Familia (Fernando León de Aranoa, 1996)

Reseña de Sergio Mariblanca Merinero

El reloj marca casi las 10 en casa de Santiago. Mientras él espera en su habitación, su familia se dedica a prepararle un desayuno especial por su 55 años. Santiago se levanta y baja a desayunar. En la mesa se encuentran sentados su madre, su mujer Carmen y sus tres hijos. Todos tratan de agradarle lo máximo posible en el día de su cumpleaños. Ante una estampa aparentemente normal, enseguida nos damos cuenta de que algo raro está pasando en esa cocina. Uno de los giros que tiene la trama y del que pronto nos damos cuenta es que la gente con la que está Santiago no es su verdadera familia. Son actores contratados por el propio Santiago para hacerse pasar por su familia. Ante tan extraña situación, surgirán multitud de problemas y choques entre Santiago y los actores, además de los ya existentes entre los propios actores. Durante la película caeremos en la cuenta como dice Fernando Méndez-Leite de que “en el seno de esa familia nada es como parece ser, que los papeles están cambiados, que las apariencias ocultan una realidad mucho más compleja” [1]

 

Familia fue el primer largometraje de Fernando León de Aranoa tras haber rodado el cortometraje Sirenas y haber trabajado como guionista para varias series de televisión.  Con su ópera prima Familia, Fernando León siembra el precedente de lo que será el resto de su cine. Un cine inmerso en la crítica social del mundo actual siempre con un tono irónico definido, santo y seña del director. En palabras del propio Fernando León de Aranoa “En todas mis películas hay un “algo” de tratar de contar el tiempo que vivimos. Yo me planteo las películas desde la curiosidad, para entender el mundo. Yo hice Familia para entender la familia, en un momento en que no entendía la familia. ”

 

En la película encontramos una representación dentro de otra representación. La película muestra al mismo tiempo una familia que es imaginaria (la contratada por Santiago para el día de su cumpleaños) y otra que es real (la formada por el matrimonio entre dos de los actores). “Esta dimensión se hace explícita en la secuencia donde Alicia hace una foto a la familia, cuya intencionada puesta en escena incluye un espejo en el que se refleja la imagen de la fotógrafa. Aparente testigo externo de la representación, el personaje de Alicia se integra en la foto igual que los reyes en Las Meninas de Velázquez y se crea, de esta forma, una imagen en cascada que la coloca a uno y otro lado del espejo; es decir, fuera y dentro de la representación simultáneamente, como así sucede en la realidad de la historia.” [2]

 

La película hace una crítica hacia el modelo familiar. Una familia que cada vez está más inmersa en problemas de incomunicación, falta de cariño, engaños conyugales, falta de respeto hacia los mayores. Problemas que quedan perfectamente retratados y puestos de manifiesto en el film. A pesar de ello, también nos muestra a la familia como institución esencialmente necesaria para el ser humano. Familia que en caso de no poseerse se es capaz de contratar: “Es mucho mejor estar mal acompañado que estar solo” [3]. Carlos F. Heredero lo sintetiza de forma magistral con la siguiente frase: “La familia como imposición y como necesidad, como mentira y como verdad; en definitiva, como aparece y funciona entre todos nosotros; es decir, como realidad que hay que soportar y como ficción necesaria” [4]

 

Rodada en 1996, la película recibió el Goya a la mejor dirección novel y fue nominada al mejor guión original, premio que se llevo ese año La buena estrella.  El reparto de la película está encabezado por Juan Luis Galiardo junto con una genial Amparo Muñoz que acababa de regresar a la gran pantalla en ese momento.

 

En definitiva, Familia es una película tremendamente divertida a pesar de que cuenta una situación bastante triste. La película nos invita además a pensar y reflexionar sobre toda una serie de comportamientos habituales en nuestro modelo familiar y en nuestra forma de vida actual. En palabras de su productor Gracia-Querejeta “La ficción y la realidad, el teatro y la vida, la simulación y la verdad, se entrecruzan y superan para generar una reflexión tan incisiva como lúcida sobre la función y también sobre las servidumbres de la institución familiar” [5]

 

[1] MÉNDEZ LEITE, Fernando. Crítico de la revista Fotogramas. Cita recogida en la edición digital del diario El país  http://www.elpais.com/articulo/espectaculos/Familia/primera/pelicula/Fernando/Leon/elpepiesp/20040429elpepiesp_3/Tes

 

[2] F. HEREDERO, Carlos: “20 nuevos directores del cine español”, Ed. Alianza, 1999, pág. 222

 

[3] LEÓN DE ARANOA, Fernando “Familia”, Ed. Planeta, 1997

 

[4] F. HEREDERO, Carlos: “20 nuevos directores del cine español”, Ed. Alianza, 1999, pág. 222

 

[5] F. HEREDERO, Carlos: “20 nuevos directores del cine español”, Ed. Alianza, 1999, pág. 221

 

BIBLIOGRAFÍA

 

LEÓN DE ARANOA, Fernando “Familia”, Ed. Planeta, 1997

 

F. HEREDERO, Carlos: “20 nuevos directores del cine español”, Ed. Alianza, 1999

 

http://www.decine21.com/Entrevistas/Fernando-Leon-de-Aranoa-07102010

 

http://www.elpais.com/articulo/espectaculos/Familia/primera/pelicula/Fernando/Leon/elpepiesp/20040429elpepiesp_3/Tes

 

Sergio Mariblanca Merinero

23 de Enero de 2012

 

 

 

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