Diez años de ICMAT

Hoy, hace diez años, se firmaba el Convenio de creación del Instituto de Ciencias Matemáticas, el 29 de octubre de 2007. Un convenio que tuvo un largo recorrido desde la decisión de ponerlo en marcha en 2005 por parte de la dirección del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), presidida por Carlos Martínez Alonso.

Ya en 2005, lo que entonces era un Departamento de Matemáticas del Instituto de Matemáticas y Física Fundamental (IMAFF), pudo presentar una propuesta independiente para el Plan Estratégico 2006-2009. Este plan fue evaluado por una Comisión externa encabezada por Jean-Pierre Bourguignon, actualmente presidente del European Research Council (ERC). El instituto se fue configurando finalmente como un instituto mixto entre el CSIC y tres de las universidades madrileñas (UAM, UC3M y UCM), con los objetivos siguientes (tal y como reza la introducción al citado convenio):

“ … cauce conveniente para la coordinación y el desarrollo de la actividad investigadora en Ciencias Matemáticas buscando su intensificación y la creación de canales convenientes para la transferencia del conocimiento matemático a otras ciencias y a los sectores tecnológicos, industriales y financieros.”

Tuve el honor de ser nombrado Director en funciones para llevar adelante todo el proyecto, aunque mi trabajo por las matemáticas en el CSIC comenzó una mañana de enero de 1986, cuando aterrizé en el campus central de Serrano y ocupé mi despacho de Serrano 123, como Investigador Científico, y encontré una situación devastadora de la disciplina en esta institución. Por lo tanto, esa firma de 2007 significó en mi caso una enorme satisfacción, un gran logro que dejaba atrás 21 años de lucha por recuperar para las matemáticas su lugar natural en el CSIC. Como decía entonces (y sigo manteniendo): “el CSIC no puede vivir sin las matemáticas, ni la comunidad matemática española puede ser eficiente sin el CSIC”.

El ICMAT se había ido conformando, en lo que tocaba al CSIC, fundamentalmente con contratados Ramón y Cajal, investigadores que luego han sido los receptores de hasta diez proyectos del European Research Council, hasta hace dos años, el récord entre los centros de investigación matemática europeos. Estos éxitos han ido acompañados de muchos otros logros, como la Cátedra AXA de David Ríos Insúa, una de las cuatro existentes en España en todos los campos científicos y la única de todo el CSIC.

El ICMAT pudo gozar de una sede propia, un magnífico edificio en el campus de la UAM, que en un principio iba a ser solo para el ICMAT, pero que fue aumentando su presupuesto y envergadura para alojar también al Instituto de Física Teórica.

Desde mi nombramiento inicial en funciones (formalmente el 19 de enero de 2008), mi trabajo estuvo siempre al servicio de las cuatro instituciones y el instituto; pasé a ser director el 12 de julio de 2012 (tras una elección por unanimidad), y ya no pude terminar mi mandato por las causas que todos conocen. Ahora, desde el 2 de septiembre de 2017, he recuperado la dirección, y ya veremos lo que nos depara el futuro.

No puedo estar más que orgulloso de haber liderado este proyecto, que nunca ha tenido un camino de rosas por delante; al contrario, se le han puesto todos los obstáculos posibles. Pero ahí está, haciéndose un hueco en la excelencia matemática internacional, y respetado, porque se hizo en pocos años lo que otros fuera de España llevaban haciendo décadas.

Estos dos últimos años han sido de un cierto parón, porque el ICMAT compite en condiciones desiguales frente a sus pares internacionales, condiciones que solo pueden superarse con inteligencia y estrategia; pero la estrategia que se había desarrollado en años anteriores, ha prácticamente desaparecido. El otro factor determinante es la voluntad y la dedicación del que dirige, y de eso hemos adolecido un poco estos dos años. Como decía Abraham Lincoln: “Nearly all men can stand adversity, but if you want to test a man’s character, give him power.” Hasta tal punto ha llegado la situación, que he tenido que recordar hoy que el ICMAT cumple oficialmente diez años, porque a mis antecesores se le había pasado inadvertido. Hemos sufrido eso tan español de querer manejar el barco sin leerse el libro de instrucciones (leáse convenios y reglamentos). Quizás también por eso algunos ignoran que la transferencia estaba en el mismo germen del instituto, como dicta su convenio; de la mano de la ciencia excelente, por supuesto.

El ICMAT afronta una etapa compleja; por mi parte he tratado en estos dos meses que llevo de nuevo en la dirección, poner orden y estimular alguna estrategia medio olvidada. Pero lo que sea el ICMAT en los próximos años va a depender del compromiso de sus investigadores, de que desaparezca el sectarismo, y que las decisiones (científicas y administrativas) se aprueben en los órganos correspondientes y no en los despachos.

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Manuel de León (CSIC, Fundador y Director del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

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