Posts etiquetados con ‘Generación Nocilla’

Editores pequeños, editores culturales, editores de vanguardia

Hace pocas semanas un profesor especializado en comunicación me ensalzaba, en un encuentro sobre las nuevas formas de lectura y, por tanto, de creación, las cualidades de vanguardia, de invención de nuevos lenguajes y formas de expresión de los adheridos a la generación Nocilla. Ese énfasis se notaba -me dijo- en la manera en que su narrativa transgredía los límites de los libros tradicionales para trasladarse, en alguna medida, a las páginas de sus blogs o algunos otros soportes hoy ya preteridos (CDs, etc.). Sin demasiado énfasis ni ganas de polemizar, le hice notar que la gran mayoría de los escritores de vanguardia que mencionaba habían tardado más bien poco en utilizar los medios de comunicación como trampolín para acceder a los medios de consagración más tradicionales, firmando anticipos y contratos jugosos con grupos editoriales que nada tenían que ver con los pequeños sellos que una vez -cuando no eran nadie- apostaron por ellos.

Seguir discutiendo sobre estas cosas culturales entre hornazos y solomillos, es algo difícil, así que ahí se quedó la cosa. El viernes pasado, sin embargo, leí un excelente artículo de Ignacio Echavarría, “Por los cauces establecidos“, que llamaba la atención, precisamente, sobre la aparente paradoja que resulta de que escritores “transgresores” opten por sellos hegemónicos, que nuestro campo editorial esté tan desvirtuado que no quepa establecer ya complicidades estructurales básicas entre editores culturales que defienden los valores de las culturas de vanguardia y autores que inventan esos lenguajes: “resulta elocuente”, dice Echevarría, “que esa promoción de escritores, con una lúcida conciencia de los recursos que el sistema ofrece (me refiero al tontamente llamado “grupo Nocilla”) optara, enseguida que pudieron, por los sellos hegemónicos”. Como en tantas otras ocasiones, hay que volver a Pierre Bourdieu y a las inconmensurables Reglas del arte:

“¿Cómo no percibir?” -se preguntaba el gran sociólogo francés- “algo así como una política de la independencia en las acciones que Baudelaire llevó a cabo en materia de edición y crítica? Sabemos que, en una época en la que el auge de la literatura “comercial” hacía la fortuna de de unas pocas editoriales grandes, Hachette, Lévy o Larousse, Baudelaire prefirió asociarse, para Las flores del mal, con un editor pequeño, Poulet-Malassis, que frecuentaba los cafés de vanguardia: rechazando las condiciones económicas más beneficiosas y la difusión incomparablemente más amplia que le ofrecía Michel Lévy, precisamente porque temía para su libro una divulgación excesivamente amplia, se compromete con un editor menor, pero a su vez comprometido con la lucha en favor de la poesía joven [...] y plenamente identificado con los intereses de sus autores [...]“.

Y Bourdieu afirma, como colofón incontestable, trasladable a nuestro régimen contemporáneo:

“Baudelaire instituye por primera vez la ruptura entre edición comercial y edición de vanguardia, contribuyendo así a hacer que surja un campo de los editores homólogo al de los escritores y, al mismo tiempo, la relación estructural enre el editor y el escritor de combate [...]“.

Quizás el Nocilla team no sea, después de todo, Baudelaire ni Champfleury ni Barbey d’Aurevilly ni Leconte de Lisle. Quizás tampoco los grupos editores de mayor tamaño, con mayor músculo financiero y altavoces de mayores dimensiones, coincidan con Poulet-Malassis y se parezcan más a Michel Levy; quizás tampoco -quiero que se me entienda bien- todos los pequeños sellos editoriales independientes sean, en rigor, sellos de vanguardia, porque su estrategia se basa más en un rescate cómodo y contrastado que un riesgo o complicidad por lo desconocido; quizás algunos grandes sellos miman la transgresión y engatusan a los jóvenes nocilleros con medios y canales que  hubiera sido difícil soñar en otras circunstancias; quizás ninguno de nosotros tenga vocación real de editor o autor pequeños, cultural, de vanguardia e independiente y las antiguas complicidades estructurales, que una vez sirvieron para distinguir a los editores y autores de combate, hoy sean sólo un recuerdo arcaico museizable. Quién sabe…

Los próximos días 1 y 2 de julio,  la Asociación de  Revistas Culturales de España (ARCE), organiza el seminario “La edición cultural: sentido y oportunidades“, y se me ocurre que entre las ponencias y los ponentes se encuentren temas de extraordinario interés para intentar entender si esa dimensión de la edición -la de vanguardia, la que sostiene la pujanza de la cultura y el compromiso político- será un mero residuo histórico o un arma cargada de futuro.

Etiquetas: , , , , ,
Categorias: General