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Posts etiquetados con ‘Matemáticas y literatura’

Matemáticas y literatura

Se acaba de publicar “Matemáticas y literatura”, el libro número dieciocho de la colección Miradas Matemáticas, una lúcida reflexión de cómo ambas áreas se relacionan, mucho más de lo que se podría imaginar. La autora es Marta Macho, una conocida matemática y divulgadora, y experta en oulipismo.

 

Matemáticas y literatura comparten muchas cosas. Como se dice en la contraportada del libro, la pasión y la creatividad son, a pesar de la incredulidad inicial, comunes a ambas ocupaciones. Y también es evidente que las matemáticas son necesarias para muchas de la screaciones literarias, pensemos solo en la estructura de un poema que está sujeta tanto al conteo de ílabas como a las terminaciones de cada verso de manera que haya coinidencias y simetrías. La estructura de un soneto, por decir un ejemplo, sigue unas reglas muy determinadas. Pero las historias se deben planificar; pensemos por ejemplo en una obra de teatro con su estructura tradicional de planteamiento, nudo y desenlace (por otra parte, común a una novela, aunque en este caso la libertad es mucho mayor). Una obra de teatro debe además dividirse en actos, cuadros y escenas. Todo ello requiere una cuidadosa estrategia inicial (por cierto, muy similar a lo que hacemos cuando escribimos un artículo de investigación: planteamos el problema en la introducción y lso antecedentes en las primeras secciones, las demostraciones de nuestros resultados, y una sección final de conclusiones).

Este libro de Marta Macho proporciona muchos ejemplos de cómo las matemáticas aparecen en muchos textos literarios, no solo en su estructuración. Muy en particular, cuando el texto debe estar sujeto a reglas prefijadas (trabas) como ocurre con la poesía con métrica. En este libro encontraremos matemáticas en textos de Edgard Allan Poe y de Antón Chejov, de Arthur Conan Doyle y los trovadors provenzales. Y no podía faltar la referencia al grupo OuLiPo, del que la autora es una gran conocedora.

Y no olvidemos el valor didáctico de este libro, que permite usar la literatura para introducir de una manera diferente muchos conceptos matemáticos (topología, combinatoria, por citar dos áreas matemáticas) pero también para conectar las dos disciplinas, matemáticas y literatura abriendo nuevos horizontes en el aula, pero también para cualquier lector interesado.

Digamos para terminar algunas palabras sobre la autora, limitándome a lo que ofrece la editorial, ya que la biografía de Marta Macho sería casi interminable por sus muchos logros y actividades.

 

Marta Macho Stadler en su despacho de la Universidad del País Vasco

Marta Macho Stadler

Doctora en matemáticas y profesora de Topología en la Universidad del País Vasco. Es editora del blog Mujeres con ciencia de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. Es la responsable de las secciones de “Literatura y Matemáticas” y de “Teatro y Matemáticas” en el portal DivulgaMAT. Ha recibido el Premio igUAldad 2015 de la Universidad de Alicante (2015), la Medalla de la Real Sociedad Matemática Española (2015), el Premio Emakunde (2016) y el nombramiento de Ilustre de Bilbao (2019).

 

Contenidos del libro

Índice

Introducción

Capítulo 1. Extractos literarios y huellas matemáticas

Capítulo 2. Escribiendo bajo traba matemática

Capítulo 3. La matemática como hilo conductor

Bibliografía

 

Sobre la colección Miradas Matemáticas

El Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM) y Los Libros de la Catarata auspician esta colección que combina la divulgación con la didáctica de las matemáticas. Dirigida principalmente a docentes y estudiantes de secundaria y bachillerato, su propósito es ofrecer contenidos de divulgación que aporten nuevas ideas y que permitan desarrollar materiales que acerquen las matemáticas al aula de una forma interesante y atractiva. Se busca así aproximar el mundo de la investigación y de la didáctica de las matemáticas, con una perspectiva histórica, relacionando sus aportaciones con otras ciencias y con los desarrollos tecnológicos. Con ello, se pretende contribuir a mejorar la educación de las matemáticas en el aula, fomentar las vocaciones científicas y abrir un diálogo entre los diferentes actores involucrados en la educación y divulgación de esta disciplina.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

 

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La anomalía

¿Vivimos en un tiempo que es sólo una ilusión, donde cada siglo aparente dura sólo una fracción de segundo en los procesadores del gigantesco ordenador? ¿Qué es entonces la muerte sino un simple “fin” escrito en una línea de código?

