippa, Ficino, Bruno, Kircher, Boehme y Dee; obras que trataban de alquimia y con su práctica y simbolismo, muchas de las cuales eran manuscritos; y por último obras dedicadas a la cábala judía y al pensamiento místico, muchas de ellas manuscritos originales del inicio de la era moderna. Podían encontrarse también otras materias relacionadas: masonería, ocultismo en el siglo XX (incluyendo, claro, a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Aleister_Crowley">Aleister Crowley</a>) y antigüedades. En total, aproximadamente, 3000 libros&#8221;.</p>
<p><img src="http://www.lenkiewicz.org/images/stories/library/liberies.jpg"></p>
<p>Personaje radical y alejado de las tentaciones más mundanas, su biblioteca era el cimiento de su pensamiento: si sus cuadros intentaban penetrar en alma desamparada e indefensa de los seres humanos más sacudidos por la vida -obras casi siempre realistas que sin juzgar a sus modelos retrataban su extravío o su orfandad-, en sus libros buscaba las claves del enigma del alma humana, a veces, para mi gusto, por caminos excesivamente esotéricos y algo chocantes: en su gabinete de curiosidades, que acompañaba a su biblioteca, podía encontrarse, entre otras cosas, el esqueleto de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ursula_Kemp">Ursula Kemp</a>, una mujer ajusticiada y condenada por brujería en Plymouth en el año 1582&#8230; Entre los libros que adornaban su colección estaba la <i>Demonología</i> del Rey Jaime I, una obra en la que el trastornado monarca relataba la supuesta posesión demoníaca de sus dos hijas, acompañando sus cavilaciones con 92 ilustraciones de los trances y éxtasis de sus herederas. Quizás tomara Lenkiewicz a estas dos jóvenes como ejemplos y prototipos del alma humana, asendereada siempre por maleficios y embelesos, y trasladara su imagen doliente a los modelos que constituyeron el grueso de su obra pictórica.</p>
<p><img src="http://www.lenkiewicz.org/images/stories/library/robert_lenkiewicz_library.jpg"></p>
<p>Cuando los libros inundaban las habitaciones de su casa y las estancias ya no podían dar cobijo a su expansiva colección de rarezas bibliográficas, adquirió una iglesia. Fiel a su fino e irónico sentido del humor británico, que acompaña incluso a los más oscuros de entre ellos, desacralizó el espacio y lo habilitó para que convivieran las iconografías cristianas y los conjuros mágicos de la hechicería medieval o la demonología moderna, en una conversación que imagino algo enconada y poco constructiva. </p>
<p>Como afirmara una vez su amigo Crowley, &#8220;al infierno con el cristianismo, construiré un nuevo cielo, una nueva tierra, quiero blasfemias, asesinatos, violaciones, todo lo malo&#8230;&#8221; que quepa en una biblioteca.</p>
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		<title>Locos por los libros (XVIII): Gómez de la Cortina o distraer las horas leyendo</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 04:41:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bibliofilia]]></category>
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		<description><![CDATA[El blasón o el emblema del Duque de Morante, también conocido como Joaquín Gómez de la Cortina, fue el de Fallitur hora legendo, y aunque nunca conseguí cuadrar las traducciones de latín en mi época de bachillerato, debe querer decir algo así como distraer las horas leyendo, quizás engañarlas o entramparlas para que no pasaran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F07%2F17%2F121915&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>El blasón o el emblema del Duque de Morante, también conocido como Joaquín Gómez de la Cortina, fue el de <i>Fallitur hora legendo</i>, y aunque nunca conseguí cuadrar las traducciones de latín en mi época de bachillerato, debe querer decir algo así como distraer las horas leyendo, quizás engañarlas o entramparlas para que no pasaran o para que lo hicieran demoradamente. Joaquín Gómez llegó desde México a España y gastó dos tercios de su fortuna en darle solaz a su alma de bibliófilo empedernido, hasta que un escalón le jugara una mala pasada y sus huesos fueran a dar contra el mármol sobre el que se fundamentaba su biblioteca.</p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/491/o_Cortina.jpg"></p>
<p><span id="more-121915"></span>Hijo de un hacendado padre preocupado por el porvenir de su hijo, Joaquín Gómez de la Cortina fue enviado a Madrid desde México cuando las cosas se pusieron turbias allá por el año 1810, tan sólo dos años después de la fecha de nacimiento del ilustre bibliófilo. Alejado de las turbulencias políticas de su país de origen, el Marqués de Morante estudió leyes en la Universidad española y se doctoró doblemente en derecho canónico y civil, mientras pasaba las tardes discutiendo acaloradamente sobre intrincados asuntos filológicos con sus compañeros de tertulia, que al parecer le tenían por un hombre difícil de carácter, terco y algo avieso, que no se conformaba con diferir o esgrimir sus propios argumentos, sino que debía tener la razón sobre todas las cosas.</p>
<p><img src="http://www.valledebedoya.com/Bedoya/Imagenes/ilustre/cortina33.jpg"></p>
<p>Como nos recuerda una <a href="http://www.valledebedoya.com/Bedoya/ilus/morante.htm">nota biográfica</a> que puede consultarse en la red, Gómez de la Cortina -entre los brazos de su padre en uno de los pocos retratos que se conservan- tuvo tiempo para muchas cosas en su vida: convertirse en <a href="http://www.senado.es/cgi-bin/BRSCGI?CMD=VERDOC&amp;BASE=HISE&amp;DOCN=000001951">Senador vitalicio</a>, en Rector de la Universidad Central, en &#8220;Caballero profeso del hábito de Santiago, Caballero Gran Cruz de la Real y distinguida orden Española                    de Carlos tercero, Gran Cruz de la Real Orden Americana de Ysabel la Católica, Gentil hombre de Cámara                   de S. M. con ejercicio, Ministro cesante del Supremo Tribunal de Justicia, Consejero Real de Instrucción pública, Magistrado supernumerario de la Audiencia de Madrid, Catedrático de Derecho y Magistrado del          Tribunal Supremo, Catedrático de Derecho Canónico en la Universidad de Alcalá, Presidente de la Real                     Academia de Jurisprudencia y Legislación, , etc, etc&#8221;.</p>
