Posts etiquetados con ‘IPad’

Incunables digitales

Chavi Azpeitia, que es cocinero antes que fraile o fraile antes que cocinero, no sé muy bien el orden, se ha encargado de organizar un curso de edición de lujo que apenas está teniendo difusión, y eso que quien lo acoge podría haberle dedicado algo más de músculo promocional. Pero para estamos los demás, para echar un cable. La edición en tiempos de cambio es el curso que Chavi ha montado y este jueves, mal me está decirlo, tiene un cartel de Plaza de Las Ventas (por orden alfabético, para que las estrellas no se deslumbren mutuamente): Javier Celaya (Dosdoce), Luis Collado (Google Books) y Joaquín Rodríguez, un servidor, hablaremos, discutiremos y es posible que lleguemos a las manos dialécticas en torno al libro electrónico y su futuro.

Comenzaré con algunos datos contrastados e incuestionables, para que no parezca que soy antidiluviano: desde enero de 2011 la curva de crecimiento de la venta de libros electrónicos (dispositivos dedicados) y tabletas (IPads, sobre todo), ha crecido exponencialmente. A la zaga le va la venta de contenidos, porque para eso se supone que se compra uno esos cacharros: 180 millones de libras en Reino Unido, un 20% más que en 2010; 441 millones de dólares en USA, 272% más que en 2010; distribuidores como Amazon y Bloomsbury que alegan ventas digitales que sobrepasan las del papel (105 por cada 100, en Amazon), o 1.5 millones de libras en el primer trimestre del 2011 en el segundo. Penguin y Random House también arrojan datos en forma de profecía que intenta autoverificarse: ventas que triplican en el primer trimestre las que se produjeron en 2010, en el primer caso, y ventas que alcanzan los dos millones de unidades en el segundo, lo que supone un incremento de más del 10%.

En esta alocada carrera de obsolescencia tecnológica programada, los Tablets multifunción, polivalentes, parece que fagocitarán a los últimos vestigios de los e-readers. El propio Kindle, enseña todavía de un mercado que acapara el 48% de las ventas de contenidos digitales, está abocado a la extinción, y Amazon prepara ya su sustituto.

A día de hoy (ojo, que aquí comienzo a sacar el aguijón, para que se preparen Javier y Luis), sin embargo, muchas son las pegas, contradicciones e inconsistencias de esos soportes. Enumero unas pocas, muy pocas, bien porque ya las haya enumerado, bien porque me guarde algún as en la manga para la contienda dialéctica:

  • las ventas proporcionales de los libros digitales representa el 8% en el mercado norteamericano, el 4% en el inglés y el 1.5% en el español. Es un mercado potencial de previsible crecimiento que muchos editores, ahogados por las apreturas cotidianas, no terminan de creerse;
  • la mayoría de los dispositivos que posee un libro analógico y la manera en que gestiona las notas, bibliografía y paratextos, por no hablar de las anotaciones, llamadas y referencias, aún no se han incorporado satisfactoriamente a los dispositivos digitales;
  • los dispositivos que nos venden y que copan el mercado (Kindle, IPad), son los eslabones finales de cadenas de integración vertical que atan al usuario a un proveedor único. Y lo que es peor: encadenan a los editores a plataformas de distribución y comercialización masivas que imponen formatos y condiciones, a menudo draconianas;
  • no puedo prestar mis textos, mis libros, a mis amigos, porque mis libros no son exactamente míos. Se nos escamotea la propiedad y nos dan a cambio el acceso;
  • los formatos de los contenidos que leemos en esos mismos dispositivos que tanto celebran algunos, son propietarios. Solamente Epub garantiza libertad respecto al proveedor y al contenedor;
  • no todos los contenidos, no todos los textos, no todas las textualidades, se prestan con la misma desenvoltura a ser leídos en esos soportes: van bien con los contenidos científicos, informativos, de referencia y consulta (incluídos los ilustrados). No van tan bien con el resto;

Y una última, para guardarme algo en la manga:

Nos encontramos, en fin, en la era de los incunables digitales, ese periodo de tiempo que durará unos cincuenta años, con fecha de inicio, aproximada, en 1990 y fecha previsible de fin en 2040. Mientras tanto, sigamos discutiendo.

Etiquetas: , , , , , ,

Deus (digo Google) ex machina

Las primeras veces, hace ya algunos años, que escuché los planes de Google Books o Edition, parecían bastante ensimismados, enclaustrados en la idea propietaria de competir con Apple: lenguajes propietarios, integración vertical de plataformas y dispositivos, computación en la nube, acceso por propiedad, aplicación estricta del DRM propio para impedir la lectura de los contenidos en otros lugares distintos al original. Ya digo, fueron los primeros tanteos, los primeros ensayos y errores mediante los que suele proceder -sabiamente, quizás- Google. Ayer, sin embargo, en el anuncio oficial de Google eBooks Store, sucedió lo que a estas alturas es obvio que, estratégicamente, pasaría: podremos leer cualquier libro, en cualquier formato (sea Epub, Ipad, Android o cualquier otro), servido para cualquier dispositivo, en cualquier lugar con conectividad, con o sin DRM, de acuerdo con el criterio que el editor establezca. Un giro copernicano que apuesta por retar a los modelos cerrados valiéndose, a su vez, de la apabullante fuerza de un buscador que ofrecerá a cualquier usuario multitud de ocurrencias encontradas en las páginas de los libros indexados. El sueño quizás de un Alejandría completa a golpe de un ratón, Google ex Machina, Google surgido de la máquina, la deidad tecnológica o informática que nos ayudará a encontrar cualquier palabra escrita o publicada. ¿Exagero? Sólo el tiempo lo dirá.

