El problema de Malthus y la acusación de catastrofismo en el clima

Se comparan con frecuencia los avisos sobre el cambio climático con las estimaciones malthusianes sobre la capacidad del planeta para mantener una población humana creciente.

El debate no es si se puede o no se puede vivir con otros 50.000 millones de personas al lado. Es claro que es posible hacerlo. Es lo mismo que si podemos vivir en un ambiente glacial o en un ambiente tórrido. Es claro que es posible hacerlo.

La cuestión es si queremos, no si podemos. La novela de ciencia ficción, “Foundation”  de Isaac Asimov describe Trantor, un planeta en el cual los edificios lo cubren enteramente, y además en una altura/profundidad de 3 kilómetros. Es posible que sea el ideal de algunos. No es el mío, precisamente.

Es preciso corregir la estimación de Malthus: No si la Tierra puede soportar a x-mil millones de personas, sino como pueden esos x-mil millones de personas desarrollar su vida. Es evidente una elección que debe hacerse. ¿Queremos vivir hacinados, en ciudades de ladrillo, moviéndonos en verano a zonas costeras en donde no queda ni un metro de arena y seguimos rodeados de millones de personas en edificios de ladrillo? Es una posibilidad.

La otra es una vida en la que los humanos comparten su vida con otros seres vivos, en la que en vez de productos químicos de los laboratorios seguimos comiendo los productos químicos de la naturaleza, paseamos por playas en las que hay cientos, en vez de cientos de miles, de personas, submos a montañas limpias, y nos alegramos en una vida compartida con los demás.  En un clima sin demasiados extremos, sin la mitad de los hemsferios cubiertos de hielo, o hasta arriba de calor.

Es una elección en la cual la cantidad no se considera como un valor. En la cual no hace falta que cada vez haya más personas sobre el planeta para considerarnos más felices, no hace falta que cada uno tenga dos pantallas de televisión por habitación, ni dos coches por persona para sentirse satisfecho. Es una opción en la que la calidad de un programa de televisión prima sobre la existencia de 1000 canales que emiten todos la misma basura.

Es una opción sobre la buena vida para todos en vez de la mediocridad también para todos.

Cuando avisamos del peligro del cambio climático no estamos diciendo que la humanidad va a desaparecer, ni que no vamos a poder sobrevivir. Estamos simplemente diciendo que en una situación de cambio climático la vida se hará, durante un tiempo razonablemennte largo, más difícil que la actual. Como la estimación de Malthus. Lo que vemos muchos es que podemos detener ese camino, que deteniéndolo no solo no empeoramos, sino que aumentamos la calidad de vida, para todos. Que si la gente de Kenia, por ejemplo, puede disponer de energía en sus lugares, porque las celdas solares sean tan baratas  que se lo puedan permitir, vivirán una vida de mucha mayor calidad que si tienen que utilizar un petróleo comprado al dueño del petróleo venezolano, por ejemplo.

Es una visión lo más contraria al apocalipsis posible.

Pero, claro está, es una visión que algunos no quieren ni contemplar.

¿Calidad o cantidad?

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Comentarios

¡Cáspita! Recientemente te he puesto dos comentarios a sendos artículos poniéndote alguna pega/observación… de justicia es anunciar que me ha gustado mucho este último.

Quizás sea porque es del estilo de los que suelo escribir yo: más que respuestas, se lanzan preguntas que hacen reflexionar.

Me quedo, sobre todo, con un párrafo:

"Es preciso corregir la estimación de Malthus: No si la Tierra puede soportar a x-mil millones de personas, sino como pueden esos x-mil millones de personas desarrollar su vida"

¡Me alegra ver que no soy el único que quiere rehabilitar (de modo civilizado, claro está) al viejo Malthus!

(v. p.ej., http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/01/malthus-returns.html)

Enhorabuena por el artículo.

Antonio:

El problema no es si queremos o no queremos vivir con otros cuantos miles de millones de personas: el problema es quien se cree con derecho a decidir por mì, el numero de hijos que debo tener.

Parece que Europa tiene la gangrena malthusiana metida en el adn.

Los nazis decidieron que el mundo estarìa mejor sin judìos (ni eslavos, ni gitanos, ni….etc), los comunistas instituyeron el aborto ad libitum, y el control forzoso de la natalidad. En la India, generosas ONG europeas esterilizaban a los pobres a cambio de una radio a pilas u otra chucherìa. Lo mismo hicieron en Amèrica. Y el salvador del planeta quizo imponer el aborto como polìtica mundial en El Cairo; y para que recordar lo que estàn haciendo con Africa, donde la principal ayuda europea son camiones repartidores de condones.

