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Archivo de octubre 5th, 2015

Educación I: Deberes caseros

¿Deberes sí, deberes no? En su defensa, se argumenta la importancia de autodisciplina como herramienta para el futuro y la repetición para consolidar lo aprendido. Los detractores hablan de estrés en los alumnos (que ya bastante tienen con las horas de escuela y extraescolares) y de que estos agudizan las diferencias socioeconómicas (las familias con más recursos pueden pagar a un profesor o tutor que apoye al estudiante con sus tareas; las familias con alta formación intelectual podrán ayudar mejor a sus hijos con sus deberes). El debate está servido, y el posicionamiento de la OCDE (que recomienda retomar los deberes), ha encendido la discusión. Manuel de León (ICMAT) dedica la entrada al tema.

 

En un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se recomienda que los niños españoles recuperen los deberes caseros. Esta recomendación ha causado polémica, como era de esperar, ya que el tema es recurrente.

La cuestión es si las horas de clase son ya suficientes o es necesario que, para lograr mejores resultados educativos, se refuercen estas horas en el hogar. Se argumenta por algunos que las horas docentes son ya demasiadas y a ellas se añaden actividades extraescolares, algunas en los fines de semana (por ejemplo las de tipo deportivo); este exceso de actividad está causando estrés en los alumnos. La OCDE indica que es necesario consolidar el aprendizaje adquirido en la escuela ya que se sabe que las tareas repetitivas ayudan en gran medida a fijar los conceptos en la memoria. Esto es particularmente importante en el caso de materias como las matemáticas. También se ayuda a crear una autodisciplina esencial para el éxito escolar (y vital).

Otro grupo de personas argumenta que el obligar al alumno a realizar tareas caseras se fomenta la desigualdad. En efecto, los niños cuyos padres desarrollen tareas intelectuales, están en mejores condiciones, ya que estos pueden ayudarles, lo que no ocurre con familias cuyos niveles formativos sean más bajos. También, si la familia tiene un alto poder económico podrá pagar a profesores particulares. Además en muchos casos, ambas circunstancias – nivel económico alto y nivel formativo alto- suelen darse a la vez.

Los argumentos son válidos, pero no determinantes en cuanto a si los deberes son necesarios o no. Si decidimos que sí, la solución pasa por dotar a las familias más desfavorecidas de los medios de los que carecen, ofreciendo desde los propios colegios y administraciones responsables de la educación profesores gratuitos que ayuden a esas familias. Esto tendría un sobrecoste educativo para CCAA y el propio Estado, pero debería quedar claro para todos que la educación no es un gasto, sino una inversión.

Déjenme añadir un argumento más para apoyar la realización de tareas caseras. Son excelentes ocasiones para que padres e hijos puedan compartir unos minutos en casa haciendo algo juntos. Los padres estarán además más al tanto de cómo van sus hijos en la escuela; esta no puede ser simplemente un lugar donde los dejamos unas horas cada día. Y en cualquier caso, los deberes caseros deberían ocupar un tiempo razonable. No olvidemos tampoco que el éxito de los sistemas educativos más avanzados está muy fundamentado en el compromiso de las familias con los profesores y sus hijos en el aprendizaje.

Manuel de León (CSIC, Real Academia de Ciencias, Academia Canaria de Ciencias) es Profesor de Investigación en el ICMAT y miembro del Comité Ejecutivo de ICSU.

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