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Archivo de diciembre 30th, 2020

El valor desconocido

El mundo arde en nuestro interior, no fuera de nosotros.

Una de mis últimas lecturas ha sido la novela de Hermann Broch, El valor desconocido, publicada originalmente en 1933 e inédita hasta ahora en español, a pesar de que el autor es uno de los grandes escritores europeos del siglo XX.

La novela tiene mucho que ver con las matemáticas, como veremos, y da una visión crítica del mundo académico, con sus grandezas y miserias. Esa visión de ese mundo en la Europa de entreguerras no es muy diferente a la que ahora asistimos en nuestro día a día.

El protagonista de la novela es el joven Richard Hieck, iniciado en la investigación matemática en la que se está doctorando con la supervisión del profesor Weitprecht, catedrático del departamento. Su contrapunto es el doctor Kapperbrunn, matemático y ayudante de Weitprecht y que desprecia los esfuerzos de Hieck porque este se ha pasado a la física abandonando las matemáticas puras. Este diálogo refleja con claridad ese enfrentamiento:

Richard se esforzó más todavía. ¿Cómo definir las matemáticas? Una luminosa red de realidad resplandeciente, infinita, así es como las veía, y lo suyo era ir encontrando el camino, tanteando de nudo en nudo, sí, más o mrnos eso eran, un complejo entramado celeste, como el mundo mismo, un entramado que había que desenmarañar para hacerse dueño de la realidad.

- Las matemáticas están en todo – dijo finalmente y, para sorpresa de Kapperbrunn, se puso patético -: el mero hecho de que yo pueda contar las cosas es un hecho matemático comprendido en la realidad.

- Tendría que haberse metido a poeta y no a matemático – le soltó Kapperbrunn – , aunque, bueno, a la contemplación de las estrellas ya se dedica.

La alusión a las estrellas está motivada por el trabajo que Hieck en el Observatorio astronómico de la universidad, una vez que ha obtenido su doctorado y con la ayuda del profesor Weitprecht.

Hermann Broch

La dialéctica entre la física y las matemáticas está presente en toda la novela. Cuando Hieck visita a Weitprecht para agradecerle su ayuda una vez que ya ha defendido su tesis, este le pregunta si está continuando su trabajo.

- Bueno – dijo Weitprecht -, ya conoce usted la máxima de Kapperbrunn de que la ciencia matemática no es la criada de la fíisca, sino su reina … ahí leva razón, la verdad sea dicha.

- Hay muchas cosas que se han descubierto a partir del experimento – dijo Hieck – casi todo. – Aunque era cierto, de hecho, era una conclusión que, a él, que deseaba poder dominarlo todo desde el pensamiento matemático, le venía muy a contrapelo, y sólo había hablado así porque le resultaba inquietante el intento de trabar un contacto personal que, sin saber en qué, notaba en el discurso de Weitprecht. Él quería volver a su carril habitual, así que, casi como si le saliera solo, dijo – : la teoría de grupos, por ejemplo …

Ahí Weitprecht se animó más todavía:

- Sí …, ¿la está desarrollando?

Richard, como no sabía mentir, dijo:

- El tema se amplía más y más …, el doctor Kapperbrunn ha enviado los resultados provisionales de mi trabajo a la Revista de Crelle …

Y sí, poco después el artículo se publica en el Journal für die Reine und Angewandte Mathematik, nombre completo de la revista que fundó Leoplod Crelle.

No podía faltar una referencia al machismo imperante en la época. Cuando Kapperbrunn se dirige a Hieck refiriéndose a un grupo de alumnas de matemáticas:

- Búsquese usted una chica de entre esas de ahí, suponiendo que haya alguna guapa, y póngase unos esquíes unos días, hombre.

Y no es el único episodio. Cuando Hieck lleva a su alumna Ilse Nydhalm de visita al observatorio, y se la presenta al doctor Lobka como una futura astrónoma, éste comenta:

- Si es que cuesta creer la de sitios en que se están metiendo las mujeres.

 

Recomiendo esta novela no sólo a los aficionados a la física y a las matemáticas, sino a cualquier lector; no olvidemos la calidad literaria del autor, Hermann Broch, que ha sido comparado con Joyce, Proust y Thomas Mann. Hermann Broch nació en Viena en 1886. Dirigió las fábricas textiles familiares hasta 1928, cuando decidió dedicarse exclusivamente a la literatura. Tras la ocupación nazi de Austria en 1938, fue encarcelado por la Gestapo. Gracias a la gestiones de su amigo James Joyce, Broch fue liberado y emigró a Gran Bretaña y finalmente a los Estados Unidos, donde residió hasta su muerte, en 1951. Su primera gran obra es la trilogía Los sonámbulos, y su obra más reconocida es La muerte de Virgilio, considerada como una obra maestra y ya un clásico.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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