Archivo de abril, 2018

La mochila del director

Las mochilas son ese eufemismo que usan los altos cargos de la administración para referirse a los niveles consolidados: si tienes un nivel 30 (el más alto en el funcionariado) y pasas dos años en el puesto, ese nivel lo vas a tener toda tu vida, con los correspondientes emolumentos. Y así vemos pasar a estos funcionarios de un alto puesto a otro en la administración. Pero la única mochila que tiene el director de un instituto de investigación del CSIC, es lo que haya conseguido tras una larga y dura carrera por puros méritos académicos.

No son, por tanto, a estas mochilas de los altos funcionarios a las que me voy a referir hoy aquí, sino a una auténtica mochila, a la mía. Una mochila que he arrastrado entre la cuarta a la quinta planta de mi instituto, desde mi despacho de mi investigador al que ocupé durante más de siete años como director, llevando a mi instituto a unos logros que nadie hubiera podido imaginar posibles unos años antes.

A mediados de 2015, fui cesado en mi puesto, tras una inicua conspiración auspiciada por los representantes de tres universidades madrileñas y del CSIC. Y cuando te ataca la infamia, no debes confiar en los buenos hábitos de los que representan en ese momento a estas instituciones, defenderán lo suyo y mirarán para otro lado. Debes acudir a la justicia, y si te has ganado el respeto de los medios, a los periodistas. Porque estos representantes institucionales solo temen a estos dos agentes de lo público, y algunos ya ni a ellos.

Aunque el Tribunal Superior de Justicia de Madrid señaló la injusticia del cese y el fraude que rectores, vicerrectores, y autoridades del CSIC habían cometido y ordenó mi reintegro al puesto, estos señores volvieron a interpretar la norma a su manera. Así que me dieron diez días, que se han convertido en 167.

Y ahora viene la mochila. Ahí van mi portátil, y en su memoria, los archivos con los que he tratado de poner en estos casi seis meses algo de orden en la pésima gestión que se ha producido en esos dos años de mi ausencia; lo acompañan otros papeles que reflejan la investigación que sigo haciendo con mis colaboradores y también mis escritos de divulgación.

Esa mochila negra simboliza mejor que ningún otro objeto la ignominia a la que todavía sigo sometido. Ignominia que tiene nombres y apellidos, de gente de la que nuestros campus y organismos públicos de investigación deberían librarse cuanto antes si se quiere que todavía haya esperanza en el mundo académico.

Mientras tanto, los tibios, refugiados en sus despachos, siguen rompiendo lanzas por no se sabe que ideales, permitiendo a los inicuos campar a sus anchas. Yo seguiré con mi mochila, que contiene mis esperanzas. A los que cultivan la infamia se lo digo muy claro: sabed que tenéis la firma pero que la razón viaja en mi mochila.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

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¿Mano de obra cualificada o formación de investigadores?

Hemos leído en los medios de comunicación artículos sobre los perjuicios que el desarrollo de una tesis doctoral puede causas en los doctorandos. Por ejemplo, este artículo del 19 de abril de 2017, en El Mundo, El doctorado perjudica seriamente la salud mental: uno de cada tres estudiantes está en riesgo. Este otro artículo La tesis doctoral es perjudicial para la salud mental, del 27 de marzo de 2018 incidía en el mismo tema.

Estos artículos se hacían eco de unos resultados publicados en la revista Research Policy, en concreto el artículo de investigación Work organization and mental health problems in PhD students,  por los investigadores Katia Levecque, Frederik Anseel, Alain De Beuckelaer, Johan Van der Heyden, y Lydia Gisle, en el que afirmaban como conclusiones que la mitad de los estudiantes experimentan problemas psicoilógicos, un tercio presentaba riesgos de un desorden psiquiátrico y que es un colectivo con mayor tasa de prevalencia en problemas de salud mental que las personas con educación superior. El estudio se hacía en Flandes, Bélgica, pero podría extrapolarse a otras regiones.

Evidentemente, el realizar una tesis doctoral supone un trabajo de una dedicación muy intensa. Durante cuatro años (el tiempo medio de una beca/contrato predoctoral), el estudiante debe formarse en las tareas de investigación. Supervisado por su director, debe acometer la solución de un problema interesante, con una adecuada metodología, leyendo a la vez libros y artículos que cubran el tema en cuestión, aprendiendo a escribir y escribiendo sus primeros artículos, presentándolos en congresos de expertos y en seminarios. Y si todo va bien, llegaré el día feliz de la defensa y el ansiado Sobresaliente cum laude.

Todo ese estrés acumulado se verá entonces continuado por la búsqueda de un contrato postdoctoral, en España o en el extranjero, tratando siempre de ir mirando hacia una futura estabilidad que se antoja cada vez más difícil.

