Diálogos para entender esto

Pongamos las cartas encima de la mesa. Vamos a analizar paraqué sirve hoy en día la Historia y como son tratadas las personas que trabajan enesta ciencia. Y lo haré con frialdad y sinceridad por medio de un diálogo conun interlocutor ficticio que podría ser cualquiera de vosotros.

¿Para qué sirve la Historia?

Para saber lo que pasó antes de nosotros, y tenerlo dereferencia para nuestras acciones futuras.

¿Saber Historia, esuna necesidad vital?

No.

¿Entonces, por quéperder el tiempo con ella?

Por dos razones:

-        Porque nos evita reinventar la rueda y repetir erroresque otros cometieron.

-        Porque permite aprovecharnos de experiencias anteriorespara crear nuestro propio conocimiento. Si no transmitiéramos el conocimientogenerado por una vida la humanidad jamás habría progresado.

¡Qué bonito! Peroesto parece filosofía, o un método de trabajo aplicable a otras muchasdisciplinas. ¿Por qué, aún así, estudiar y hacer Historia como actividad profesional, es decir, con dedicación exclusiva?

Porque sacar conocimiento del pasado es un trabajo largo yduro que emplea técnicas muy depuradas. Y además el pasado es interpretable, es decir, sacaremosconocimientos diferentes en función de las necesidades de las épocas en quevivimos. Es, en resumen, una fuente inagotable de conocimientos, de ahí que alas sociedades más avanzadas les parezca necesario que haya un grupo deprofesionales que se dediquen a trabajarse esos conocimientos complejos paratransmitirlos a la sociedad.

¿Para qué sirven,entonces, los historiadores?

Son los profesionales que tienen los conocimientos y dominanlas técnicas para convertir los hechos del pasado en conocimiento organizado.

¿Pero eso da paravivir?

Depende del valor que le dé la sociedad al conocimiento quegeneran.

Hoy en día se considera que tener unos conocimientos básicosdel pasado es imprescindible para la educación de una persona, de ahí que la Historia esté presente enlos planes de estudio del mundo desarrollado, y que la educación sea una de lassalidas profesionales básicas del historiador.

Más allá de la educación obligatoria, el conocimiento delpasado es optativo en la sociedad. Hay entornos en que los datos que ofrece la Historia son muyvalorados. Uno de ellos es el entretenimiento, ya que el ser humano tiene unacusado sentido de la curiosidad y los cambios producidos a lo largo del tiemposon sorprendentes. Otro de ellos es el reconocimiento social, ya que saber delpasado es obligatorio en el mundo de hoy para ponerle a una persona la etiquetade “culto”, y eso crea un mercado de “comunicación de conocimientos históricos”(libros, revistas, documentales, webs, visitas turísticas) a públicos amplios.Otro entorno es la política, ya que el pasado de nuestra comunidad humana o denuestras ideas nos mueve a entregar el poder a un partido político u otro.

Hay otros entornos donde, en cambio, los conocimientoshistóricos no son valorados: entornos sociales consumistas, numerosos entornosempresariales, etc. Eso no quiere decir que se desprecie a la Historia, sino que lastécnicas y conocimientos que domina el historiador no tienen uso práctico enesos mundos, o lo tienen muy limitado y por eso no se valora.

Entonces, ¿serhistoriador significa que no tienes muchos lugares donde trabajar?

Depende.

Para empezar, el ser “culto” no le sobra a nadie, y esapreciado informalmente. Los problemas surgen de la imagen social de la Historia profesional,cuya actividad parece limitada a la enseñanza, el entretenimiento o lainvestigación.

La mejor manera de contrarrestarla es vendiendo lashabilidades y técnicas del historiador, que sí son transmitibles a otrostrabajos: capacidad de documentación, comunicación, investigación, análisis, organización,idiomas, etc. Estas habilidades y técnicas pueden ser perfectamente complementadascon las de otras profesiones (manejo de herramientas informáticas, gestión ycreación de empresas, etc…), lo que nos produciría un profesional muy completo,pero a costa de abandonar el mundo de la Historia como investigación o educación y deaprender una segunda profesión.

 
No me interesa. Yoquiero ser historiador puro y duro.

Perfecto. Si descartamos el mundo de la educación, que tieneademás un fuerte componente vocacional y exige también el dominio de lapedagogía, nos queda el mundo de la investigación. A día de hoy estainvestigación esta financiada en su inmensa mayoría por el dinero público, quepor su propia naturaleza es siempre limitado. La investigación pública desdehace dos siglos ha creado una infraestructura de profesionales que hace undoble trabajo: alta educación e investigación profesional.

