La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944)

 

Reseña escrita por Enrique Huetos García-Ajofrín:

La torre de los siete jorobados nació en las salas cinematográficas españolas un 23 de noviembre de 1944; concretamente, en la madrileña sala Capitol.  Se trata de un largometraje en el que se da cabida a la comedia, el género policiaco, el costumbrismo casticista y todo ello aderezado con elementos paranormales – algo que viene directamente del expresionismo alemán[1]. Todos estos elementos le dan el título de una de las películas más interesantes de la década de los cuarenta del siglo XX.

 

En La torre de los siete jorobados nos situamos en un Madrid de finales del siglo XIX. Nuestro protagonista es Basilio Beltrán (Antonio Casal), un joven enamorado de una cantante de variedades apodada como “La Bella Medusa” (Manolita Morán). Para poder llevarla a cenar junto a su glotona madre (Julia Lajos), nuestro protagonista resuelve ir al casino a probar suerte. Será allí dónde se le aparecerá Don Robinson de Mantua (Félix de Pomés), que le pedirá un gran favor que sólo una persona con su sensibilidad espiritual podría llevar a cabo.

 

Esta película tiene su origen en una novela corta publicada en 1922 llamada Un crimen inverosímil. Su autor fue Emilio Carrere[2], quién, años después, se lo vendería a su editor, Juan Palomeque, junto con unos cuantos folios más llenos de prosas incompletas como si fuera una novela inédita. Al darse cuenta del engaño y, viendo que Carrere, que era un escritor muy exitoso en su época, se negaba en rotundo a completarlo, Palomeque decidió contratar a otro escritor para que terminase la historia:  El elegido fue Jesús de Aragón. A pesar de ello, cuando la obra se publicó en 1924 sólo  figuraba como su autor Emilio Carrere. Por suerte para De Aragón, todo este ardid literario acabó descubriéndose.[3]

 

Veinte años más tarde llegó el salto de la novela a la pantalla. La dirección de la misma corrió a cargo de Edgar Neville, un director con un estilo muy peculiar que, además, escribió el guión junto con José Santugini. El cineasta madrileño, que fue miembro de la llamada “la otra generación del 27”, fue un diplomático, novelista, dramaturgo, poeta y pintor aunque siempre será recordado por su faceta de cineasta.[4] El autor José Luis Castro de Paz destacaba de él su formación y sus influencias:

 

Su extraordinario talento y su rica y cosmopolita formación intelectual combinaban [con] (…) la modernizante influencia de las vanguardias europeas proveniente de su maestro Ramón Gómez de la Serna con la visión regeneracionista de su también amigo Ortega y Gasset. Todo esto lo podemos ver en el toque castizo de sus películas y también en la influencia de  su formación en Hollywood cuando trabajó allí a los comienzos del sonoro, cuando se rodaban películas en varios idiomas al mismo tiempo.[5]

 

Entre las obras más famosas de Edgar Neville, además de las que estamos tratando, se encuentran películas de ficción como Domingo de carnaval (1945) o documentales históricos como Frente de Madrid (1939), que rodó durante la Guerra Civil Española.

 

Uno de los elementos más destacables de este largometraje es el aura fantástica que rodea esta historia, elemento que la convierte en una rara avis de la cinematografía española de la década de los cuarenta del siglo XX. La razón estriba en que, según José María Latorre, la temática fantástica no era del gusto del gusto del régimen franquista:

 

La censura literaria [...] se cebó con aquellos autores cuya obra no podía ser fácilmente manipulada por el Régimen o cuyo mundo personal tenía poco o nada que ver con las consignas oficiales. [...] No es de extrañar que, por tanto, que autores tan domesticables como el padre Coloma, Carlos Arniches, Wenceslao Fernández Flórez, Jacinto Benavente [...] fueran objeto de trato deferente a la hora de las adaptaciones cinematográficas. [6]

 

Pasó con la literatura y también pasó por el cine; incluso con autores como Carrere que se apuntaron al carro de “los vencedores”.

 

A pesar de estas circunstancias, la película de Edgar Neville consiguió eludir la censura. Es sabido que en un principio la Junta de Censura le aconsejó que mitigara el carácter fantástico de la obra, según nos cuentan Cristina Castillo Martínez y Rafael Alarcón Sierra:

 

La Junta de Censura le aconsejó que mitigara el carácter fantástico de la obra. Incluso se barajó la posibilidad de incluir un par de escenas más, a modo de prólogo y de epílogo respectivamente que avisara al espectador de que todo era resultado del sueño.[7]

 

Sin embargo, y después de el envió de varias misivas, Edgar Neville consiguió el plácet. Así, los espectadores pudieron disfrutar de la película sin ninguna intervención  de tijeras. Por otro lado, y siguiendo con el tema de la censura, se sabe que el director de la película ya tuvo en cuenta que debido a su temática fantástica prescindió de muchos aspectos esotéricos de la novela además de porque no existía una tecnología lo suficientemente avanzada para contar esos aspectos en imágenes.