<p><img src="http://www.valledebedoya.com/Bedoya/Imagenes/ilustre/cortina34.jpg"></p>
<p>Su biblioteca, sin embargo, era su principal pasión y ocupación: llegó a atesorar 120.000 volúmenes de los que dio detallada cuenta en un catálogo de 8 volúmenes de los que imprimió 500 ejemplares. Entre las obras que acopiaba se encontraban, a decir de los bibliófilos, numerosas obras únicas, en excelentes condiciones, de extremada elegancia y bellamente encuadernadas. Sus principales adquisiciones, el grueso de su colección, consistía en clásicos latinos (Virgilio, Horacio, Cicerón, de los que acumulaba decenas de ediciones distintas de los mismos títulos), en poetas latinos modernos (prolongación lógica y corolario lírico de los primeros), y en obras de pensadores heterodoxos, filósofos o teólogos heréticos, temas relacionados con la Reforma. </p>
<p><img src="http://www.arcamax.com/newspics/cache/w210h205/0/93/9309.jpg"></p>
<p>Cuando Joaquín Gómez de la Cortina tenía 60 años, su vida de apasionado bibliófilo terminó, seguramente, donde él hubiera querido: en su biblioteca. Encaramado a los peldaños de la escalera que le permitía hojear los lomos de sus amados libros, engañando al tiempo fugaz mientras leía, cayó desde el peldaño superior y sus huesos fueron a dar contra el duro suelo de mármol que pavimentaba su biblioteca. No volvió a levantarse. Su biblioteca fue en gran medida adquirida por bibliófilos franceses, y de hecho buena parte de sus volúmenes fueron puestos a la venta por <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Lacroix">Paul Lacroix</a>, un bibliófilo contemporáneo igualmente intoxicado por los libros antiguos. </p>
<p>Pasaremos las horas leyendo, engañando al tiempo traidor, para celebrar la memoria de Joaquín Gómez de la Cortina.</p>
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		<title>Ramón y los libros</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2009/07/03/121246</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 02:37:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy hubiera cumplido años, muchos años, más de 120, Ramón Gómez de la Serna, edad improbable e inalcanzable para la mayoría. Sin embargo, algunas de sus greguerías siguen siendo flechas que atraviesan el tiempo y llegan hasta nosotros hasta dar en el blanco, certeras e infalibles. Para definir la creación de Ramón muchos han dicho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F07%2F03%2F121246&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>Hoy hubiera cumplido años, muchos años, más de 120, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_G%C3%B3mez_de_la_Serna">Ramón Gómez de la Serna</a>, edad improbable e inalcanzable para la mayoría. Sin embargo, algunas de sus greguerías siguen siendo flechas que atraviesan el tiempo y llegan hasta nosotros hasta dar en el blanco, certeras e infalibles. Para definir la creación de Ramón muchos han dicho que es la suma de una metáfora y un ingeniosidad humorística, y aunque así sea yo me permitiría añadir que las más egregias de entre ellas dejan el pensamiento tiritando, vibrando en la longitud de onda que la greguería desencadena. Condensar en unas pocas palabras ideas que se expanden durante un siglo, es privilegio tan sólo de unos pocos genios.</p>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d2/GomezDeLaSerna.JPG"><br /><span id="more-121246"></span>Citaré, tan sólo, cuatro greguerías relacionadas con los libros, por orden -al menos para mi- de alcance y trascendencia. Ahora que tengo que alejarme de mi querido blog más de una semana, ¿qué mejor que dejar flotando en el aire cuatro saetas de pensamientos lo suficientemente concisos y compendiosos como para sustituir a la verborrea de siete largos días?</p>
<p>&#8220;El libro es el salvavidas de la soledad&#8221;</p>
<p>&nbsp;Y las dos siguientes, que hablan de su capacidad para generar universos de sentido autónomos:</p>
<p>&#8220;El libro es un pájaro con más de cien alas para volar&#8221;</p>
<p>&#8220;El mayor deseo del abrelibros es quedarse perdido entre las páginas como un pez en su pecera&#8221;</p>
<p><img src="http://www.kalipedia.com/kalipediamedia/lenguayliteratura/media/200704/18/literaturacastellana/20070418klplyllic_132.Ies.SCO.jpg" width="450" height="289"></p>
<p>Y mi preferida, quizás la más bella y lacónica definición de libro que haya leído nunca, capaz de dilatar sus implicaciones hasta el infinito:</p>
<p>&#8220;Libros: milhojas de sentido&#8221;.</p>
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		<title>De la erótica de los libros antiguos</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jun 2009 05:42:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bibliomanía]]></category>
		<category><![CDATA[Libros antiguos]]></category>

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		<description><![CDATA[Francisco Peña, uno de los impulsores de las celebraciones del Sinodal de Aquilafuente, de ese primer libro impreso que disputa su precedencia a Les Trobes en Lahors de la Verge Maria, me manda el texto de la representación con que los vecinos del pueblo segoviano iniciaron las jornadas Del Sinodal al digital en la última [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F06%2F15%2F120209&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>Francisco Peña, uno de los impulsores de las celebraciones del <a href="http://www.sinodaldeaguilafuente.com/">Sinodal de Aquilafuente</a>, de ese primer libro impreso que disputa su precedencia a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Obres_o_trobes_en_lahors_de_la_Verge_Maria"><i>Les Trobes en Lahors de la Verge Maria</i></a>, me manda el texto de la representación con que los vecinos del pueblo segoviano iniciaron las jornadas <a href="http://www.ferialibromadrid.com/flm05_actividades_ficha.cfm?id=9423&amp;idConvocatoria=9245"><i>Del