Estos profesionales, por la naturaleza de su trabajo, tienenuna vida profesional larga y una dedicación exclusiva. Las consecuenciaspositivas son unos resultados de investigación de calidad. Las consecuenciasnegativas son la creación de unos entornos de trabajo monolíticos, ya que laspersonas siguen en su puesto de trabajo durante décadas, con el riesgo de quese apropien del espacio público para su uso exclusivo personal. Además, lafalta de fondos, los puestos de trabajo monolíticos, y la difícil aplicaciónpráctica de los conocimientos generados por esos historiadores hacen que lasociedad demande un número escaso de historiadores para satisfacer susnecesidades.

Por consiguiente, si uno quiere ser historiador-investigadortiene que ser consciente de que el mercado de trabajo es muy reducido, y que elcorporativismo dentro del escaso número de profesionales que lo practican esmuy grande. Con lo cual las dificultades para formar parte de ese mundoprofesional son enormes.

Entonces, si es tandifícil trabajar de esto: ¿por qué hay tanta persona que estudia historia en launiversidad?

Hay gente, con una cierta edad y con una vida profesionalresuelta, que quieren enriquecerse culturalmente y ven en los conocimientoshistóricos un excelente camino para autorrealizarse.

Otra cosa es la gente joven que, ante la presión social portener una carrera universitaria, deciden embarcarse en 4-5 años de estudioexclusivo de la historia. A esas edades se toman decisiones por impulsos,gustos e idealismos, y tampoco hay mucha información disponible. Si se dijeseclaramente que estudiar historia implica el estudio de una segunda profesiónpara salir adelante, muchos estudiantes se plantearían estudiar directamente laprofesión “alimenticia” y luego ya se “enriquecerían” con la Historia. Y si fuesenpúblicos los datos de integración laboral, por ejemplo en el sector de lainvestigación, se podría contrarrestar el idealismo juvenil del “sé que es muydifícil, pero aún así yo seré de esos pocos que triunfarán”.

A esto se añaden unas condicionantes sociales que afectan amás disciplinas. Una, ya mencionada, es la presión social por tener un títulouniversitario, a pesar de que estas titulaciones en el mundo de hoy son una“commodity”, es decir, algo que no te distingue positivamente por tenerlo perosí negativamente por no tenerlo. Otro, un sistema educativo anticuado queenseña durante años habilidades obsoletas que no son valoradas en el mercado detrabajo. Otro más, un mercado de trabajo que exige (y obtiene) profesionaleseficaces al menor precio posible porque le interesa más el volumen de ingresos(que benefician a los dueños de las empresas) que la calidad de lo que séproduce (que beneficiarían al conjunto de la sociedad). Y otra más, un entornopolítico que busca satisfacciones rápidas y superficiales que anestesiencualquier movimiento que aspire a la mejora de la sociedad fuera de los caucesestablecido por el poder. Uno de esos métodos es mantener indefinidamente a lagente joven en el sistema educativo, para retrasar lo máximo posible suincorporación a un mercado de trabajo insatisfactorio y que podría provocarcrisis sociales.

Estoy confundido.¿Qué me aconsejas, ser historiador o no?

Depende de nuevo. Es una decisión personal, y tenerbuena información es clave.

Si decides ser historiador debes saber que la salidaprofesional con mayor oferta laboral es la enseñanza. En ese sector trataráscon la Historiaa diario, pero a un nivel inferior aque tratarías si fueses investigador, porque tu obligación es transmitir y no generar conocimiento. Si la pedagogía te atrae, pues adelante, perosi te atrae la investigación y lo que quieres es ganar dinero para vivir laeducación te puede frustrar, aunque siempre dispondrás de tiempo libre paradedicarte a ello en plan amateur.

Si decides ser investigador hay que tener en cuenta que elmercado de trabajo te va a exigir muchísimo (obtener un doctorado, investigar yhacer publicaciones, probablemente ir a vivir al extranjero) sin garantías deque seas un candidato con posibilidades de ser elegido para un puesto detrabajo, ya que estos son escasos, suelen estar muy alejados físicamente de tulugar de residencia, y las personas que toman las decisiones ponen por encima susrelaciones sociales o de poder antes que la valía profesional de la persona quese contratra. A cambio de tantas dificultades se obtiene un trabajotremendamente satisfactorio, y con escasas responsabilidades sociales.

