Hay que reinventarse … y algún camino para conseguirlo.

El siglo XIX puede que fuese el “siglo de la historia”, pero lo que está claro es nuestra influencia social en pleno siglo XXI no tiene ya nada que ver con la que entonces llegó a alcanzar nuestra disciplina. En el otro extremo del espectro están las tecnologías de la información, que viven actualmente una época dorada de creación, conocimiento y negocio. Y dentro de los tecnólogos está el sector de los emprendedores, cuya creatividad, energía, y ganas de colaborar e innovar abruman a un servidor, que viene del conservador, paralizado y dictatorial mundo de la historia académica. Ayer lo pude comprobar en un magnífico evento llamado Beers & Entrepreneurs.
En dicha reunión, concebida y convocada vía blogs y boca-oreja virtual, nos juntamos más de 60 emprendedores en un bar de Madrid para entrar en contacto, ponernos de acuerdo en objetivos comunes, y tomarnos una cerveza en un ambiente de cordialidad y camaradería. El 80-90% de los asistentes procedían del mundo TIC, pero también había gente de artes (un diseñador gráfico), traductores, algún que otro negocio de venta de libros, y el que esto escribe, que presentó su consultoría cultural, y sus servicios de informes documentales personalizados.

Lo primero que hicimos fue presentarnos en cosa de 1 minuto. Y fue increíble: surgían ideas creativas por doquier, desde empresas que empezaban hasta otras que ya estaban casi en velocidad de crucero. El objetivo era darte a conocer, porque puede que entre los asistentes hubiese alguna persona que desease saber más de lo que hacías, o que desease aliarse contigo para hacer un negocio. Todos teníamos como nexo de unión Internet, y estábamos desde los que somos usuarios avanzados de sus servicios hasta diseñadores de redes sociales, aunque a todos nos unía el increíble poder de las actuales herramientas para comunicarnos, interactuar y generar nuevas ideas que den salida a nuestro conocimiento.

A continuación hubo una especie de asamblea constituyente para definir la organización y continuación del evento. A la mayoría nos interesaba saber lo que hacía el otro y contactar con él (el famoso networking), pero surgían ideas más avanzadas como la de hacer nuestra propia red para compartir experiencias y servicios, e incluso se habló de constituir un grupo de presión para pedir ayuda de verdad a la administración pública. Tras el intercambio de ideas vino la parte más social, y con la beer en la mano comenzamos a entrar en contacto gente que no nos conocíamos de nada. A mi se me acercaron nada menos que 3 personas deseando saber de Histania, de mi, y con ideas para colaborar y hacer negocio. Y las 3 afirmaron lo mismo: lo que haces tú, historiador, documentalista, es muy interesante. A 2 de ellos les conté una idea de negocio que tengo, relacionada con la historia, y ambos dijero lo mismo: “quiero trabajar contigo“.

Enriquecedor. Había mezcolanza de edades, de proyectos, y de ramas de saber, pues entre tanto tecnólogo los humanistas no erámos bichos raros sino profesionales con propuestas propias. Y había también confianza, deseo sincero de conocer al otro, y no la competitividad enfermiza que gangrena el mundo de la historia.

No sé si Beers&Entrepreneurs tendrá continuación, no sé si esos contactos se harán sólidos y llevarán a algún negocio, o si se los llevará el viento. Pero lo que me quedó claro es que en la red, en la colaboración, y en el uso inteligente de las tecnologías hay caminos para reinventar nuestra profesión. Tenemos, amigos historiadores, mucho que ofrecer, y hay gente fuera dispuesta a escucharnos y hacer cosas con nosotros, pero hay que ponerse las pilas y jugar a los mismos juegos que ellos: tecnología, márketing, empresa, y nuestro punto fuerte, información.

Enlaces:
Resumen del evento
Blog de uno de los promotores

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