Ni el IBookStore de Apple ni tampoco Amazon podrán ofrecer una gran resistencia. Apple, quizás, muera de consunción en su perfecta perfección; Amazon reculó en su momento e incluyó en su dipositivo, el feísimo Kindle, aplicaciones que  permitieran consumir y leer contenidos en formatos alternativos al MobiPocket. Sólo falta saber cuándo aparecerá el dispositivo de lectura propio de Google. Incluso la promesa de emancipación que el formato EPub ofrece a los editores (próximamente en su versión 3.0), ha sido asumida por el gigante maquínico, como una declaración de apertura y no agresión a las comunidades de software libre. En esta batalla por generar la librería más grande del mundo, Google ha demostrado de manera fehaciente que construir colectivamente sobre estándares abiertos es mucho más inteligente que jugar a la perfección y el encerramiento de los formatos propietarios.

A día de hoy la página de Ebook Store no incorpora, dentro del rango de las IPs españolas, los libros que puedan ya consultarse en los Estados Unidos. No faltará mucho para que eso suceda. Mientras tanto, los libreros se golpearán el pecho y se mesarán los cabellos mientras los editores corren a ofrecer sus fondos y las plataformas de distribución digital corren a engalanarse para seducir al gigante informático. Google ex machina.

“Leer es protestar contra las insuficiencias de la vida”, acaba de decir Vargas Llosa en su discurso del Nobel. Prefiero aferrarme a esa idea como último consuelo…

Etiquetas: , , , , , , ,
Categorias: General

La velocidad de la lectura

Uno de los misterios esenciales del aprendizaje de la lectura es el de la invariabilidad: nuestro cerebro aprende a pasar por alto, progresivamente, las variaciones irrelevantes de los caracteres y, al contrario, a maximizar o ampliar las diferencias relevantes. Es decir: un lector cualquiera, para poder tener siquiera la posibilidad de descifrar un texto, tiene que pasar por alto las diferencias de rasgos ornamentales que constituyen una letra (imagínense si tuviéramos que aprender cada una de las “t” de cada una de las familias tipográficas que existen para poder entender la  palabra “tarugo”). En esto, lo cierto es que no me queda más remedio que contradecir a los tipógrafos, diseñadores y componedores de toda la vida: el rasgo o el palo seco nada quitan o añaden a la legibilidad de un texto.

Ese aprendizaje de la invariabilidad, que nos permite comprender millones de textos distintos independientemente de la fuente que utilicen, también afectan a su tamaño o cuerpo, el lugar que la letra o la palabra ocupe en la página o la forma que adopte el carácter (cursiva,  negrita, etc.). Ese es parte del misterio del aprendizaje de la lectura. Sabemos que ocurre y que es así porque practicamos una suerte de economía de la lectura que, sin embargo, debe amplificar cambios aparentemente pequeños: si, al contrario, escribo “tinta” o “pinta”, sabremos que lo primero sirve para escribir y, lo segundo, para celebrar que mañana ganará alguna de las dos selecciones que se enfrenta en el Mundial. Una simple letra retrata dos campos semánticos completamente distintos.

Acaba de  hacerse público un estudio sobre la velocidad de la lectura en cuatro soportes que conviven en la actualidad: un IPad, un Kindle, la pantalla de un ordenador y un libro de papel. Los resultados obtenidos mediante una muestra de 24 usuarios de nivel cultural alto y buenos lectores (para aminorar las diferencias que pudieran deberse, precisamente, a las diferencias de competencia lectora), son significativas: el soporte de mejor legibilidad, el que facilita la lectura y propicia una mayor velocidad, es el libro de papel, aquel cuya resolución, opacidad, composición de  la página, largo de línea, interlineado e interletrado, mejor asegura, todavía hoy, la lectura de un cuento de Hemingway (que fue el texto que leyeron todos los encuestados); la velocidad en el IPad descendió un 6,2%; con el Kindle se aminoró en un 10,7% y, en la pantalla del ordenador, definitivamente poco capacitada para ese propósito, muy inferior. Si esos datos son extrapolables -aunque otros especialistas lo desmientan y defiendan que la experiencia lectora es equiparable, como José Antonio Cordón-, ¿a qué puede obedecer esa diferencia? Si nuestro cerebro lector está entrenado en la invariabilidad y no podemos achacar discrepancia al tamaño, la forma o el rasgo del alfabeto, ¿cabe pensar que existe una disimilitud esencial entre los soportes? ¿Se salvará, simplemente, con mejoras técnicas sucesivas en la resolución de las pantallas o persistirá para siempre…?

POdeMos LEEr a VELociDAdeS norMalES indePENdiENtEMente del TAmaÑo dE Los CARActERes y de La FAMilIA tIPOgrAFIca EMPleaDA.

Etiquetas: , , , , , , , ,
Categorias: General