Luego está el camino de la historia-entretenimiento, y esoimplica compaginarlo con una segunda profesión que habrá que aprender:literatura, mundo audiovisual, informática, periodismo, etc. Es también uncamino satisfactorio, pero las ofertas de trabajo no salen como “historiador”sino como técnico en otras disciplinas.

Y finalmente está el camino “habilidades y capacidades”. Esdecir, se abandona por completo elejercicio de la historia-investigación, y se rescata lo que uno sabe hacer paraaplicarla en una segunda profesión que habrá que aprender y dominar. Porejemplo, se usa la capacidad de investigación para trabajar en consultoría,junto con el dominio de herramientas informáticas e idiomas. También es un pasoduro porque significa abandonar una vocación (muchas veces con la sensación dehaber perdido el tiempo), aprender (y ya con unos añitos) otra profesión, empezar de cero en otro mundo laboral,sufrir desprecio social por los años invertidos en haberse formado y ejercidocomo historiador (que no son reconocidos), y entrar en el mercado de trabajoactual que es cruel, ofrece malas carreras profesionales y con sueldos bajos apesar de la alta capacitación de los trabajadores. La parte buena es que hay unmayor contacto con la sociedad y sus demandas (algo imposible en el mundo“entre algodones” de la investigación pública), y que hay una mayor oferta deempleo que con un simple título de “historiador”.

También está la parte emprendedora, que es que con losconocimientos combinados empresa-historia uno se plantee el romper moldes yreestructurar el funcionamiento de la empresa que le emplea o crear una empresapropia que utilicen las habilidades del historiador. Eso sería ideal paranuestra disciplina ya que aplicaríamos nuestras habilidades, estaríamos encontacto con las necesidades de nuestro mundo, ganaríamos valor ante lasociedad, crearíamos empleo y generaríamos nuevo conocimiento.

No hay un camino ni mejor ni peor. Lo único que está claro es que desarrollarse profesionalmente es muy duro y exige , además de trabajo, imaginación y probar por nuevos caminos. Además, como el mundo de la Historia no tiene una aplicación práctica evidente a primera vista, hay que apostar mucho esfuerzo y tiempo por ella para sacarle sus rendimientos sociales y económicos. El premio es la satisfacción. El precio, muchos sacrificios.

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Comentarios

Excelente análisis,lo colgaria en un lugar previlegiado de mi facultad de Historia la verdad.

Aunque discrepo en algunos de sus puntos.

Siempre apelas al idealismo juvenil como un arma en contra cuando deberia ser todo lo contrario,la ilusion imaginación e idealismo de muchos jovenes historiadores deberia servir para salir de la crisis que afecta a la Historia como carrera/ciencia/estudio/dedicacion o lo que quieras.

Claro que no se puede vivir solamente del aire y de saber mucha Historia,puedes hacer la carrera de informático o biólogo y después la de historia,pero muchos jovenes solo sienten la llamada de la Historia o sólo saben hacer éso, incluso a algunos puede que sólo nos de la nota para ello,si la administracion y la facultad nos ofertan y ofrecen estos estudios nosotros los cursamos.

Puede que tires 5 años de tu vida a la papelera para luego trabajar de lo que sea,pero estarás feliz y contento,habrás cumplido tu sueño,pues si hubieras estudiado otra cosa quiza tendrias trabajo,muy bueno incluso pero quizá ni tiempo para deicarte a la Historia algo que requiere en mi opinion muchos años,esfuerzo y dedicacion constante.

Idiomas,ideas e informatica es algo que afecta a todas las titulaciones no sólo a Historia aunque lo cierto es que cuanto mas conocimientos adquiera una persona y sobre todo un Historiador mucho mejor.

Lo que está claro es que los planes de estudio de Historia son un desastre,más aún la negativa moda de la sociedad hacia los estudios de Historia que no a la propia Historia,y a la falta de IMAGINACIÓN e IDEAS por parte de los jovenes historiadores, de los parados hsitoriadores que acaban desligándose de ella y del comodismo de las clases de Historiador/es/cillos que solo se dedican a transmitir y " generar conocimientos" desde su sillón o departamento.

Desde especializaciones dentro de la carrera como guias turisticos,gestión de museos,iniciaciones a gestion de empresas dedicadas a documentos o arqueologia hasta instituos,escuelas,periodicos revistas de historiadores asociados y empresarios jovenes que den salida a conocimientos y descubrimientos…

Pero nadie hace nada,y o eres un figura que te comes 10 años estudiando investigando descubriendo publicando y eso con mucha suerte o te pones a vender pilas en la calle con mis respetos a quien lo haga.

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