 

La anomalía es una novela matemática por muchos motivos. No solo el autor es un matemático, sino que la trama descansa en el azar y en las simulaciones; es más, los guiños a esta disciplina son continuos, como ceremos en esta entrada.

Este es el resumen que la editorial Seix Barral incluye en su web con la intención de atraer la atención del posible lector:

El 10 de marzo de 2021 los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de Paris aterrizan en Nueva York después de pasar por una terrible tormenta. Ya en tierra, cada uno sigue con su vida. Tres meses más tarde, y contra toda lógica, un avión idéntico, con los mismos pasajeros y el mismo equipo a bordo, aparece en el cielo de Nueva York. Nadie se explica este increíble fenómeno que va a desatar una crisis política, mediática y científica sin precedentes en la que cada uno de los pasajeros acabará encontrándose cara a cara con una versión distinta de sí mismos.

La novela se articula en tres partes, Aussi noir que le ciel (tan negro como el cielo), La vie est un songe dit-on (La vida es un sueño, dicen) y La chanson du néant (La canción de la nada), que son tres fragmentos de poemas de Raymond Queneau, quien con el matemático François Le Lionnais, creó el grupo de experimentación narrativa de vanguardia Oulipo (Ouvroir de littérature potentielle), formado principalmente por escritores y matemáticos de habla francesa, y que utiliza las matemáticas para elaborar literatura.

El autor de La anomalía es Hervé Le Tellier, matemático de formación, que se dedicó posteriomente al periodismo y es además doctor en lingüística. Le Tellier es desde 1992 miembro  de Oulipo y su Presidente desde 2019.

La Anomalía no es su primera obra (ha escrito poesía, obras de teatro, novelas y relatos), aunque sí su primer gran éxito. La Anomalía se alzó en 2020 con el premio más relevante de las letras francesas, el Goncourt.

 

Hervé Le Tellier

La aparición de una copia exacta del avión de Air France en el espacio aéreo estadounidense moviliza a todos los sistemas de seguridad. Se habían estudiado todas las posibilidades de fenómenos insólitos, y elaborado los protocolos correspondientes. Y el responsable es el probabilista Adrian Miller, ahora en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Princeton. Una vez que se forma un grupo de trabajo secreto, Miller solicita la presencia de Meredith Harper, topóloga británica también en Princeton. Y Miller debe abandonar abruptamente una fiesta en Fine Hall, el edificio de las matemáticas en Princeton, en honor del medallista Fields Tanizaki (¿un guiño a la conjetura ABC?).

La solución al enigma del avión repetido solo puede ser una, vivimos en una simulación que alguien ha elaborado, y el avión ha sido copiado, bien por un error del programa, bien por un test que nuestros creadores quieren hacernos pasar para ver que hacen finalmente con nosotros.

Y hasta aquí puedo leer de este fantástico libro para no destrozar la intriga. El libro está escrito como un thriller, apasionante, de una manera muy inteligente, con momentos de auténtico clímax, y con un final apabullante. Como decían en televisión: Prix Goncourt 2020 : “L’anomalie” de Hervé Le Tellier, un roman “oulipien” rythmé comme une série télé.

Pero no me resisto a recordar estas frases:

El Presidente francés habla y habla –hecho insólito –antes de ceder la palabraal cabo de cinco minutos  su asesor científico. Para no sumar lo excéntrico a lo icomprensible, el matemático ha suavizado su aspecto de sabio chiflado,cambiando su desconcertante chalina púrpura por una fina bufanda de seda beige, pero sin renunciar a lucir en la solapa de la chaqueta una araña de plata.

¿Adivinan quién podría ser?

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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Matemáticas en ‘El vigilante nocturno’

Un lector empedernido como yo se encuentra a veces con sorpresas que relacionan la lectura en cuestión con la profesión matemática que ejerzo. Esto me acaba de pasar con esta novela de Louise Erdrich, ‘El vigilante nocturno’, flamante Premio Pulitzer de 2021.