Y estamos suponiendo que el tema de la tesis ha ido fluido, bien encaminado, el director de tesis ha apoyado su trabajo, y el entorno del laboratorio (o departamento)  ha garantizado un ambiente de trabajo adecuado. Y podemos añadir que todo este proceso se produce en una época en la que se suelen entablar las primeras relaciones sentimentales más estables, que, como no, influirán también, positivamente o negativamente, en su rendimiento y ánimo.

No es de extrañar que el doctorando acuse problemas de estabilidad emocional, es una mezcla diabólica de problemas en potencia. El estudio belga no señala diferencias en cuanto a temáticas, pero si en cuanto a género, con peores consecuencias para las mujeres.

Observando el caso particular de las matemáticas, me viene preocupando este problema desde hace unos años. Hay un porcentaje de estudiantes que abandona, y también investigadores postdoctorales en sus etapas primeras que se estancan. Aparte de los problemas generales que se señalan en el estudio belga, aparecen otros sobre los que me gustaría reflexionar.

Se está creando una figura de investigador potente, de gran calidad, capaz de obtener grandes recursos económicos que le permiten contratar un buen número de investigadores predoctorales y postdoctorales, a los que se añaden los que ya consiguen por las convocatorias habituales: Juan de la Cierva y similares. En un área aplicada, con sus laboratorios, un director en su apogeo, es capaz de proponer muchos temas de investigación diversos y coordinarlos, pero en un trabajo tan teórico y tan personal como en matemáticas, no es tan fácil; no todos tienen esa capacidad. Se necesitan muchas horas cada semana de trabajo en el encerado con cada uno de los investigadores a su cargo. Se produce así una situación potencialmente peligrosa: estudiantes de doctorado que al no ser suficientemente atendidos, abandonan o no terminan en los cuatro años sus tesis doctorales (emplearán cinco o seis). Obviamente, si son potentes saldrán adelante por sí mismos, con director o sin director, pero la tarea de éste es trabajar con ellos mano a mano, y no sólo verlos de vez en cuando.

Algo similar ocurre con los postdocs más jóvenes. Se les proporcionan problemas de mayor dificultad; si su capacidad es muy alta, los resolverán y ambos, director y dirigido, firmarán un excelente artículo; pero si ese no es el caso, si se trata de un buen investigador pero sin ese marchamo especial, perderá meses y meses sin conseguir avances y se frustrará, porque en el mundo académico que disfrutamos o padecemos, dicta la ley del Publish or Perish. Recomiendo la lectura de este interesante artículo The postdoc experience: hopes and fears, de Holly Else, publicado el 2 de julio de 2015 por THE.

¿Qué hacer? Un referente en financiación de excelencia son los proyectos del European Research Council, y además, en estos casos está todo medido y auditado. Estaría bien que el ERC, que proporciona recursos millonarios, hiciera un seguimiento, no sólo de cuantos artículos se publican o de cuantos premios se consiguen con sus fondos, sino de cuál es el destino de los investigadores predoctorales y postdoctorales que se contratan con los mismos. Porque ese es sin duda el mejor indicador del retorno social de los fondos europeos.  Estamos hablando ya de 7000 investigadores premiados, entrenando 11000 estudiantes de doctorado y 16000 contratados postdoctorales, así que el ERC puede ser un excelente laboratorio para este estudio, que ayudaría sin duda a mejorar el sistema académico europeo.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

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Trilobites

El 27 de diciembre de 1831 Charles Darwin partía en la HMS Beagle para su periplo alrededor del mundo que duraría 5 años, hasta el 2 de octubre de 1836. Fruto de ese viaje resultó el maravilloso libro El origen de las especies, en el que Darwin expuso la teoría de la evolución. Darwin decía en el prólogo:

“As many more individuals of each species are born than can possibly survive; and as, consequently, there is a frequently recurring struggle for existence, it follows that any being, if it vary however slightly in any manner profitable to itself, under the complex and sometimes varying conditions of life, will have a better chance of surviving, and thus be naturally selected. From the strong principle of inheritance, any selected variety will tend to propagate its new and modified form.”

Paradoxides davidis

 

Solo sobreviven los miembros de una especie cuyos ligeros cambios supongan un plus de supervivencia, los mas adaptados a los cambios. Eso han hecho los trilobites durante casi 300 millones de años, llegando a diferenciarse en unas 4000 especies. Aparecieron en el Cámbrico, hace unos 540 millones de años, y empezaron a diversificarse. Sufrieron la extinción masiva de finales del Cámbrico de la que sólo sobrevivieron los que habitaban en ambientes pelágicos. Revivieron y en el Ordovícico alcanzaron su máxima diversidad ocupando casi todos los nichos ecológicos marinos. Sufrieron una nueva crisis en el Devónico, que casi provocó de nuevo su extinción. Finalmente, los últimos trilobites desaparecieron hace unos 250 millones de años.