Sinodal al digital</i></a> en la última <a href="http://www.ferialibromadrid.com/">Feria del Libro de Madrid</a>. El texto resulta extraordinarimante verosímil -y puede asistirse a su representación, todos los años, en los primeros días de agosto- porque reproduce de manera plausible lo que pudo haber acontecido en aquel remoto momento del siglo XV, cuando una nueva tecnología estaba a punto de dar un vuelco extraordinario a las maneras en que se creaban, circulaban y utilizaban los textos manuscritos. La iglesia, de hecho, nunca rechazó el invento -y eso se comprueba claramente en la implantación de las primeras imprentas y editoriales en las Universidades dominadas por la jerarquía eclesiástica-, porque como el Obispo Don Juan dice cuando tiene entre sus manos el artefacto creado por Maese Juan:  &#8220;Fray Antón, este es un momento histórico. No podéis imaginar lo que supondrá para nuestra sociedad el que una máquina pueda sacar copias y copias de un manuscrito. La cultura, la palabra sagrada, los escritos de los grandes maestros de <st1:personname productid="la Antig?edad" w:st="on">la Antigüedad</st1:personname>, al alcance de todos. Es milagroso, increíble. Había oído hablar de ello pero no había tenido ocasión de ver ninguno&#8221;.</p>
<p><img src="http://www.sinodaldeaguilafuente.com/sinodal2008/cartel2008.jpg" width="247" height="360"><br />  <span id="more-120209"></span>El Obispo Don Juan, como tantos de sus pares, vio en la imprenta la posibilidad de diseminar los textos bíblicos, las enseñanzas de los padres de la iglesia, en un anhelo de comunitarismo que no podía tener en cuenta que aquel artefacto no estaba solamente destinado a &#8220;la impresión de las ordenanzas y constituciones del sínodo&#8221; o de cualesqueira otros textos canónicos. Las culturas del libro son aquellas, como la cristiana, la judía o la musulmana, que creen que de la lectura de un solo texto pueden desprenderse todas las enseñanzas necesarias para conducirse en la vida, y si el texto en sí mismo no resulta suficiente, se inventan profusas combinaciones cabalísticas o aritméticas esotéricas para encontrar un mensaje transcendente pretendidamente oculto. No importa cuánto tiempo se tarde en descifrar ese recado enigmático, porque mientras tanto la vida se pasa y adquiere el sentido mismo de la adivinación y la búsqueda. George Steiner y sus cábalas trascendentes me parecen un buen ejemplo de ello.</p>
<p><img src="http://www.sinodaldeaguilafuente.com/fotos/imagen1.JPG" width="410" height="273"></p>
<p>La progresiva circulación de los libros impresos facilitaría, claro, que cada vez más personas tuvieran la posibilidad de adquirir ejemplares, de poseerlos y de apartarse de las lecturas públicas y comunitarias al ámbito de lo privado, de practicar la lectura silenciosa que San Jerónimo relatara sorprendido, de mantener una relación íntima y estrecha con un objeto dotado de un sentido que excedía el de las escrituras mismas, que abría las puertas a nuevos mundos y ámbitos del conocimiento. Francisco Peña me recuerda que en el pregón del año pasado Rogelio Blanco habló precisamente del poder democratizador de la imprenta, porque la democracia se basa en la capacidad de los ciudadanos para plantearse preguntas y responderlas al margen de los dogmas y las imposiciones de los poderosos. En eso seguramente Fray Antón tenía razón cuando prevenía al Obispo: &#8220;reverendo padre, ¿estáis seguro de lo que vais a hacer?&#8221;, le pregunta cuando quiere dar paso al impresor alemán. Y continúa advirtiéndole: &#8220;ya os lo he dicho, reverencia, no temo al conocimiento sagrado, pero sí al conocimiento demoníaco&#8221;.</p>
<p><img src="http://www.artebodo.com/figurativ/Romance.jpg" width="361" height="291"></p>
<p>Pero la imprenta no solamente trajo consigo la posibilidad de la duda, la acerada punta de la interpelación -y, por tanto, de la democracia-, sino que nos convirtió en todo lo contrario de lo que el Obispo hubiera querido y augurado: en politeistas irredentos. Los amantes de los libros en papel no nos conforamos con un sólo libro -sea la Biblia, el Talmud o cualquier otro-, o con un soporte que contenga todos los libros -como prometen los soportes digitales-, porque lo que reverenciamos es la individualidad de cada uno de ellos, la posibilidad del encuentro singular con cada volumen. El amante de los libros es polígamo, su relación con cada ejemplar es íntima y por eso cuasi carnal,&nbsp; y no suele estar dispuesto a establecer uniones excluyentes o estrictamente conyugales. Creo que Fray Antón estaba más cerca de lo cierto de lo que imaginaba: &#8220;el pecado también es obra del humana ingenio maese Juan, y entronca directamente con Satán&#8221;.</p>
<p>Propongo tres citas para poliándricos: el 18 de junio en Comunicarte&#8217;09, donde hablaré del <a href="http://www.educa.madrid.org/web/ies.puertabonita.madrid/web0001/comunicarte.htm"><i>Contraataque de la Galaxia Gutenberg</i></a>; quien pase por Lubeck, tierra de Thomas Mann, el 21 de junio próximo, atender la lectura de <a href="http://www.boersenblatt.net/324829/"><i>Von der Erotik alter Bücher</i></a>; y finalmente del 31 de julio al 2 de agosto en Aquilafuente, para consolar al probre Fray Antón. </p>
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		<title>Locos por los libros (XVII): la biblioteca de Robert Darnton</title>
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		<pubDate>Fri, 22 May 2009 05:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El pasado 10 de mayo Robert Darnton cumplió 70 prolíficos años. De su trabajo resalta Edición y subversión. Literatura clandestina en el Antiguo Régimen, un libro en el que puso de manifiesto como las modalidades de la circulación de los contenidos en determinadas épocas puede contribuir a su configuración política. De hecho, el trabajo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F05%2F22%2F118696&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>El pasado 10 de mayo Robert Darnton cumplió 70 prolíficos años. De su trabajo resalta <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Entries/Search.aspx?search=Darnton"><i>Edición y subversión. Literatura clandestina en el Antiguo Régimen</i></a>, un libro en el que puso de manifiesto como las modalidades de la circulación de los contenidos en determinadas épocas puede contribuir a su configuración política. De hecho, el trabajo de los impresores y editores clandestinos sería determinante para el advenimiento de la Revolución francesa. </p>