Esta es la segunda obra que leo de Erdrich, tras ‘Un futuro hogar para el dios viviente’, también en Siruela. La sorpresa ha sido encontrar un contenido matemático tan explícito en el texto en una escritora que no tiene una formación científica ni matemática en particular. Pero textos como este:

“Si hacemos girar un círculo alrededor de un eje, la superficie de revolución sería un toro. Un tubo interior. Se puede obtener un toro hueco o un toro sólido, que es el toro más el volumen dentro del toro; una rosquilla, un cojinete de piedras preciosas. Un husillo metálico gira en un orificio forrado con piedras preciosas que hace de eje. El agujero tiene la forma de un toro, y el mecanismo hace posible el ideal movimiento perpetuo sin fricción.”

El protagonista es Thomas Wazshashk, el vigilante nocturno de una fábrica de engarces para piedras preciosas, en la reserva india de Turtle Monutain, en Dakota del Norte. Digamos que esta novela está basada en hechos reales, y Wazshashk, presidente del reserva, se basa en el propio abuelo de la autora, Patrick Gourneau, indio chippewa. En 1953 tienen la amenaza de una nueva ley de “terminación” cuyo objetivo es privar a los indios de las pocas tierras que ya les habían dejado los diferentes tratados históricos. Gourneau puso en marcha una protesta que acabó en el congreso y consiguió para en gran medida esta ley.

Otro personaje es uno de los profesores del instituto, Barnes, el entrenador del grupo de chicos boxeadores. Fíjense en estos párrafos:

“Le gustaban las matemáticas. Las divisiones largas consquistaron su corzaón muy pronto. Barne shabía deseado con ansia adquirir cada nuevo nivel de conocimiento. Incluso ahora, cuando no estaba boxeando, se pasaba las horas muertas con polinomios. Los números lo acompañaban a lo largo del día. Advertía conexiones y repeticiones. Con la smatrículas de los coches y los números de teléfono hacía ecuaciones. Incluso el boxeo se basaba en la cantidad de minutos, asaltos, sanciones o puntos. También asociaba núemros a las personas. Veía a Pixie como un 26, aunque solo tuviera diecinueve años, pero le encantaba la caída en picado del 2 y el caracol del 6. Le pegaba. Y le transmitía una sensación de 2 elevado a 6.”

Pixie (Patricia) es la otra gran protagonista del libro. Trabajadora de la fábrica de piedras preciosas, y sobrina de Thomas, está comenzando a construir su personalidad como mujer. Tras un alucinante viaje a Minnesota para encontrar a su hermana Vera, se implica también en la lucha por la supervivencia de la reserva, convitiéndos een el apoyo “oral” para Millie.

El alma de la delegación que se envía al Congreso a Washington es Millie, una joven india que ha conseguido estudiar en la universidad y que ha hecho un trabajo de investigación (un TFG que diríamos ahora) sobre las condiciones económicas de la reserva y que será el arma de ataque contra la propuesta del senador Arthur V. Watkins. Y este es el gran personaje matemático. Su mente es lógica pura, sus vestidos se basansiempre  en formas geométricas, y se la conoce por el apodo de Cuadrado o Cuadros. Cuando comparece en el Congreso, Millie piensa:

“No bajaré la vista para mirarme el vestido. No me perderé en las mangas. Pero estaré bien porque estoy vestida con los elementos de la geometría.”

La novela refleja esa dualidad material/espiritual de la cultura india, se podría hablar de un realismo mágico. Las auroras boreales pueden ser los espíritus de los muertos bailando en el cielo. Y Millie piensa:

“Incluso con el frío metido hasta el tuétano, Millie se quedo observándolas durante un tiempo más, llegando a la conclusión de que una explicación no descartaba la otra, que los electrones cargados podían ser espíritus, que nada descartaba nada, que las matemáticas eran una forma rigurosa de locura, que ella saldría en una cita formal con Barnes, que tenía que hacerlo porque él se lo había pedido con una ecuación y ¿quién podía decir que no a eso?”

Louise Erdrich

Una novela muy recomendable; los detalles sobre el libro están en la web de Siruela y para concer mejor a la autora, esta web.

Y en este video se puede encontrar la historia de Patrick Gourneau

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

 

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Flaubert y las matemáticas que secan el corazón

Mathématiques: Dessèchent le coeur.