Darwin no conocía el mecanismo último de la evolución, no conocía la doble hélice, ni lo que la combinación de cuatro letras (A, T, C, G) podría ser capaz. Las matemáticas rigen en gran medida la evolución, con la combinatoria genética que el monje agustino Gregor Johann Mendel experimentó con sus guisantes; pero también la topología dicta como se enrollan las proteínas; y que decir de la dinámica que rige la evolución de las poblaciones, descubiertas por Thomas Robert Malthus, o las bases de la genética cuantitativa establecida por Sergei Sergeevich Chetverikov, y posteriormente por Sewall Wright, J.B.S. Haldane y Ronald Fisher.

 

Psychopyge elegans

Los trilobites tampoco conocían las leyes que regían su destino; reinaron durante millones de años, y sucumbieron después. Nosotros si conocemos esas leyes, y podemos hacer uso de ese conocimiento. Vivimos en un planeta que se está volviendo insostenible para nuestro futuro próximo. El comandante de la HMS Beagle era Robert FitzRoy, quien al volver dedicó sus esfuerzos a diseñar un sistema de previsión del tiempo en el mar para ahorrar las vidas de los marineros, advirtiendo de posibles temporales; el plan fue desechado pronto por los armadores, que preferían arriesgar la vida de sus marineros antes que perder sus ingresos. Los instrumentos (modelos matemáticos) que ahora tenemos para estudiar el clima son muchos y mucho mas sofisticados. Estamos ante un cambio climático que puede terminar con nuestra especie; deberíamos haber aprendido algo del destino de los trilobites.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

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La Asamblea General del International Science Council (ISC)

El International Council for Science (ICSU) y el International Social Science Council (ISSC) afrontan este mes de julio el último paso para la constitución de un Consejo único, bautizado ya como el  International Science Council (ISC). En efecto, del 3 al 5 de julio se celebrará en París la primera Asamblea General del ISC, que elegirá su primer Comité Ejecutivo y aprobará sus Estatutos.

Culminará así un largo proceso, iniciado en 2015, con un intercambio de cartas entre los presidentes de ICSU e ISSC. Siguieron intensas jornadas de trabajo hasta que, en Octubre de 2016, las dos Asambleas Generales de ICSU e ISSC votaron a favor de la unión, que debería ser revalidada o no un año después. El visto bueno final tuvo lugar en la Asamblea General conjunta en Taipei en el pasado octubre. Durante todo el proceso, los dos consejos han mantenido una transparencia total entre ellos y hacia sus miembros. A nadie se le puede escapar las enormes dificultades que ha supuesto coordinar esta transición.

El nuevo Consejo afronta una labor crucial, convertido ya en una única voz para la ciencia. No son posibles soluciones unilaterales para los graves desafíos que afronta la humanidad, como la sostenibilidad, el cambio climático, los nuevos fenómenos migratorios causados por el mismo, la búsqueda de energías alternativas, etc. problemas en los que la aproximación interdisciplinar es clave, y en las que las ciencias sociales jugarán un papel muy relevante. Sin ninguna duda, las matemáticas serán esenciales en el nuevo consejo, e IMU deberá continuar su colaboración creciente con él.

Por otra parte, la ciencia no puede ser considerada como un bien propiedad de unos pocos, es un bien común, del que todos los ciudadanos del mundo deben disfrutar y beneficiarse. Una de las tareas será, precisamente, colocar este mensaje en el corazón de la sociedad. IMU debería también aprovechar la ocasión para mostrar el papel clave de las matemáticas en toda ciencia y tecnología.

La Maison des Océans

Una Asamblea General como la de París, constituyente pero que va a presentar a la sociedad internacional un Consejo Científico que integra, por vez primera en la historia, a todas las ciencias sin ninguna exclusión, es también una magnífica ocasión para conseguir una importante presencia mediática. En ISC somos conscientes de esta oportunidad y el programa lo reflejará. Por ello el evento tendrá lugar en un escenario muy especial, wn la “Maison des Océans”, del Instituto Oceanográfico, en pleno corazón de París, un monumento histórico inaugurado por el Príncipe Alberto I de Mónaco en 1911. Desde el ISC se anima a todos los miembros nacionales, uniones, y asociados, a asistir a esta Asamblea General que sin duda marcará un hito histórico.

 

NB. La versión en inglés de esta entrada se ha publicado en el IMU-Net 88: March 2018.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, ICSU).

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