<p><img src="http://www.turnerlibros.com/media/Ou1/Portadas/noema/9788475065298_portada.jpg"><br /><span id="more-118696"></span>El trabajo de Darnton, sin embargo, no se ha ceñido al del historiador volcado exclusivamente sobre un sólo yacimiento de datos. Es cierto que, si yo lo hubiera encontrado, quizás me hubiera quedado encerrado en él, disfrutando del placer privado del descubrimiento y de la emoción del encuentro con voces del pasado. Me refiero, claro, a los archivos de la <a href="http://bpun.unine.ch/page.asp?sous_menu1=manuscrits&amp;sous_menu2=stn"><i>Société typographique de Neuchâtel</i></a> que Darnton encontró en la <i><a href="http://rbnj.unine.ch/">Stadt Bibliothek</a></i> de la misma ciudad, centenares de miles de documentos intactos de las editoriales que operaron en la segunda mitad del siglo XVIII en el área franco-suiza, pliegos referidos a editores, autores, contrabanditas, espías, ladrones de tipos, cualquier personaje relacionado de una u otra manera con el negocio editorial en aquella época, con la difusión clandestina de las ideas. Darnton llegaría a reconocer que aquel exceso era a la vez paraíso del historiador e infierno del estudioso, porque simplemente había demasiada información que consultar y clasificar.</p>
<p><img src="http://bpun.unine.ch/img_rubriques/fonds_stn.jpg"></p>
<p>En julio de 2007 Darnton fue nombrado <a href="http://www.news.harvard.edu/gazette/2007/05.24/99-library.html">Director</a> de la Biblioteca Universitaria de Harvard, y uno de sus primeros y más sonados acuerdos fue el <a href="http://hul.harvard.edu/hgproject/index.html">Harvard-Google Project</a>, un decidido espaldarazo a la estrategia de digitalización masiva de obras en dominio público y de obras huérfanas como parte de una estrategia más amplia que pretende, según el impulso decidido de Darnton, poner la mayor parte de contenidos en abierto disponibles en la web. El <i><a href="http://ocp.hul.harvard.edu/">Open Collections Program</a></i> es, complementariamente, el decidido empeño por compartir parte del conocimiento y la riqueza intelectual que Harvard atesora -en palabras del propio Darnton- y, en eso, meritorio heredero del aliento ilustrado de aquellos a los que Darnton estudió.</p>
<p><img src="http://ocp.hul.harvard.edu/images/OCP_quote.jpg" width="449" height="216"></p>
<p>Robert Darnton no le hace ascos, por tanto, ni a las nuevas tecnologías ni a los nuevos soportes, muy al contrario, porque cualquiera que se haya preocupado por la historia del libro y su circulación sabe que nos encontramos ante un episodio contemporáneo del mismo trance en que se encontraban los editores de Neuchâtel. <a href="http://www.faz.net/s/RubBE163169B4324E24BA92AAEB5BDEF0DA/Doc%7EE21B85F45C83D4CE8BDDA63EF27A18160%7EATpl%7EEcommon%7EScontent.html">Preguntado</a>, sin embargo, sobre la capacidad que un libro electrónico tendría para almacenar toda la información necesaria para emprender una investigación similar a la que él desarrolló, dijo poco más o menos, a la altura de sus setenta años: mi libro electrónico es un conjunto de espaciosos edificios con varios pisos horizontales y verticales. Un super o un sobrelibro, el contenedor de todos los libros.</p>
<p><img src="http://hul.harvard.edu/images/libraries.jpg"></p>
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		<title>Locos por los libros (XVI): Warburg o el hipertexto imposible</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2009/02/20/113190</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Feb 2009 03:18:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bibliomanía]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F02%2F20%2F113190&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>Aby Warburg fue un millonario algo excéntrico que prefirió ceder su primogenitura y su fortuna a cambio de contar con el dinero necesario para construir su biblioteca y adquirir los libros que la compondrían. Tuvo una intuición fulgurante, adelantada a su tiempo, irrespetuosa con los cánones jerárquicos o alfabéticos de ordenación de las bibliotecas: sus libros debían ordenarse por afinidad, haciendo preponderar sus correlaciones ocultas, propiciando su encadenamiento continuamente cambiante. ¿A qué nos suena eso hoy?</p>
<p><img src="http://www.educ.fc.ul.pt/hyper/images/warburg.jpg"><br /><span id="more-113190"></span>Si Warburg hubiera conocido a Derrida quizás hubiera coincidido en la necesidad de descentrar los textos, de desjerarquizar las obras escritas, de encontrar más bien sus correlaciones ocultas y sus correspondencias subterráneas, de inventar alguna clase de tecnología que permitiera a cada lector trazar su senda particular de lectura siguiendo el hilo invisible de esas afinidades escondidas. En lugar de obras canónicas dispuestas cabalmente en los estantes de una biblioteca, que denotan el orden inalterable del conocimiento, Warburg pretendía construir un espacio desjearquizado, envolvente, donde se hicieran visibles -al menos se presintieran- las recónditas concordancias entre los diversos textos, estableciéndose de ese modo más que una jerarquía un continuo, una cartografía o un atlas (como él lo denominó) de un territorio que cada lector debía o podía recorrer de diversas e inusitadas maneras.</p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/533/o_Warburg%202.jpg"></p>
