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Razones para un manifiesto

1. No podemos seguir enseñando, simplemente, para que se completen adecuadamente los exámenes; no podemos seguir enunciando contenidos y esperando a que se reproduzcan con mayor o menor precisión; no podemos creer que formamos ciudadanos creativos y solventes, autosuficientes y críticos, mediante la mera repetición de lo explicado. No queremos, en fin, que nos sigan dando clase.

2. Formar a ciudadanos capaces de interpretar e interpelar la realidad requiere enfrentarles a la resolución de problemas reales en contextos auténticos o, al menos, verosímiles, mediante la suma de sus respectivas experiencias, pericias y habilidades. Necesitamos desarrollar una nueva cultura del aprendizaje en la que pongamos la imaginación al servicio de los extraordinarios retos y riesgos que deberemos afrontar. Parte de la respuesta en: A New Culture of Learning: Cultivating the Imagination for a World of Constant Change;

3. No cabe esperar ninguna clase de innovación o emprendimiento novedoso de personas que han sido educadas para la pasividad y la recepción. Al contrario: podemos esperar aceptación del riesgo y orientación a la creación cuando las personas han sido educadas en contextos colaborativos y reales orientados a la resolución de problemas concretos;

4. El conocimiento no algo discreto que quepa ser depositado en una alacena. Ese sueño de una biblioteca o una institución donde la sabiduría pudiera guardarse y transmitirse sosegadamente, es sólo un sueño ilustrado. La proliferación de nuevos espacios al margen de las instituciones clásicas -MIT Media Lab, DSchool, Kaos Pilot, Medialab, y muchas otras-, del surgimiento de universidades corporativas, asociaciones ciudadanas y colectivos de diversa índole agrupados en torno a intereses comunes, ponen de manifiesto hasta qué punto el conocimiento no se deja apresar entre las paredes de las viejas instituciones;

5. Aprender no es algo que ocurra de una sola vez para siempre y pueda ser sencillamente rubricado mediante una certificación expedida por la institución concebida para acreditar esa experiencia. Aprender es algo continuo e inacabable, perpetuo e interminable, sucede en contextos distintos a los previstos y el reconocimiento de su valor no siempre proviene de expertos acreditados sino del común de las personas que lo refrendan. Ya existen Universidades de todos los saberes donde la apuesta no es por la exclusividad, sino por la inclusividad;

6. La verdadera apuesta del siglo XXI no es que proliferen instituciones excelsas cerradas sobre sí mismas. De lo que se trata es de pensar la forma en que se tiendan puentes entre las instituciones universitarias tradicionales y los nuevos entornos de producción del conocimiento. Algunos lo llaman Ciencia 2.0, Modo 2 de la ciencia, otros Ciencia expandida. Admiro a Ivan Illich. Fui, incluso, su editor. Pero su crítica a los sistemas informales de educación frente a la universidad no se sostienen en un mundo donde la red ha puesto la escuela al alcance de todos, donde el movimiento Edupunk no es cosa ya de unos pocos tipos marginales y periféricos. Sí, el mundo es la escuela. El futuro de las instituciones de enseñanza en la era digital es diferente.

7. Internet permite crear formas enteramente nuevas de educación. La escuela o el centro ya no es el único lugar, ni siquiera el principal, donde las cosas deban o puedan transcurrir: las plataformas digitales de trabajo abierto y colaborativo, las bibliotecas de recursos compartidos, el teletrabajo digital o el encuentro síncrono o diferido gracias a aplicaciones informáticas gratuitas. La educación es expandida y móvil por dos razones: porque contamos con los mecanismos para hacerlo pero, sobre todo, porque esos mismos mecanismos nos ponen en contacto con multitud de fuentes de información diversas que podemos consultar y explotar y porque nos permiten construir una red sólida de trabajo colaborativo. Y no se trata, solamente, de experimientos más o menos radicales, como el de la WikiUniversity o el de la ITunes University, que ponen en solfa los procedimientos de acreditación tradicionales, sino de aprovechar el poder transformador y emancipador de las redes;

8. el conocimiento erudito es un ornamento inservible, en todo caso un pasatiempo sugestivo para quien lo practica. Sólo cabe aprender haciendo: los proyectos no son distintos a los contenidos sino que solamente puede haber proyectos al servicio de los que se ponen conocimientos, herramientas, recursos y contactos. La Team Academy en Finlandia o el laboratorio de proyectos de la D-School, son dos ejemplos extraordinarios de un proceso de generación de ideas rápidamente prototipado y puesto al servicio de un problema social previamente identificado que se convierte en un negocio viable;

ManifiestoEOI

9. Seguiremos necesitando profesionales de la educación, qué duda cabe, pero no profesores conferenciantes, o profesores reproductores, o profesores fiscalizadores. Necesitaremos, más bien, catalizadores, intermediadores, mentores capaces de madurar al tiempo que lo hacen sus alumnos. Claro, ni siquiera los profesores se libran de continuar aprendiendo.

10. Ni siquiera los espacios que antes encarnaban la jerarquía y el orden tradicionales del aprendizaje nos sirven. Si el aprendizaje es continuo, expandido, se orienta a la resolución de problemas y al desarrollo de proyectos, bebe y se inspira en muy diversas fuentes, la mayoría de las cuales son accesibles en la web, y se refuerza mediante la colaboración de las personas que forman un equipo, necesitamos otros lugares para aprender. Debemos rediseñar nuestras escuelas.

El #manifiesto EOI. Open Learning es un esfuerzo por precisar y desarrollar estos puntos, pero no solamente eso. Es el resultado de tres años de trabajo al servicio de una experiencia pedagógica renovadora que, seguramente, dará sus frutos en el futuro.

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Categorias: Educación, General