 

En definitiva, podemos decir que La torre de los siete jorobados es una película fantástica por dos razones: Una, porque es claramente uno de los géneros que encontramos en la misma y, dos, porque en su conjunto nos encontramos ante un largometraje que tiene un ritmo vibrante, personajes inolvidables y que cuenta con el humor característico de su director.

 

Enrique Huetos, noviembre 2011.

 

FUENTES CONSULTADAS:

 

BAYONAS, Andrés. “Socios ilustres: Edgar Neville y Romrée”. Revista Casino de Madrid: [en línea]. Marzo de 2006, nº 43 [fecha de consulta: 29 de noviembre 2011]. Disponible en web: http://www.casinodemadrid.es/sp/revista/Revista43/PDF/51%20a%2058%20NUESTRA%20HISTORIA.pdf

 

CASTILLO MARTÍNEZ, Cristina; ALARCÓN SIERRA, Rafael. “1944: Un año de suspense literario”. En: JODAR MENA, Manuel (Editor): Cineclub universitario. Ciclos 2011-2012. Universidad de Jaén: Jaén, 2011. Pueden consultarlo en: http://www.ujaen.es/serv/vicext/secacult/imagenes/libro%20cineclub%202011%202012%20baja.pdf [ref. 29 de novimebre de 2011] p. 121-128.

 

CASTRO DE PAZ, José Luis. “La otra generación del 27”. En: Un cinema herido. Los turbios años cuarenta en el cine español (1939-1950). Barcelona: Paidós, 2002, p. 147-180.

 

LATORRE, José María. “La torre de los siete jorobados”. En: AGUILAR, Carlos (Coordinación). Cine fantástico y de terror español 1900-1983. San Sebastián: Donostia Kultura, Semana de Cine Fantástico y de Terror, 1999. p. 73- 78

 

MÉNDEZ, Lenina M. “La torre de los siete jorobados: Una obra a ocho manos”. Revista de Estudios Literarios Espéculo [en línea]. Julio-Octubre 2002, nº 21. [ref. noviembre 2011]. Disponible en: http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/jorobado.html

 

SEGUIN, Jean-Claude. “Los años de la autarquía (1939-1950)”. En Historia del cine español. Madrid: Acento Editorial, 1999, p. 31-38.

 


[1] Se trata de un movimiento cinematográfico que busca más las emociones de su autor que la realidad objetiva; para conseguirlo se valen de los decorados, el maquillaje y los movimientos de cámara.

[2] Emilio Carrere (Madrid, 1881-1947) fue un escritor muy popular en su época que llevó una vida muy bohemia. En literatura comenzó en un tono de modernismo decadente para luego pasarse a la prosa que combinaba el humor y lo fantástico.

[3] MÉNDEZ, Lenina M. “La torre de los siete jorobados: Una obra a ocho manos”. Revista de Estudios Literarios Espéculo [en línea]. Julio-Octubre 2002, nº 21. [ref. 29 de noviembre de 2011]. Disponible en: http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/jorobado.html

[4] BAYONAS, Andrés. “Socios ilustres: Edgar Neville y Romrée”. Revista Casino de Madrid: [en línea]. Marzo de 2006, nº 43 [fecha de consulta: 29 de noviembre 2011]. Disponible en web: http://www.casinodemadrid.es/sp/revista/Revista43/PDF/51%20a%2058%20NUESTRA%20HISTORIA.pdf

[5] CASTRO DE PAZ, José Luis. “La otra generación del 27”. En: Un cinema herido. Los turbios años cuarenta en el cine español (1939-1950). Barcelona: Paidós, 2002, p. 147-180.

[6] LATORRE, José María. “La torre de los siete jorobados”. En: AGUILAR, Carlos (Coordinación). Cine fantástico y de terror español 1900-1983. San Sebastián: Donostia Kultura, Semana de Cine Fantástico y de Terror, 1999. p. 73- 78

[7] CASTILLO MARTÍNEZ, Cristina; ALARCÓN SIERRA, Rafael. “1944: Un año de suspense literario”. En: JODAR MENA, Manuel (Editor): Cineclub universitario. Ciclos 2011-2012. Universidad de Jaén: Jaén, 2011. Pueden consultarlo en: http://www.ujaen.es/serv/vicext/secacult/imagenes/libro%20cineclub%202011%202012%20baja.pdf [ref. 29 de novimebre de 2011] p. 121-128.

 

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