<p>La biblioteca de noche, pero también en nos cuentan detalladamente la historia que ahora resumo: Warburg, heredero de una inmensa fortuna, renunció a cualquier derecho siempre que pudiera procurarse los fondos bibliográficos que su biblioteca necesitaba (unos 60.000 ejemplares antes de trasladar su biblioteca a Londres por la amenaza nazi). Su inteligencia relacional le llevó a desarrollar un sistema de ordenación de su biblioteca por afinidades, analogías temáticas, similitudes que variaban y se reconfiguraban interminablemente en función de los descubrimientos y avances que Warburg realizaba. La misma forma física de la biblioteca, elipsoidal, pretendía facilitar esa concatenación temática, esa encadenamiento cambiante. &#8220;Las estanterías&#8221;, dice Manguel en la página 270 de su libro, &#8220;sugerían a la vista no una ordenación lineal y definida con un comienzo y un fin, sino una ininterrumpida asociación de títulos&#8221;.</p>
<p><img src="http://www.educ.fc.ul.pt/hyper/resources/mbruhn/image020.jpg">  </p>
<p>Su compulsión organizativa, su obsesión ordenadora, le acabó procurando tal insatisfacción -incapaz de hallar un método que le permitiera, al mismo tiempo, colocar físicamente sus libros, hallar el entramado completo de sus posibles relaciones ocultas y reordenarlos en consecuencia-, que le acabó provocando una enfermedad nerviosa en una personalidad ya de por sí perturbada. &#8220;[...]sentía&#8221;, dice Manguel, &#8220;que ya no podía reunir las muchas trayectorias de imágenes y pensamiento que había seguido&#8221;.  Al final de su vida, tras la guerra, uno de sus bibliotecarios forró un tablón rectangular con una tela sobre la que dispuso las imágenes, ilustraciones y fotografías sobre las que Warburg trabajaba, de manera que pudiera recolocarlas sencillamente, una y otra vez,&nbsp;de acuerdo con la clasificación o correlación que en cada momento imperara.  </p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/533/o_Warburg%201.jpg"></p>
<p>Hoy, muchos años después, el sueño de Warburg es perfectamente realizable mediante el uso de etiquetas, mediante la adición de marcas a los contenidos (tengan el formato que tengan y sean de la naturaleza que sean), marcas que no son excluyentes de manera que un mismo contenido puede ser invocado a partir de cualquiera de sus descriptores formando parte de diversas constelaciones o configuraciones  variables de elementos, de acuerdo con la búsqueda que se haya realizado. La biblioteca continuamente regenerable y reordenable es hoy una realidad gracias a las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Folcsonom%C3%ADa"><span style="">Folksonomías</span></a>, a los sistemas de etiquetado público que los usuarios de un sitio construyen colegiadamente. Lo que tanto obsesionara a Warburg, el establecimiento reconfigurable de relaciones icónicas, es hoy posible en sitios como <a href="http://www.morguefile.com/archive/?display=117513&amp;"><span style="">Morguefile</span></a>, <a href="http://www.flickr.com/"><span style="">Flickr</span></a>, <a href="http://picasa.google.com/"><span style="">Picasa</span></a> o cualquier otro lugar donde se compartan contenidos.  Hoy, también, muchos años después, su sueño se ha hecho realidad en la <a href="http://www.welib.de/"><span style="">Warburg Electronic Library</span></a>&nbsp;y, en particular, en el <a href="http://www.sts.tu-harburg.de/projects/WEL/ublick_bix.html"><span style="">Bildindex zur Politischen Ikonographie</span></a>&nbsp;(Índice de imágenes de iconografía política): &#8220;El gran proyecto inacabable e inacabado de Warburg fue la gran secuencia iconográfica que llamó &#8220;Mnemosyne&#8221;, una extensa colección de imágenes que trazaban, a través de un entramado de conexiones, los muchos caminos que el erudito había estado siguiendo&#8221;.</p>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/ea/Vannevar_Bush_portrait.jpg/180px-Vannevar_Bush_portrait.jpg"></p>
<p>Seguro que Warburg hubiera hecho buenas migas con Derrida, y con Barthes, y con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vannevar_Bush">Vannevar Bush</a>, con todos los padres del hipertexto imposible.</p>
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		<title>Locos por los libros (XV): Richard Heber, el hombre que dejó ocho casas</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2009/01/09/110878</link>
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		<pubDate>Fri, 09 Jan 2009 05:44:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2009%2F01%2F09%2F110878&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
		</div>
<p>Este retrato de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Heber">Richard Heber</a> se realizó en el año 1782, cuando contaba con tan solo nuevo años y nada hacía presagiar, todavía, que sería uno de los más fieros y tenaces bibliómanos de la historia. Su&nbsp; juventud, sin embargo, no fue obstáculo para que en las cartas que remitiera a su padre desde el internado de <a href="http://www.british-history.ac.uk/report.aspx?compid=22337">Greenford</a>, aludiera a su impetuosa pasión como coleccionista, que llevó al Reverendo Reginald Heber, su padre, a preocuparse por la &#8220;rápida y creciente tendencia&#8221; que notaba en su hijo y que auguraba &#8220;consecuencias perniciosas&#8221;. De hecho, un año después de que se realizara este retrato, Richard pidió a su padre que atendiera una subasta en Londres donde se iban a subastar &#8220;las mejores ediciones de los clásicos de todos los tamaños&#8221;, y poco tiempo después le rogó que le ayudara a adquirir los 109 volúmenes de poesía que se remataban. Una precocidad que le convertiría en uno de los bibliómanos más conspicuos de la historia.</p>
<p><img src="http://i107.photobucket.com/albums/m305/llort_2006/copleyportraitrichardheber1782.jpg" width="183" height="237"><br /><span id="more-110878"></span>Se calcula que la ambición coleccionadora de Herber le llevó a atesorar no menos de 150.000 volúmenes a lo largo de su vida, en diversas lenguas, omnivoramente, francés, portugués, español, griego, latín y, por supuesto, inglés, pero el bibliógrafo <a href="http://www.dictionaryofarthistorians.org/riccis.htm">Seymour de Ricci</a> calculó que esa cifra podría fácilmente doblarse hasta alcanzar los 300.000 libros. De hecho, para almacenar tan ingente y creciente cantidad de ejemplares -adquiridos en todas las subastas de Londres, esmeradamente, con atención, muchas veces a través de agentes interpuestos-, Herber adquirió ocho casas, cuatro en Inglaterra y otras cuatro repartidas por el continente europeo, en las ciudades de París, Bruselas, Gante y Amberes.</p>
