El libro de instrucciones contra el cáncer

Vencer el cáncer es uno de los caballos de batalla de la ciencia a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Cada semana, cada mes, aparecen noticias esperanzadoras sobre técnicas, fármacos o simplemente algo tan básico como determinante: conocer cómo se desarrolla a través de secuenciar los genes que conducen a su aparición.

La penúltima se refiere a la leucemia linfática, tiene apellido español (sus protagonistas son un grupo de investigadores españoles liderados por los doctores Elías Campo y Carlos López Otín) y aborda la secuenciación completa del genoma de este tipo de cáncer, un paso previo para encontrar los tratamientos adecuados.

Se sabe que el cáncer se produce por un conjunto de daños genéticos en las células normales. Estas alteraciones hacen que proliferen una serie de células de manera incontrolada que irrumpen en el normal funcionamiento del organismo (en este caso linfocitos B).

Así planteado puede parecer una cuestión tan sencilla como reparar un circuito eléctrico: averiguamos cuál es la célula que falla, la aislamos y la cambiamos por una sana. Y así de simple sería si contásemos con el plano completo del circuito (y lo supiéramos interpretar). Ahora bien, ¿existe un libro de instrucciones sobre el funcionamiento de las células?

Existe: esta información está almacenada en el ADN y atesora toda la información de lo que ocurre en nuestro interior. Pero es un mapa sin descifrar, un gigantesco jeroglífico que numerosos grupos de investigación en todo el mundo se afanan por leer y entender.

Esta tarea de identificar partes de ese mapa de millones de entradas se denomina secuenciar: una minuciosa y complicada tarea. Solo el genoma del cáncer linfático está formado por más de 3.000 millones de nucleótidos, unidades químicas que nos dan la información completa del mismo. Identificados todos, se trata de comparar células sanas con células enfermas y hallar de este modo las mutaciones.

Localizada la mutación, el resto, solo consiste en descifrar el porqué se producen e intentar corregir la anomalía. El grupo liderado por los investigadores españoles lo ha conseguido, ha podido comprobar que cada tumor ha sufrido unas mil mutaciones en su genoma.

El estudio de las mutaciones ha permitido identificar cuatro genes, los cuatro genes que cuando varían producen este tipo de leucemia que cada año afecta a unas mil personas solo en España.

Como un paciente constructor de puzzles, este grupo ha logrado encajar una pequeña esquina del mapa. Como dijo el famoso cosmonauta, un pequeño paso para el hombre, pero uno grande para la humanidad. Pero si levantamos la vista, da vértigo pensar en la cantidad de información que falta por descubrir y el poco dinero que destinamos a estos menesteres si lo comparamos, por ejemplo, con el que se lleva el fútbol. ¿No creen?

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