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Archivo de junio 21st, 2019

El amigo de Einstein

La lectura del libro Los sueños de Einstein, de Alan Lightman, me ha llevado a querer saber más del personaje que acompaña a Albert Einstein en los interludios de la obra, Michele Besso, un personaje real y uno de los grandes amigos del sabio alemán a lo largo de toda su vida.

 

Michele Besso y sus esposa

Eisntein y Besso se conocieron en el entonces Instituto Politécnico Federal de Zürich, hoy el ETH, cuando Albert era un estudiante. Entró en la Escuela en 1896 graduándose en 1900. En ese tiempo, de hecho hasta 1901, pasó los tres meses de vacaciones escolares en Milán. En esas estancias, pudo continuar su contacto con Michele Besso, un ingeniero seis años mayor que él con el que mantenía interesantes discusiones sobre ciencia.

Einstein consigue su primer empleo en la Oficina de Patentes de Berna en 1902, y puede seguir su amistad con Besso desde 1904 ya que este también se traslada a esa ciudad. La influencia de Besso sobre su amigo no es asunto de conjeturas. En su artículo sobre la relatividad especial en 1905, Zur Elektrodynamik bewegter Körper («Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento») Einstein incluyó una frase de agradecimiento a su amigo: “En conclusión, debo decir que mi amigo M. Besso me apoyó firmemente en mi trabajo sobre el tema discutido aquí, y que estoy en deuda con él por varias sugerencias valiosas”.

 

Einstein y Besso

No acaban aquí los agradecimientos a su amigo. Unos años después, en una conferencia en Kyoto y rememorando aquellos años, Eisntein decía: “Afortunadamente, un amigo mío que vivía en Berna me ayudó. Hablé varias veces con él sobre este tema, y fruto de estas discusiones, llegó de repente la inspiración.”

Bello también recuerda esos tiempos, y le escribe una carta a Einstein (contestación a otra suya) lo siguiente: “Por mi parte, fui tu público en los años 1904 y 1905; ayudándote a editar tus trabajos sobre los quamta te privé de algo de tu gloria, pero por otra parte, te conseguí en Planck a un amigo”.

Carta de Einstein a Besso

La importancia de esa amistad surgida sobre todo en los contactos milaneses vacacionales, es analizada profundamente en el artículo “Einstein and Besso. From Zürich to Milano”, de Christian Bracco.

El libro de Alan Lightman (y fíjense en este apellido) recoge esas conversaciones sobre la ciencia que, tras trabajar, mantenían Einstein y Bello. Durante las noches, Lightman imagina a un Einstein de ficción que sueña con mundos en los que el tiempo se rige de maneras diferentes. En un mundo, el tiempo se congela en el momento en el que somos más felices, en otro, el tiempo transcurre hacia atrás o bien avanza más rápido en un barrio que en otro. Sueña también qué sucedería si conociéramos el fin del mundo de antemano, si no tuviéramos recuerdos o si no tuviéramos futuro.

Albert y Michele mantuvieron esa amistad toda su vida, y se conservan mucha sde las cartas que se escribían. Cuando Besso muere en 1955, Eisntein escribe una carta a su familia, pocas semanas antes de que el propio Einstein muera. La carta termina con esta frase: “Ahora me ha precedido en la partida desde este extraño mundo. No tiene importancia. Para gente como nosotros, que creemos en la Física, la separación entre presente, pasado y futuro tiene solo la importancia de una, hay que reconocerlo, tenaz ilusión”.

Ojalá Albert y Michele compartan uno de los tiempos imaginados por Lightman que les permita una conversación interminable sobre la ciencia y la vida a orillas del río Aare.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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