<p><img src="http://www.wmcarey.edu/carey/portraits/heber.jpg" width="187" height="265"></p>
<p>La formidable colección que a ojos de su padre (en el retrato superior) fuera el fruto pernicioso de esa pasión desenfrenada, fue también el resultado de una pequeña manía, o de un pequeño truco matemático: cada uno de los libros que Heber adquiría se debía multiplicar por tres, porque, según dejó escrito, ningún caballero &#8220;puede obrar cómodamente sin tres copias de un mismo libro. Una debe poseerla para mostrarla, y deberá conservarla seguramente en su casa de campo. Otra deberá poseerla para su propio uso y consulta; y al menos que se incline a compartirla, lo que resulta muy inconveniente, porque correría el riesgo de deteriorarse, debe poseer una tercera copia al servicio de sus amigos&#8221;.</p>
<p>El pobre reverendo, que en los años de infancia y juventud de Richard tuvo que correr con los crecientes gastos de su hijo, le amonestaba dulcemente en sus reiteradas misivas: &#8220;no hay fin ni utilidad alguna en multiplicar la acumulación de libros&#8221;, y poco después, más taxativamente, en una arenga moral privada, le reconvenía: &#8220;todas las extravagancias se originan en el gusto por adquirir cosas superfluas [...] bibliotecas superfluas que son fuente cotidiana de miseria y mendicidad&#8221;. &#8220;Una pequeña colección de libros bien escogidos&#8221;, le recomendaba, &#8220;es suficiente para el entretenimiento y la instrucción de cualquier hombre&#8221;.</p>
<p>Es posible incluso que la codicia totalizadora de Heber fuera la que le llevara a proponer matrimonio a <a href="http://www.johnwindle.com/shop/windle/5559">Mrs. Richardson Currer</a>, una acreditada bibliófila que poseía una copia de <i><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Book_of_St._Albans">The Book of St. Albans</a></i>. Se le supone esa avidez porque poco tiempo antes de que propusiera ese supuesto matrimonio de conveniencia -alianza que sería rechazada por Mrs. Richardson-, Heber provocó un escándalo por su relación homosexual con un joven protegido. </p>
<p><img src="http://www.abbeylocks.co.uk/Locksmith%20in%20Pimlico.jpg" width="188" height="252"></p>
<p>Mantuvo esa pasión irreductible hasta el último suspiro de su vida. El reverendo Mr. Dyce, que le acompañó en los últimos momentos de su existencia, escribió: &#8220;pobre hombre. Ha muerto en Pimlico, en medio de su extraña propiedad, sin un amigo que le cerrara los ojos, y por todo lo que he oído estoy inclinado a creer que ha muerto con el corazón roto: ha estado enfermo durante algún tiempo, pero no se ha cuidado, y parece estar abocado a la muerte. Su pasión singular, sin embargo, ha perdurado hasta su muerte&#8221;. Qué mejor tránsito, imagino yo, en contra, que el provocado por una pasión irrefenable.</p>
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		<title>Locos por los libros (XIV): Antoine-Marie-Henrie Boulard, el depredador</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2008/12/05/108731</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Dec 2008 05:12:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los libros nos ensanchan y nos alargan la vida, qué duda cabe. Cuando uno adquiere y reúne compulsivamente decenas, centenares o miles de libros, en la certeza íntima de que hay mucho más de apremio atesorador que de posibilidad cierta de lectura, queda sin embargo una rendija de esperanza abierta a la posibilidad de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2008%2F12%2F05%2F108731&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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<p>Los libros nos ensanchan y nos alargan la vida, qué duda cabe. Cuando uno adquiere y reúne compulsivamente decenas, centenares o miles de libros, en la certeza íntima de que hay mucho más de apremio atesorador que de posibilidad cierta de lectura, queda sin embargo una rendija de esperanza abierta a la posibilidad de que el tiempo se agrande y dilate en la misma medida que los libros que acopiamos, hasta que hayamos leído la última de sus páginas. Eso es, quizás, lo que debía pensar el notario parisino de nombre largo y compuesto Antoine-Marie-Henrie, que llegó a acumular más de medio millón de libros a lo largo de su vida. Murió a la edad de 71 años, a todas luces insuficientes para devorar la magnífica cantidad de volúmenes acaudalados. Quizás su espíritu pene todavía en su biblioteca, hojeando eternamente sus innumerables páginas.</p>
<p><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b3/Charles_Nodier.jpg/220px-Charles_Nodier.jpg"><br /><span id="more-108731"></span>Antoine-Marie-Henri fue un probo ciudadano francés que ejerció como notario dando fé pública de cualquiera de los actos jurídicos de su competencia y que profesó de alcalde del distrito X de París, administrando la convivencia de sus conciudadanos. Un hombre de una dimensión pública considerable que compaginaba con una agitada y rebosante vida secreta de depredador bibliófilo, uno de los más bulímicos de la historia de la bibliomanía. </p>
<p><img src="http://www.livre-rare-book.com/documents/16863/img1762.jpg"></p>
