Internet: un mundo de oportunidades para la Historia
Después de más de una década de despliegue de Internet meentristece comprobar que ni
Y sin embargo nuestro futuro está ahí. Las posibilidades queInternet ofrece a
Contenidos
La aplicación más obvia. Los historiadores llevamos siglosgenerando información valiosa; no en vano somos los “científicos” dellaboratorio de la experiencia humana. Internet nos ofrece otro canal paradivulgar nuestra información, y rápidamente nos hemos puesto a usarlo.
Desgraciadamente el medio digital no es igual al “mediopapel” (en este vídeo se explica bastante bien),y el vuelco de contenidos se ha hecho siguiendo la lógica de los medios tradicionales(libros, artículos). Internet en cambio ofrece otras posibilidades: blogs,foros, wikis, open access, vídeos, podcasts, audiolibros, webs personales, museosdigitales, etc. Estas posibilidades no se usan “oficialmente” por la comunidadde historiadores porque se las considera de segunda división (es decir, que nocuentan en la carrera académica a efectos de empleo y financiación deproyectos), y quizás porque es conocimiento “en proceso”, frente alaspecto “terminado” de libros y artículos (aunque estos también se quedanobsoletos). Seguramente pese también la mayor vida de la documentación en papel(a priori, siglos) frente a los inestables bits, y que el avance tecnológicohaga ilegible información al desaparecer los interfaces para leerla (comosucede hoy con las tarjetas perforadas).
Estos medios, en cambio, cuentan con 2 grandes ventajas:flexibilidad y universalidad. Frente a artículos y libros que tardan años enpublicarse, y que luego son imposibles de actualizar, los textos digitalestienen publicación inmediata y posibilidad de enmendarse. Además son mediosabiertos, que permiten ser leídos a priori por toda la humanidad, por lo quepodemos beneficiarnos de las aportaciones enriquecedoras de otras personas.
Seguramente un modelo híbrido papel+digital es la soluciónpara tener lo mejor de los 2 mundos, pero todavía queda mucho para que loshistoriadores generemos contenidos adaptados a los medios de la Red, en vez de volcar lo queya está hecho para formatos analógicos. Tampoco hace falta un prodigio deimaginación; basta con adaptar a nuestro mundo modelos ya aplicados: unaWikipedia (o Citizendium) de Historia de España, un blog sobre como undoctorando avanza en una tesis doctoral, un podcast sobre curiosidades de
Comunicación
Muy pocos temas históricos tienen una audiencia masiva, peromuchas audiencias minúsculas es lo que hace grande nuestra profesión (y lo que está haciendo grande a muchos negocios). Internetes el medio ideal para llegar a esas audiencias: barato, ágil y universal.Vídeos, teleconferencias, podcasts, tele en directo, radios digitales,presentaciones de diapositivas. Pero también hacer tertulias digitales, víachat o (aún mejor), vía voz sobre IP.
Un correo electrónico, un enlace a la cuenta de Skype o auna web personal, estratégicamente colocado al lado de estos medios decomunicación, garantizarían al historiador que su público se comunicasedirectamente con él. Y tan satisfactorio como investigar y escribir es recibirlas opiniones del público. Es más, estos medios digitales nos permiten amuchos, simplemente, tener público.
Comunidades
Revolución pendiente uno. La comunidad de historiadoressigue siendo analógica, y fácilmente controlable por la casta dirigente.Internet en cambio permite crear redes sociales con facilidad, en la que elprestigio no se obtiene por ser director de un departamento o por rendirpleitesía al catedrático de turno, sino por la calidad de lo que uno ofrece enInternet y por lo que da desinteresadamente a la comunidad. Los jóvenes lo hanentendido, y hay numerosas redes sociales para hacer amigos. Los mayores aún nonos hemos dado cuenta del poder que tiene este medio.
La comunidad de historiadores hispana de mayor éxito es Historia a Debate, pero su interfaz es demasiado rígido. Tienen quehaber otras comunidades más anárquicas, en la que cada uno pueda colgar contenidos con más espontaneidad y en la que se pueda ganar una credibilidad ante el colectivo. Y si aún así no se está contento en esa comunidad siempre quedala posibilidad de crear una comunidad nueva donde hacer las cosas de otra manera. Imagínense un MySpace de HistoriaAntigua, en el que cada historiador cuelge sus trabajos, sus vídeos, susinterpretaciones alternativas. O un Neurona con historiales profesionalespúblicos para que busquemos historiadores con los que queramos relacionarnos. Además, siempre podemos hablar en un chat de historiadores y hacer una quedada para conocernos, confraternizar, y planear cosas juntos.
Empresas
Revolución pendiente dos. Aparte del empleo público loshistoriadores tenemos capacidades y habilidades útiles para el mundoempresarial. Podemos vendernos para trabajar por cuenta ajena (¿un Infojobs dehistoriadores con currículums adaptados al mundo de la empresa?), pero, mejoraún, Internet nos da los medios para crear empresas por poco dinero y conalcance universal.
Una simple página web, un blog, y un teléfono móvil puedenbastar para ofrecer nuestros servicios al mundo. Así comenzó HistaniaConsultores Culturales en 2003, y desde entonces no hemos dejado de crecer,ofreciendo aquello que los historiadores sabemos hacer muy bien: buscar ygestionar información, comunicar con efectividad, formar y educar, generarproductos de entretenimiento inteligente, buscar elementos de diseño.
Evidentemente le toca al historiador añadir una capacidadmás a su larga lista, la de ser empresario. Pero afortunadamente con muy pocosactivos fijos, y con un punto de equilibrio realmente bajo, la aventura decrear Historiadores SA nunca ha estado tan al alcance de nuestras manos.
En definitiva, Internet es una bendición para nuestraprofesión. Yo estoy luchando por sacar todos los beneficios que pueda de ella.Y hay campo de sobra para todos. Aprovechadlo.
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Junto con saludarte, dejo el siguiente comentario ajustándome fielmente a lo que manifiestas en el artículo. Inclusive agregaría que una brecha que hoy se pone de relieve entre el investigador/docente/estudiante chileno y el europeo o estadounidense es, precisamente la falta de pericia con las oportunidades que arrojan las nuevas tecnologías. Por lo cual, y haciendo mías tus palabras, me dedicaré a cultivar esta fabulosa herramienta que es el internet, pues si queremos romper con el Eurocentrismo de las Ciencias Sociales, sin duda uno de los derroteros será la horizontalidad que suponen las comunidades virtuales, en síntesis: me refiero a restar peso a la actual verticalidad en la relación maestro – estudiante que, en ocasiones, no es otra cosa que aceptar cómodamente el anquilosamiento de la disciplina.
Desde Santiago de Chile recibe un Saludo Fraternal,