Parece que siempre les ha molestado que llegue màs gente a sentarse a la mesa.

¿Recuerda la frase "Si todos quisieran vivir como nosotros, el planeta se revienta"? La espetò una sonsoles ecologista en un debate donde Ud. tambièn participaba (y tambièn decìa "la tierra es un organismo vivo"…pero esto es anècdota).

El punto es que con la gente no se hace ingenierìa.

Salvo que sea un totalitario.

perdòn, se me fuè una z en vez de una s

"Con la gente no se hace ingeniería". Totalmente de acuerdo. Pero el problema sigue estando ahí: somos demasiados, o consumimos demasiado como para poder ser los que somos.

La solución no es necesariamente menos gente. También puede ser un mayor rendimiento en el uso de los recursos. Aunque, en cualquier caso, tarde o temprano el límite físico del Planeta impedirá que sigamos creciendo. Todas las poblaciones tienen en cada medio un máximo de población. Así que, también tarde o temprano, lo tendremos nosotros.

Y, dado que la solución no puede ser la imposición, habrá que ir haciendo labores de información y de formación.

Al vira mira el calentamiento

El año 2007 fue el más frío del siglo XXI y también de la última década, con una temperatura media para España peninsular y Baleares de 15 grados centígrados, según explicó a Europa Press el portavoz del INM, Angel Rivera, quien subrayó que en todo caso se considera "ligeramente" cálido en relación al periodo 1971-2000, ya que está cuatro décimas por encima.

No creo que en Africa consuman demasiado.,…

Y en América no somos demasiados….

Y …nuestra población es la única que puede modificar su medio y hacerlo más productivo según sus necesidades.

El máximo, (si lo hubiere) no lo conocemos..

De acuerdo a la “brillante” teoría de Thomas Malthus, en su ensayo de 1795, la `población crece a ritmo geométrico (2, 4, 8, 16, … 1024, 2056, 512, etc), mientras que los alimentos lo hace a una tasa aritmética (1, 2, 3, 4, 5, …). Un rápido cálculo nos permite saber que de acuerdo a la población inglesa de 1800 (había censos) los dos primeros ingleses que se dedicaron a poblar la isla lo hicieron hacia el año 1212 después de Cristo, y que hoy las islas inglesas deberían tener unos 1.200 millones de habitantes.

Pobre referencia la buscada para sostener un argumento insostenible.

Los nativos de Kenya no pueden costearse paneles solares dejando de lado a los motores diesel para obtener energía, simplemente porque es mucho más barato un equipo diesel que el carísimo equipamiento de una planta solar de rendimiento eléctrico equivalente. Primero, que no tienen ese capital para comenzar (más del triple de un generador eléctrico de 36 KW/h). Y luego no tienen porque comprarle el gasoil a Chávez o a EEU. O los árabes, cuando se lo pueden comprar a su vecino Nigeria. O mejor todavía, pueden perforar sus propios pozos. El problema reside en la corrupción de los políticos Africanos y no en las tecnologías ambientalmente amigables o las contaminantes.

Lo único que los países pobres necesitan es DEJAR DE SER POBRES. Luego, una vez que estén en el camino del buen desarrollo podrán ver si quieren o no, o si les conviene, elegir alternativas “Ecológicas,” que hoy por hoy, son simples lujos de los países ricos y desarrollados.

Un poco de sentido común, por favor!

Perdón por la serie geométrica. Parece que los dedos sobre el teclado son más rápidos que la vista que compruba la escritura. La serie es:

2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, 1024, 2048, 4056, etc, etc.

Señor Eduardo, usted afirma entonces, que se necesita ser rico, a costa de un sistema de vida consumista, para luego pensar en "ser" ambientalista!

Los países pobres, necesitamos y podemos salir de la pobreza y el sub desarrollo científico, simplemente recobrando las costumbres de nuestros antepasados, SI NO ES UNA PRIORIDAD PARA USTED EL VIVIR SALUDABLEMENTE, entonces, que VIVA LA RAZÓN DEL SENTIDO "NO COMÚN".

Estimado Mono Feo,

Lo romántico y el sentimiento son muy bonitos, y uno se siente bien, pero sólo cuando se tiene la barriga llena, un techo sobre la cabeza, un hogar cálido en invierno, una buen estado de salud y los problemas económicos, un trabajo, y lo que tienen la mayoría de los europeos, bien resuelto.