<p>La bibliofagia que padecía era de grado superlativo porque, según puede leerse en algunos apuntes biográficos sueltos del <a href="http://www.archive.org/details/bulletindubibl1922pariuoft"><i>Bulletin du Bibliophile</i></a>, cualquier impreso era bueno para él, sin distinción ni tasa, hasta el punto que tuvo que adquirir diversas casas en la cuidad de París para dar cabida a su desmesuradamente hinchada colección. La cifra de los libros acumulados y posteriormente terciados consta en el catálogo que se confeccionó para su venta pública, cinco volúmenes en octavo donde se citaban los cerca de 500.000 libros que la componían, una verdadera demostración de fé en el porvenir y el alargamiento paralelo del tiempo. ¿Pensó alguna vez Antoine-Marie-Henrie que dispondría de horas suficientes en su vida para pasar una a una las páginas, si quiera, de su colosal colección? ¿O es el afán depredador del verdadero bibliómano un impulso que encuentra en el acaparamiento desmedido una forma tangible de eternidad? Quién lo sabe&#8230;</p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/491/o_Boulard.JPG"></p>
<p>Su principal coto de caza estaba delimitado por la orilla izquierda del río Sena, donde los tenderetes de libros de viejo ya habían extendido sus dominios. Cazador experto, que de una ojeada certera podía evaluar la calaña de los contenidos y el calibre de las piezas, se hizo diseñar un abrigo de bolsillos lo suficientemente espaciosos para dar cabida a su desmedido afán cinegético. Sus casas, como queda dicho, al ritmo con que cobraba piezas en sus cacerías diarias, se colmaban (en pasillos, salones, comedores, entradas) en un plazo no superior a los tres años, tal como establece el poeta que cantó su vida y su ambición bibliofágica sin desmayo.</p>
<p>Como le ocurre a cualquiera que haya sufrido pálpitos y cierto aturdimiento en una librería, a quien siempre encuentra en los libros nuevos, en los &#8220;nuevos favoritos&#8221;, una excusa para arrinconar a los viejos camaradas, a los libros que siempre quedarán por leer, no podemos sino envidiar a quien combatió tal trastorno con el fanatismo depredador de Antoine-Marie-Henri Boulard.</p>
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		<title>We love (dirty) books</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2008/10/17/103831</link>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2008 03:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bibliofilia]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliografías]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliomanía]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[La editorial Bookkake es un pequeño sello británico dedicado exclusivamente a la literatura erótica, a los libros &#8220;sucios&#8221; que dicen amar, que muchos amamos, y en su modesta estrategia de comunicación recurren en su página web al recurso de desvelar, progresivamente, las palabras que se ocultan tras el mensaje que pretenden transmitir, como si tuviéramos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2008%2F10%2F17%2F103831&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
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<p>La editorial <a href="http://bookkake.com/">Bookkake</a> es un pequeño sello británico dedicado exclusivamente a la literatura erótica, a los libros &#8220;sucios&#8221; que dicen amar, que muchos amamos, y en su modesta estrategia de comunicación recurren en su página web al recurso de desvelar, progresivamente, las palabras que se ocultan tras el mensaje que pretenden transmitir, como si tuviéramos que descorrer gasas y tules antes de alcanzar el tesoro prometido.</p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/491/o_We%20love%20dirty%20books.JPG" width="451" height="147"></p>
<p><span id="more-103831"></span>Entre nosotros, fue <a href="http://www.tusquets-editores.es/col_col.cfm?Idcoleccion=5">La sonrisa vertical</a> durante mucho tiempo la depositaria de ese amor sucio e incansable, pero parece que sus lectores eran escasos, insuficientes en cualquier caso para seguir manteniendo la colección, entregados quizás más a la práctica que a la teoría.</p>
<p><img src="http://www.tusquets-editores.es/images/col_5.gif"></p>
<p><a href="http://www.melusina.com">José Pons</a>, afortunadamente, como erotómano inteligente que es, lanza agazapadas entre los títulos de su catálogo pequeñas bombas de relojería que son una sonrisa dentada: <i><a href="http://www.melusina.com/rcs_gene/porno_para_web.jpg">Porno para mujeres</a></i>, de Erika Lust, es su última propuesta, precedida por la osada e inteligente <i><a href="http://www.melusina.com/libro.php?idg=22583">Sexografías</a></i>, de Gabriela Wiener, o <i><a href="http://www.melusina.com/rcs_gene/21.gif">Cuerpos sexuados</a></i>, de Anne Fausto-Sterling, desde una perspectiva más sociológica o ensayística. Y claro, cómo no: <i><a href="http://www.melusina.com/libro.php?idg=18425">Paradoxia</a></i>, de Lydia Lunch, en los extremos de la experiencia sexual. Como concupiscente y educadísimo editor que es, José Pons prefiere que sean las mujeres, tradicionalmente enmudecidas y asexuadas, las que nos redescubran el significado del placer y la sabiduría de los cuerpos.</p>
<p><img src="http://bookkake.com/covers/fanny-hill-100.jpg"></p>
<p>En la declaración de principios éticos y estéticos de la editorial&nbsp; Bookkake, leemos: amamos los libros sucios, libros que frotan tu piel, que se coagulan más allá de las uñas de tus dedos; que te sacuden y te dejan jadeando deseando más. La literatura debe tener un efecto físico sobre nosotros, haciéndonos gemir y gritar. Amamos los libros sucios. Y esa debe ser también la divisa que sostiene una de las colecciones más perturbadoras y contumaces de la edición internacional: la serie que <a href="http://www.taschen.com/pages/en/catalogue/sex/index.htm"><em>Beneditk Taschen</em></a> dedica a recorrer todos los rincones e intemperancias de nuestros cuerpos. No hay una sola de sus páginas que no encarne el deseo expresado por los propietarios de Bookkake.</p>
<p><img src="http://www.taschen.com/media/images/180/cover_fo_big_penis_book_0805091432_id_128456.jpg"></p>
<p>Pero puestos a confesar lubricidades, yo me atreveré a revelar, a recomendar, un título para el fin de semana, un libro doblemente lujurioso: las <a href="http://www.tusquets-editores.es/fotos/portadas/84-7223-181-X_big.jpg"><i>Memorias de un librero pornógrafo</i></a>, donde se realzan y refuerzan mutuamente la voluptuosidad y concupiscencia de la carne y de los libros.</p>
