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Posts etiquetados con ‘ANECA’

Evaluar la docencia, ¿un problema todavía no resuelto?

Evaluar el rendimiento de un docente (y me voy a centrar solo en el ámbito universitario, el ámbito de la Secundaria merece una reflexión particular) es un tema de una gran dificultad y que genera un debate que todavía parece no haber encontrado una solución satisfactoria.

No pesenta dificultad la evaluación de la cantidad de docencia que se imparte, basta medir y certificar los créditos impartidos en las diferentes modalidades de profesorado. Pero, ¿cómo medir la calidad de la docencia impartida?  Y no olvidemos que lo que se persigue es garantizar la calidad no de la enseñanza impartida sino de cómo se imparte. Hay dos pasos en este objetivo: garantizar la calidad del profesor que va a acceder a la acreditación de alguna de las figuras de profesorado, y garantizar que, una vez se ha acreditado y ha sido contratado en alguna universidad, esa calidad se mantiene, lo que debe ser parte no solo de un control sino y más importante todavía, de un plan de formación permanente.

Hasta no hace mucho, la manera de contrastar la calidad de la docencia impartida por un aspirante se reducía prácticamente a las encuestas de satisfacción de los alumnos. Este es un tema polémico, ya que se puede argumentar que estas pueden estar sesgadas por muchos factores, como por ejemplo el grado de “bondad” de un determinado profesor en las calificaciones o la “dureza” de otro. Si se puede medir la puntualidad en las clases, o se pueden analizar los resultados conseguidos por los alumnos, pero evidentemente hacen falta más datos que unas encuestas. Si se trata de Trabajos de Fin de Grado o Trabajos de Fin de Máster, se puede tener en cuenta las calificaciones, y una medida positiva es si si estos trabajos resultan en mejores calificaciones que las esperadas a tenor del desempeño del alumno, lo que indicaría un mayor compromiso del profesor en cuestión.

Pueden también tomarse como signos de calidad la participación del profesor en proyectos docentes, en la elaboración de manuales, participación en congresos y actividades que persigan la mejora de la docencia, etc. Aunque no miden directamente la interacción con los alumnos, si muestran un interés por la mejora de la docencia a impartir.

La ANECA ha puesto en marcha desde 2007 el llamado Programa DOCENTIA, “en estrecha coordinación con las agencias de evaluación autonómicas, el Programa de Apoyo a la Evaluación de la Actividad Docente del Profesorado Universitario (DOCENTIA) con el objeto de apoyar a las universidades en el diseño de mecanismos propios para gestionar la calidad de la actividad docente del profesorado universitario y favorecer su desarrollo y reconocimiento.”

ENQUA (European Association for Quality Assurance in Higher Education), en sus Criterios y Directrices para la Garantía de la Calidad en el Espacio Europeo de Educación Superior, señala que es fundamental que el profesorado tenga:

  • Conocimiento y comprensión completos de la materia.
  • Conocimiento de métodos de aprendizaje y evaluación.
  • Habilidades y experiencia para transmitir el conocimiento.
  • Capacidad para atender a la diversidad de estudiantes.
  • Retroalimentación de su actuación.

El Programa DOCENTIA es en realidad muy ambicioso, se contempla formando parte crucial de la estrategia de la universidad en su afán de conseguir un modelo de excelencia académica. Un aspecto clave es la transparencia y la comunicación pública de los resultados del programa.

El Programa señala tres dimensiones: estratégica, metodológica y y de resultados, revisión y mejora. Y la pregunta del millón es: ¿cómo desarrollar este programa? Evidentemente, hay que planificar la docencia, después ejecutar lo planificado, y finalmente evaluar los resultados conseguidos.

El Programa contempla la responsabilidad de todos los actores, con informes del profesorado, los responsables académicos y los estudiantes. Hay evaluación interna (con representantes de todos los estamentos) pero también externa, que acaba emitiendo, en el caso favorable, un certificado de calidad válido por cinco años. Una consecuencia importante es que los profesores inmersos en esta evaluación global, obtendrían su certificado, evitando así la aportación de docenas y docenas de documentos conteniendo resultados de encuestas y otros certificados. Un ahorro burocrático sin duda muy estimable.

No sé si esta es la solución definitiva que garantizará la calidad de las enseñanzas universitarias. En cualquier caso, se está poniendo a prueba y los resultados se irán viendo en los próximos años.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

 

 

 

 

 

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La necesidad de acreditar

Estos días pasados hemos asistido a una gran polémica sobre el papel que juegan las agencias de acreditación, en particular la ANECA, en la selección del profesorado universitario. El desencadenante fue el excelente reportaje titulado Uno de los 25 científicos más citados de España es rechazado para ser catedrático del periodista Manuel Ansede en El País a raíz de la denegación de la acreditación de catedrático por la ANECA del profesor Juan Antonio Aguilar, de la Universidad de Granada. Aguilar acumula unas 110.000 citas en Google Scholar, una cifra impresionante, pero su falta, a juicio de la Comisión de ANECA que evaluó su caso, era que no poseía la docencia necesaria. Creo que esta es una gran oportunidad para explicar en qué consiste el trabajo de las agencias de acreditación y evaluación y poner en contexto este caso particular.

 

Antes de seguir, digamos que unos días después apareció otro artículo del mismo autor, Científicos de élite rechazados por la universidad española, en el que se desvelaban casos parecidos con investigadores con un alto nivel de investigación y carencias en la experiencia docente. Y enseguida han aparecido algunos rectores apostando por la eliminación de las agencias de acreditación y dejar total libertad de contratación a las universidades. Para equilibrar la balanza, también han surgido los defensores de la labor de las agencias.