Gustave Flaubert: Dictionnaire des idées reçues (1913)

Gustave Flaubert es un clásico, sin ninguna duda, pero lo que no conoce todo el mundo es que tenía una cierta curiosidad por las matemáticas. Me ha tocado leer recientemente en mi club de lectura El loro de Flaubert, una auténtica obra maestra de Julian Barnes, e investigando un poquito encontré la frase que inicia esta entrada del blog. Pero, ¿por qué este sentimiento sobre las matemáticas?

 

Gustave Flaubert

En una carta que Gustave Flaubert escribe a su hermana Caroline el 16 de mayo de 1841, le plantea un problema matemático:

“Ya que estás estudiando geometría y trigonometría, te voy a plantear un problema: Un barco está en el mar, salió de Boston cargado de algodón, tiene 200 toneladas. Está navegando hacia Le Havre, el mástil principal está roto, hay espuma en el castillo de proa, hay doce pasajeros, el viento sopla del N.S.E., el reloj marca las 3 de la tarde, es Mayo, …. ¿Cuál es la edad del capitán?”

Existe una versión más simple del problema de Flaubert:

“Un capitán posee 26 ovejas y 10 cabras. ¿Qué edad tiene el capitán?”

Las respuestas a este problema han sido de todo tipo, algunas muy ingeniosas tratando de ver la calificación que podría tener el capitán para llevar una carga como esa y de ahí deducir la edad mínima para que tuviese ese permiso. En fin, sabemos que el problema no tiene solución, porque a pesar de dar muchísimos datos, nada está relacionado con la edad del capitán. Esto queda muy claro en la carta original de Flaubert.

No cabe duda que Flaubert tenía sentido del humor. Pero volvamos a la frase inicial y a ese concepto de las matemáticas como una disciplina que “seca el corazón”. Esa frase aparece en el Diccionario de ideas recibidas,  que podría haber sido un apéndice en su obra inconclusa Bouvard et Pecuchet. ¿Era esa la idea que tenía Fluabert sobre las matemáticas?

Bouvard et Pécuchet, por Bernard Naudin, 1923.

Por otra parte, en Bouvard et Pecuchet, Raymond Quenau es el primero en señalar la ausencia de las matemáticas, el único saber ausente. Quenau dice:

“Es curioso constatar que, entre las ciencias que Bouvard y Pécuchet se comprometen a estudiar, las matemáticas son casi las únicas que no aparecen.  Sin embargo, podemos verlos intentando demostrar el teorema de Fermat, asombrados por la afirmación de que la recta es una curva y finalmente escandalizados por la distribución de los números primos.”

Digamos que Flaubert no la stenía en mala consideración si nos atenemos a la definición de Mecánica: Partie inférieure des mathématiques.

En el interesante artículo Le bourdon mathématique de Flaubert , de Francisco González Fernández, se puede encontrar un detallado análisis de lo que Flaubert pensaba de las matemáticas. Parece que no eran materia de su gusto, y así le escribe a su amigo Ernest Chevalier:

“Te escribo esto en en el aula de este buen Padre Gors que está disertando sobre el mayor común divisor, con un aburrimiento sin igual, que me aturde tanto que no puedo entender ni una gota, sólo puedo ver fuego en él.  Le ruego que no se olvide de enviarme sus cursos de matemáticas, física y filosofía.  Es sobre todo el primero el que realmente necesito, tendré que borronear algún papel con números, voy a tener suficiente para matarme…”

Y sigue otro día: “Tengo la ventaja de estar bajo la dirección del padre Gors, que hace raíces cuadradas. ¡Qué importa si es griego o cuadrado, la sopa es lamentable…”

Flaubert es expulsado y debe preparar el bachillerato solo, y se dedica a pedir apuntes de filosfía, física y matemáticas a su amigo, y dice:

“Hago física, y creo que esa parte la haré bien. Pero Todavía quedan esos demonios matemáticos (todavía estoy trabajando en las fracciones, y no conozco la tabla de multiplicar, prefiero la de Jay -un famoso restaurador de Rouen- que el de la multiplicación) y el griego”.

Probablemente lo que Flaubert no soportaba era la manera en que se enseñaban entonces las matemáticas, a las que les faltaba el corazón, lo que permite percibirlas de forma más humana, y por lo tanto, apreciarlas.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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