Vengo de comprar una aspiradora, dos ollas express (porque no venden solo una) y un humidificador. Todo ello me ha costado 100 euros.

 

No podemos competir en producir bienes. Hemos perdido esa carrera. Nos quedan dos alternativas: Vender el cuerpo o vender la mente.  Como se decía en mi época: «La elección es bien sencilla».


España ha optado hasta ahora por el cuerpo.  Nuestros jóvenes más inteligentes trabajan fuera de España. Para vender inteligencia es preciso formarla desde la niñez, y solo se puede hacer  con rigor, con esfuerzo, con dedicación, con mucho trabajo. Empíricamente, es decir, viendo lo que uno ve,  España decidió hace tiempo  renunciar a  esto. Se decidió que era mejor la ligereza, el poco esfuerzo, la «felicidad». Nuestros jóvenes llegan a las carreras de ciencias sin saber que es la tangente, sin haber hecho una integral, ni saber resolver una ecuación polinómica. Piensan que una matriz es algo de las señoras, y que  la energía se mide en watios.

 

Aun podemos cambiar. Hay una generación perdida, cuya única salida son los servicios, pero podemos retomar a los niños de 8 años y prepararlos para vender lo único que vamos a poder vender en el resto del siglo XXI: Inteligencia, creatividad, diseño, soluciones innovadoras.  La mente.

 

 

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4 comentarios

  1. Sí, tal vez hayamos perdido una generación. Pero como dices, es posible cambiar de rumbo y mejorar el sistema de enseñanza. Pero, ¿Estamos dispuestos a ello? Porque no es solo el papel de los poderes públicos lo que debemos cambiar, ni los contenidos de la enseñanza privada y pública. Los padres, en su mayor parte, están haciendo una dejación de funciones muy grave. Son ellos, en buena mediada, a quienes les corresponde iniciar el cambio, implicandose mucho más en la educación de sus hijos.

    David

  2. He puesto un apunte en el blog TIC y Educación en el que menciono este tuyo, espero no haberte malcitado, ya sabes que cuando uno quiere resumir mucho tiene que, por narices, simplificar las cuestiones.

  3. Aun podemos cambiar. para vender lo único que vamos a poder vender algo en el resto del siglo XXI y en la Europa de la tecnologia.

    Y ofrezco una posible solucion: La Universidad de ciencias politicas (y economicas de antes), tiulo minimo obligatorio para ser politico. DE LO QUE SEA- incluso de alcalde pedaneo.

    Del ella saldrian los parlamentarios, con curricula que puedan ver los votantes y luego los elegidos, elegir al presidente.

    Con esta Universidad mejorarian las otras, y luego ya vamos a poder vender en el resto del siglo XXI: Inteligencia, creatividad, diseño, soluciones innovadoras. La mente.

  4. Me asombra encontrar en España el mismo problema que en Chile: Un sistema de Educación que se quedó en el pasado.

    Mi visión es que hay que comenzar de nuevo, desde dar vuelta completamente los programas de la Universidad para la formación de maestros, la renovación intelectual del Magisterio existente hoy (al menos para que comprendan los nuevos tiempos), la formulación de un nuevo programa de formación de nuestra juventud diseñado tanto a partir del diseño del joven egresado de la educación secundaria del 2020 como tomando en consideración las ventajas de los niños de hoy en su tan natural relación con las tecnologías.

    En paralelo, hay que disminuir las consecuencias de lo malo del actual sistema, pero la solución es una revolución educacional, con la gente, con visión y con liderazgo (y con recursos, otro endémico problema de la educación)

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