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Archivo de marzo 23rd, 2016

Becari@ legendari@

El futuro de los jóvenes investigadores es una de las grandes preocupaciones de la comunidad científica. Manuel de León (ICMAT) dedica esta entrada a los “becarios”, ahora contratados predoctorales. 

Estos años pasados (años malos para la investigación española, aunque hayamos tratado entre todos paliar los daños como hemos podido) hemos oído hablar mucho de algo que parecía desterrado en nuestra historia, la llamada fuga de cerebros.

Fuga de cerebros, porque se van nuestros talentos buscando el trabajo que aquí no encuentran, y porque los que se van suelen ser muy buenos, porque son los que tienen las mejoras ofertas. Se nos van los jóvenes, pero también se han ido investigadores senior (estos últimos por otras razones, muchos hartos de la inflexibilidad del sistema que hace realmente difícil la gestión de los recursos). Y aunque algunos han dicho que estos senior se iban por los cheques que les ofrecían, esta no ha sido la razón y ellos lo han explicado muy claro en un artículo en El País.

Lo que más nos duele es cuando se van los jóvenes. Aunque es muy bueno que unos chavales que han terminado su tesis doctoral vean nuevos escenarios, aprendan otras cosas en laboratorios de otros países, pasado un tiempo han de tener la oportunidad de volver a su país. Pero esto no es así, los contratos que se ofrecen son escasos, y la continuidad una vez terminados no está garantizada, porque no acabamos de poner en marcha una auténtica tenure track (¿tan difícil es que de una vez por todas se pongan todos los partidos políticos de acuerdo y se cambien la normativa de universidades y centros de investigación?), y acabamos de conocer un informe devastador sobre la endogamia universitaria (algún instituto del CSIC podría también dar cuenta de su situación en este tema que conduce inevitablemente al declive de la calidad a largo plazo).

Como todos sabemos, ahora los becarios ya no son becarios, son investigadores predoctorales contratados, y eso se suponía un gran avance. Los becarios son becarios, y aunque en este país lo de becarios tiene esa imagen del joven explotado en empresas (escuchen la canción de Dúo Divergente que aparece al final de esta entrada) esta no difiere tanto de la de los que se dedican a la investigación (aunque sus condiciones hayan mejorado mucho). No porque se les explote sino porque su futuro no está claro. Tengo la fortuna de trabajar en un instituto con mas de cincuenta “becarios”, todos con sus ilusiones de terminar una buena tesis doctoral, publicar sus resultados en buenas revistas, y conseguir así un buen contrato postdoctoral. A partir de ahí, viene la leyenda.

Becaria legendaria

Hubo una una vez

Le pinchó las ruedas al jefe

Y no la volvimos a ver

Sus risas aún resuenan

En la sala del Café

No, no, no, no la volvimos a ver

Graduada en Bellas Artes

Era una gran estudiante

Buenas notas y mil proyectos

Que siempre sacaba adelante

Pronto le llegó el momento

De comenzar a trabajar

Buscó una salida formal

Becaria legendaria

Hubo una una vez

Le pinchó las ruedas al jefe

Y no la volvimos a ver

Sus risas aún resuenan

En la sala del Café

No, no, no, no la volvimos a ver

Fotocopias a todas horas

Becaria profesional

Le lleva el café al jefe

Aunque la trate fatal

Solo por una promesa

Que la puede contratar

Pero sabe que la quiere explotar

Becaria legendaria, Dúo Divergente

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Manuel de León (CSIC, Real Academia de Ciencias, Academia Canaria de Ciencias, ICSU)

 

 

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