Pero si va a usted a hablarle de ecología, cuidado del ambiente, no cazar animales, no hacer demasiada basura, y renunciar a una vida mejor desechando los generadores eléctricos diesel porque emiten dióxido de carbono, (y otros lujos que les gusta practicara los verdes burgueses) a un pobre negro de África que agacha el lomo 18 horas diarias para conseguir apenas un puñado de monedas o granitos de arroz para alimentar a sus hijos, lo más probable es que –si lo encuentra de buen humor, simplemente se ría o se encoja de hombros. Pero la mayoría de las veces, lo más probable es que le rompa los dientes, si tiene suerte –otras veces quizás pierda la vida.

Mi prioridad es vivir saludablemente, por supuesto, porque vivo en un país donde las condiciones me lo permiten, aunque la pobreza sigue sin remedio gracias a la ineficacia y la corrupción de los políticos, los jueces en tribunales adictos al poder de turno, los gremios, y los empresarios que contratan con el Estado. Entre todos ellos nos roban el fruto de nuestro esfuerzo e impiden que las leyes se apliquen por igual a todos los habitantes del país.

De las costumbres a recobrar de nuestros antepasados elegiría la de respetar a los mayores, cuidar de nuestros abuelos en nuestro hogar y no enviarlos a los asilos, de enseñarles a nuestros hijos a pensar y razonar, y no dejarse influir por los políticos y vivos de turno. A gozar de las cosas simples y no crearse necesidades artificiales; a pasear mirando vidrieras y decir: “Cuántas cosas hay que no necesito!”.

A pensar en que hay muchas cosas que podemos hacer por nuestro país en lugar de creer que el gobierno tiene que darnos todo con sólo pedirlo mediante huelgas, paros y piquetes. Que primero tenemos que cumplir con nuestros Deberes y Obligaciones para con la sociedad antes de pensar en exigir Derechos.

Pero, qué! Yo he sido criado y educado a la antigua, por supuesto. Soy de los que piensan que los padres no son los culpables de todo, y que somos los artífices de nuestro propio destino. Sólo que hay que empeñarse, estudiar y capacitarse, adaptarse al medio social en el que vivimos, doblar el lomo en actividades honestas y, dependiendo de nuestro talento y esfuerzo, conseguiremos salir adelante haciendo nuestra contribución positiva a la sociedad.

Claro que se trata de un esfuerzo colectivo. Donde la unión de los pensamientos debería ir en un solo sentido: mejorar nuestra condición, no sólo material sino también espiritual. Pero la elevación del espíritu no nos dará de comer por sí misma, y para ello lo primero es lo primero: sobrevivir a cada día y luego veremos si tenemos algo para alimentar al espíritu.

Pero las costumbres que no me gustaría recobrar de nuestros antepasados es la aceptar con resignación la muerte de un hijo por falta de antibióticos, o tener que caminar 15 kilómetros para ir a la escuela, o viajar en carreta dos años para llegar desde Argentina al Canadá, o desde España a Moscú o Pekín, o encender velas de estearina o sebo de vaca para leer un libro. O todos los días tener que hachar leña en el bosque cercano para calentar la casa en invierno. Hay varios millones de cosas más que no querría recobrar, pero esas son fáciles de imaginar.

Señor Ferreira:

creo que está ligeramente desinformado acerca de los diferentes modos de vida que existen en Europa. Creo que en todas partes hay colectivos con mayor o menor número de miembros, que viven muy por encima de las posibilidades del resto de la población. Pero tengo que decirle que en Europa habemos personas que también nos dejamos la espalda trabajando 18 horas diarias o más para poder pagar una vivienda. Hay niños que tienen q caminar bajo la lluvia a diarío por unas "corredoiras" (se llaman así en mi tierra a los caminos estrechos de barro) para llegar al colegio. Hay familias que viven de lo que les da la tierra o el ganado que crían. En mi caso estoy construyendo yo misma con mis manos mi casa, sí habemos personas así. Que no tenemos coche, que no somos consumistas. También tengo que decirle que los aerogeneradores no son simples molinillos de ferias, sino que están abasteciendo de energía muchos hogares y dan mucho beneficio a las empresas que las montan.

Quizá le parezca pedante, pero cuando desde europa les decimos que hay otro modo de avanzar, de desarrollarse sin poner en peligro el medio en el que vivimos, sin que el precio del desarrollo sea la calidad de vida, es porque nosotros lo hemos vivido. Lamentablemente usted piensa que nuestra vida es genial, y quizá pueda parecerlo, pero lo cierto es que con comida o no en el estómago, la falta de felicidad, el estrés, el hacinamiento, la depresión, los accidentes de tráfico, etc. también acaban con nuestras vidas. En el sentido más literal de la palabra.