<p><img src="http://www.tusquets-editores.es/fotos/portadas/84-7223-181-X_big.jpg"></p>
<p>We love (dirty) books, specially on weekends&#8230;</p>
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		<title>Locos por los libros (XIII): Norman H. Strouse o el amor a Stevenson</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Oct 2008 05:27:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquín Rodríguez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bibliofilia]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliografías]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliomanía]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay un bellísimo e irremplazable libro de Fernando Savater que se titula Amor a R. L. Stevenson, una pequeña joya literaria que relata la adhesión inquebrantable que la lectura de las aventuras de Stevenson procura, la devoción infantil y sin recovecos que la lectura de sus páginas propicia. Es posible que fuera precisamente la lectura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="fblike" style="height:25px; height:25px; overflow:hidden;"><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Ffuturosdellibro%2F2008%2F10%2F03%2F102487&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;font=arial&amp;colorscheme=light" scrolling="no" frameborder="0" allow Transparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px;"></iframe></div><div class="tweetmeme_button" style="float: left; margin-right: 10px;">
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			</a>
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<p>Hay un bellísimo e irremplazable libro de Fernando Savater que se titula <a href="http://www.mcu.es/webISBN/tituloDetalle.do?sidTitul=759949&amp;action=busquedaInicial&amp;noValidating=true&amp;POS=0&amp;MAX=50&amp;TOTAL=0&amp;prev_layout=busquedaisbn&amp;layout=busquedaisbn&amp;language=es"><i>Amor a R. L. Stevenson</i></a>, una pequeña joya literaria que relata la adhesión inquebrantable que la lectura de las aventuras de Stevenson procura, la devoción infantil y sin recovecos que la lectura de sus páginas propicia. Es posible que fuera precisamente la lectura de sus libros, como describe Savater, lo que provocara en Norman H. Strouse tal afición sin desmayo, tal atracción inmoderada, hasta el punto de construir un <a href="http://www.silveradomuseum.org/index.html">museo</a> exclusivamente dedicado al escritor escoces en el que pueden verse desde objetos personales hasta los manuscritos de sus primeros libros. </p>
<p><img src="http://www.silveradomuseum.org/graphics/squarecorner.jpg"><br /><span id="more-102487"></span>Norman H. Strouse fue, aparentemente, dos cosas: un inmoderado amante de los libros, en particular un enamorado recolector de las obras de R. L. Stevenson, y el Presidente de la mayor compañía de publicidad del mundo, la <a href="http://www.jwt.com/">J. Walter Thompson Advertising Agency</a>, hoy JWT, aunque este último cargo, ocupado según cuentan los anales casi cincuenta años de su vida, con asiento en New York, parece haber sido, tan solo, la fuente que le procuró la financiación necesaria para amasar su fabulosa colección de inéditos y epistolarios y, sobre todo, construir en el Valle de Napa, en California, al otro lado de los Estados Unidos, cerca de Silverado, donde Stevenson fue a pasar su luna de miel redactando, al mismo tiempo, la crónica de los colonos o los mineros que ocupaban por entonces aquellas tierras. </p>
<p><img src="http://www.valdemar.com/images/cd_058.jpg"></p>
<p><a href="http://www.mcu.es/webISBN/tituloDetalle.do?sidTitul=789726&amp;action=busquedaInicial&amp;noValidating=true&amp;POS=0&amp;MAX=50&amp;TOTAL=0&amp;prev_layout=busquedaisbn&amp;layout=busquedaisbn&amp;language=es"><i>Los colonos de Silverado</i></a> fue aquella obra que Stevenson escribió no demasiado lejos del lugar donde tiempo después Strouse erigiría un monumento a su memoria, libro cuya primera edición, publicada por <a href="http://www.encyclopedia.com/doc/1E1-E-Nash-JH.html">John Henry Nash</a>, puede encontrarse en el Museo de Silverado. Entre las ediciones y objetos que pueden saborearse están, también, la mesa sobre la que Stevenson escribía, la biblioteca portatil que tenía en su casa de Samoa, las primeras copias de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/An_Inland_Voyage"><i>An inland voyage</i></a> o <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/A_Child%27s_Garden_of_Verses"><i>A Child&#8217;s garden of verses</i></a>, libros raros y primerizos escritos en los albores de su amor por la irreductible Fanny. </p>
<p><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/475/o_Libros%20Stevenson.JPG"><img src="/blogs/futurosdellibro/wp-content/blogs.dir/91/files/475/o_Mesa%20Stevenson.JPG"></p>
<p>Poco más se sabe de Strouse salvo que toda la vida tuvo a su servicio a Miss Shaffer, una bibliotecaria bibliófila y amante de Stevenson que le ayudó a catalogar y poner en pie en ese rincón destellante de California su amor por el autor.</p>
<p>Recuerdo, hablando de viajes, bibliofilia y amores entregados por Stevenson, un fragmento de <a href="http://www.joshuaslocumsocietyintl.org/">Joshua Slocum</a>, el primer viajero que circunnavegó el mundo en solitario (<a href="http://www.mcu.es/webISBN/tituloDetalle.do?sidTitul=779525&amp;action=busquedaInicial&amp;noValidating=true&amp;POS=0&amp;MAX=50&amp;TOTAL=0&amp;prev_layout=busquedaisbn&amp;layout=busquedaisbn&amp;language=es"><i>Navegando en soliario alrededor del mundo</i></a>, se titula su obra), en la que recuerda cómo, en sus largos y solitarios días de travesía se tendía en la cubierta de su velero con un libro de Stevenson entre las manos, saboreando intensamente sus relatos, en las soledades inmensas de los océanos.</p>
<p>A veces, en mis horas de desaliento, mi imagino una tripulación de amantes de Stevenson, con Slocum, Strouse, Savater y yo mismo, rumbo a las costas de California, en peregrinación al Silverado Museum.</p>
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