Pero, ¿qué es lo que hace la ANECA? La ANECA es la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. Su labor es, en cierta medida complementada y/o sustituída por otras 10 agencias autonómicas con fiensw similares. Una de las labores que la ANECA, y las agencias autonómicas, realizan es la de un “control de la calidad”. Si una persona quiere impartir docencia en una universidad en algún tipo de contrato o funcionariado, debe previamente acreditarse en la ANECA (o en su agencia autonómica). Esto no le otorga más que el derecho a competir en cualquier oferta pública. Es, por lo tanto, un control de mínimos, no un ranking de excelencia. Y eso es lo que se necesita, porque en las siguientes fases de concursos, es donde hay que establecer las diferencias, y ahí es donde suele encallar el actual sistema universitario.

En la polémica sobre el papel de acreditación de las agencias, se ha hablado de la dicotomía enter la investigación entre investigadores y docentes. No quisiera yo una universidad con profesores con un perfil únicamente docente, y es bueno recordar que el profesorado universitario tiene la obligación de investigar. Un profesor que no investiga no estará al tanto de los avances en su campo, en pocos años estará obsoleto, y la universidad tiene que ser una institución viva, de debate y frontera. Y un investigador debe enseñar lo que consigue con su trabajo, formar nuevos investigadores. Y es verdad que se puede hacer investigación fuera de la universidad, en España y en cualquier otro país, pero hay muchas maneras en las que se puede colaborar para que la frontera de la investigación extramuros penetre en el intramuros de los campus universitarios.

En el caso (diría que casos) que desató (desataron) la polémica, lo que ha ocurrido es que las comisiones que actuaron no hicieron bien su trabajo. Porque la propia ley lo dice muy claramente, hay que contemplar las excepciones:

Real Decreto 415/2015, de 29 de mayo, por el que se modifica el Real Decreto 1312/2007, de 5 de octubre, por el que se establece la acreditación nacional para el acceso a los cuerpos docentes universitarios.

Artículo 14. Solicitudes. Apartado 2 c).

Méritos obligatorios de docencia, exigiéndose un número de años de experiencia, que variará en función del cuerpo docente para el que se solicite la acreditación, así como una valoración positiva de la actividad docente. Sin embargo, aquellos solicitantes que hayan desarrollado su carrera principalmente en una institución no universitaria dedicada a la investigación científica o tecnológica, o en una universidad no española en la que el cómputo y los instrumentos de medición de la calidad de la actividad docente resulten difíciles de trasladar al sistema español, y acrediten resultados de investigación excepcionales, tanto en cantidad como en calidad, podrán obtener la acreditación sin tener el tiempo mínimo de experiencia docente que se establezca, ni presentar méritos específicos de la actividad docente tal y como se describe a continuación.

¿Por qué esas comisiones no aplicaron la excepción? Eso es lo que tiene que investigar la ANECA internamente. Y añado que ese tipo de excepciones está presente en cualquiera de las agencias autonómicas.

Y vamos a pasar a la parte escondidad tras esta historia. La ANECA (y sus homólogas autonómicas) no solo evalúan potenciales profesores. También lo hacen con los grados, los másteres, los programa sde doctorado, los complementos autonómicos, aconsejan sobre la creación o no de nuevas universidades, … un amplio abanico de actividades.

Estas agencias son financiadas por el gobierno correspondiente (estatal o autonómico), y también consiguen fondos nacionales e internacionales de cualquier institución que quiera contratar sus servicios. Suelen estar formadas por un reducido número de empleados, y contar con muchos evaluadores nacionales e internacionales, con prestigio y conocimiento de causa. Las agencias mantienen una independencia de los gobiernos, y simplemente cumplen los encargos que se les pide. Si una comunidad autónoma recibe un proyecto de una nueva universidad, la agencia o la ANECA hacen su informe y lo pasan a quien corresponda, lo que a veces puede chocar con los intereses particulares de un gobierno. Y lo mismo ocurre cuando una universidad quiere poner en marcha, digamos un grado nuevo. Y los actuales grados tienen  que ser evaluados de una manera bastante esctricta de forma periódica. Esto lleva a que a veces los rectores no estén de acuerdo con el resultado de la evaluación. Así que las agencias como ANECA son (deben ser) la garantía de que las cosas se están haciendo bien.

Y ahora nos podíamos preguntar como garantizamos la calidad de la ANECA y sus homólogas. Pues existe una institución que se llama The European Association for Quality Assurance in Higher Education (ENQA) https://enqa.eu/ cuya misión es asegurar la calidad de la educación superior en Europa, la llamada European Higher Education Area (EHEA). Y ENQA da el visto bueno o no a una agencia, y la va revissando cada cinco años, con un procedimiento exhaustivo que incluye visitas a las agencias con reuniones con todos los sectores implicados tras evaluar previamente un completo plan estratégico que debe ser sometido por cada agencia. El método garantiza la calidad de las agencias españolas.

Nada es pefecto, y la ANECA parece haber fallado (ver ahora en su web como está cerrada del 5 al 23 de agosto, tal y como ocurre en nuestras universidades es algo que da muy mala imagen). Le toca a la ANECA estudiar cuál ha sido el problema y trabajar para resolverlo.

También he visto críticas a la “excesiva proliferación” de agencias autonómicas en España. Son decisiones políticas, en un país que tiene transferidas las competencias educativas, y con (en mi modesta opinión) imposible vuelta atrás. Lo que si se puede hacer es trabajar en mejorar la coordinación, compartir las buenas prácticas entre ellas y con la ANECA, y eso sí se está haciendo, aunque quizás conviniera incrementar los contactos.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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