Si la universidad quiere sobrevivir debe vender riqueza
Magnífico artículo del diario El Mundo el que nos regala hoy el notiweb, La escasa apertura de la Universidad impide la incorporación de profesionales, con la alegría añadida en que es la opinión de prestigiosos historiadores (entre otros grandes científicos y humanistas) la que se tiene en cuenta. Hay grandes frases para la posteridad como éstas:
“Para atraer personajes prestigiosos se necesitan proyectos atractivos”
“La Universidad debería contratar libremente, como en EE.UU.”
“Es necesario permitir a los docentes compatibilizar actividades”
“Las facultades españolas tienen escasa vinculación con la empresa”
“La universidad debe ser más universal, generosa, culta y menos envidiosa y corta de miras. Capaz de llamar a los mejores, y no de meter a amigos”
“El sistema actual debe rehacerse y pensar en una estructura diferente”
Y aquí añado yo mi contribución: si la universidad quiere sobrevivir debe vender riqueza. Y lo digo muy conscientemente porque la universidad, todavía, se vende sola (después del bachillerato, universidad), pero los que estamos en el mundo real sabemos que es uno de los lugares más ineficaces para educarse y encontrar un sitio en el mundo laboral. Hay entidades educativas alternativas que se están comiendo el “nicho de mercado” de la universidad. Y si encima los profesores están mal pagados únicamente los mediocres, a los que no contratarían en otro sitio, se convertirán en docentes.
¿Soluciones? Ir al mundo de hoy. La sociedad, las empresas, las redes, el márketing ofrecen ideas que pueden ser muy bien adoptadas por la universidad. Lo que pasa es que ésta está habituada a tener el mercado cautivo de jóvenes de 18 años que busca formación barata y que desconoce lo que realmente le va a demandar el mundo profesional. Si surgiera un bachillerato y universidades paralelos que demostrase con cifras un mayor nivel de eficacia e integración en el mercado laboral, y que fuese publicitado a los cuatro vientos para que todo el mundo lo supiera, las universidades perderían a la inmensa mayoría de su clientela.
Eso es exactamente lo que ha pasado al nivel de postgrado, porque los mejores másters los imparten empresas y universidades privadas, mientras que la pública imita descaradamente a los mejores y ofrece además el título de doctor que tiene poco encaje en el mundo actual.
Así que aún no han sonado las campanas del apocalipsis para la universidad. Pero que sepa que el mercado de la gente de más de 30 años lo tiene perdido y bien perdido. Si mañana un amigo que quisiera mejorar su formación me pidiese consejo le diría bien claro: “invierte los 6.000 euros para hacer un curso con esta empresa o escuela, pero por favor, ni se te ocurra ir a la universidad”.
Si quieres alumnos y profesores, véndeles riqueza, no miseria.
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