Quizá le sorprenda saber que el grado de felicidad de un pueblo no está para nada relacionado con el nivel de riqueza, e incluso hay estudios sociológicos que confirman que cuanto más rico más infeliz. Además, está usted confundiendo las necesidades básicas con los lujos. Ningún ambientalista, como usted nos llama, aboga porque a nadie le falte el alimento ni el acceso a la sanidad. Estamos en contra del derroche a toda costa.

Estoy totalmente de acuerdo con la calidad por encima de la cantidad, prefiero un modo de vida saludable. Quizá el problema esté en cómo definimos "calidad" y "saludable" porque es evidente que mucha gente no lo tiene nada claro.

Felicidades por el espacio web, profesor, me parece muy enriquecedor.

Mis disculpas por haber escrito mal su apellido Sr. Ferreyra, se me ha colado una i en lugar de la y.

Estimada Silvia,

No tenga dudas que no estoy desinformado sobre los diferentes modos de vida que hay, no sólo en Europa, sino en todo el mundo. La pobreza, la miseria o los niveles de vida se encuentran en todos los países del mundo, en diferentes grados de gravedad. Pero es el promedio de ingresos de los niveles medios de la sociedad los que indican el estado de bienestar de ellas. Por ejemplo, en Cuba el ingreso medio de los empleados allí es de $10 dólares, de acuerdo a un informe publicado por una página de ultra izquierda en:

http://www.i-sis.org.uk/OrganicCubawithoutFossilFuels.php

donde intentan mostrar a la isla prisión como un verdadero paraíso socialista que es necesario imitar. Según ellos, la agricultura orgánica ha impulsado la “riqueza” de los cubanos, especialmente en La Habana, donde se han creado granjas urbanas orgánicas que proveerían de los alimentos necesarios para esa ciudad de poco más de 2 millones de habitantes. Los “dueños” (en realidad “permisionarios”) de esas granjas obtienen con esa actividad unos $500 dólares al año, es decir, apenas más de $41 dólares mensuales. La página web (en inglés, por desgracia para algunos) muestra que el compromiso de Fidel Castro con la ecología rabiosa (nada de consumismo, nada de pesticidas, nada de fertilizantes, nada de petróleo, etc) ha producido un boom de prosperidad en la sociedad cubana.

Desgraciadamente para los pobres cubanos, Cuba ha dependido siempre de la caridad de la Rusia Soviética para sobrevivir, y cuando ésta desapareció con la caída del Imperio Soviético, Cuba tuvo que recurrir desde hace unos 10 años a la caridad del petróleo de Chávez. Cuando Chávez desaparezca el problema se hará gravísimo, porque deberán salir a comprar el petróleo y pagarlo de contado. Cuando ese momento llegue, el dinero obtenido del tráfico de drogas que practica Castro y su camarilla (proveniente de las FARC de Colombia y su intermediario Chávez), quizás alcance para mantener a la isla funcionando algunos meses más. Luego, veremos.

Un país rico en recursos naturales de toda índole, como es el mío, Argentina, llegó a en 2003 a tener un nivel del 50% de su población por debajo de la línea de pobreza, y un 25% de la población en la calidad de indigentes. La proporción de estos últimos siempre se ha mantenido más o menos igual, aunque se ha incrementado bastante desde que los gobiernos populistas y demagógicos están gobernando de manera esquiciada al país. Los indigentes están en su mayoría en las regiones norte del país, y se trata de indígenas (Tobas, Wichis, Matacos y Guaraníes), que todavía siguen viviendo en las mismas condiciones culturales que sus ancestros, practicado el mismo tipo de estilo de supervivencia ancestral: la caza, la pesca y la recolección. Su agricultura es y seguirá siendo del tipo “orgánico”, sin pesticidas, fertilizantes, el desmalezado, la siembra, la cosecha (de magros resultados) es realizada totalmente a mano, sin maquinaria de ninguna clase. Sólo pico, pala y azadón (y a veces el antiquísimo “palo de cavar”), con el que hace un hoyito para plantar una semilla.

Por supuesto, esta pobre gente no está para nada interesada en las prácticas “ecologistas”, porque esas prácticas ya la hacen: nada de consumismo, nada de energía (aunque queman gran cantidad de biomasa para cocinar sus alimentos, y grandes extensiones de bosques para abrir espacio para sus pobres cultivos). Esa pobreza, nacida de el ancestral estilo de vida de los indios, se extiende a casi toda la población indígena de Sudamérica y América central. Hay, sin embargo, comunidades indígenas que han sabido salir de ese estado, como los indios Kaingang, del estado de Santa Catarina de Brasil, que hoy son los principales productores de trigo y soya del Brasil.

Pero sus cultivos los realizan mediante los adelantos tecnológicos más recientes, tractores, sembradoras, cosechadoras, etc, con control satelital, uso de especies transgénicas que han multiplicado el rendimiento de sus cosechas y han reducido al mínimo el uso de herbicidas y pesticidas, la rotación permanente de cultivos que eliminan el uso de fertilizantes a gran escala, y en especial, el uso de la llamada “siembra directa”, que abandona el tradicional arado a 35 centímetros de profundidad y lo reemplaza por una rastra que abre surcos de entre tres y cinco centímetros, que son sembrados (con la misma máquina que ara) en una sola operación, ahorrando una enorme cantidad de combustible. Los costos se han reducido, los rendimientos han aumentado (con la misma superficie cultivada), y los beneficios han aumentado de manera increíble, sobre todo con la enrome alza de los precios en los “commodities” (en especial la soya, el maíz, el girasol y el trigo) gracias a la demanda de China y la India, los principales compradores de la producción agrícola de Sudamérica. El precio de la soya, por ejemplo, pasó en un solo año de $500 pesos argentinos la tonelada a los $940 actuales, y el girasol está hoy a más de $1300 la tonelada cuando hace un año su precio era de menos de $600 pesos (un dólar es igual a 3 pesos).

Los estudios sociológicos que indican que mientas más rico se es más infeliz se hace uno, no han incluido en su análisis a los señores Rockefeller, a George Soros, a Bill Gates, a Al Gore, a los Bush, y los cientos de miles de ultra felices millonarios del mundo. Si bien el dinero “no hace la felicidad” tengo entendido que hace una fuerza enrome en ese sentido. La felicidad del indigente reside en la resignación, y resignarse no es precisamente una muestra de felicidad.

La infelicidad de los habitantes burgueses de los países ricos se origina en el “stress” al que la vida moderna les somete. Las urgencias por adquirir los medios económicos para sobrevivir, y en gran medida las noticias pesimistas y catastróficas que se le inyecta diariamente a los ciudadanos. Una persona con miedo es una persona estresada. Y su salud se resiente porque el estrés deprime al sistema inmunológico y lo deja víctima de cualquier virus y bacteria que hay en el ambiente. Pero eso es archisabido y está archi comprobado.

No creo que la gente pobre en los países industrializados haya caído en cuenta de que es “millonaria en servicios públicos.” Basta unos pocos centavos enviar una carta al otro extremos del mundo, o un email, cuando antes los reyes europeos tenían que enviar un mensajero que demoraba a veces meses en llevar el mensaje. Sólo es necesario entrar a un hospital público para hacerse un tratamiento, o una operación, que los millonarios Rothschild del siglo 19 debían desembolsar gran cantidad de dinero para obtener una cura que hoy es gratis. Transportes públicos, servicios de cloaca, de barrido y limpieza de las calles, iluminación, educación desde la infancia, entretenimientos, radio, TV, cines, viajes de vacaciones pagas, jubilaciones, pensiones, retiros de la vejez, y cientos o miles de cosas más que la gente no se para a analizar y reconocer en sus vidas diarias. Se vive hoy de una manera que nuestros abuelos jamás soñaron.

Y no crea usted que confundo necesidades básicas con lujos. En mis expediciones en el Amazonas entre 1971 y 1997, para mí era un lujo tomar una limonada con azúcar, o echarle sal a la carne. Ni hablar de una cama con sábanas limpias o de un retrete al que sólo es necesario oprimir un botón para olvidarse del asunto, o un repelente para mosquitos, y a veces una aspirina.

Dice usted que el estrés, el hacinamiento, la depresión, los “accidentes de tráfico” (de “tránsito” es el término correcto), también acaban con nuestras vidas, en “el sentido literal de la palabra.” En los países pobres lo que acaba con la vida son la malaria, la fiebre amarilla, el dengue, el tifus, el cólera, la desnutrición, los tigres, leones, jaguares, panteras, elefantes, hipopótamos (el animal que más muertes causa en África!), búfalos, serpientes, escorpiones, arañas, parásitos de toda clase y tamaño, cosas que en los países ricos son casi totalmente desconocidas.

Cuando la gente se de cuenta cuán afortunados son al vivir en esos países ricos, dejará de preocuparse y estresarse y ser infeliz. Por ello sigo insistiendo que lo primero que los países pobres necesitan es DEJAR DE SER POBRES. Después verán si les conviene adquirir las neurosis que los ecologistas les han metido en la cabeza a los habitantes de los países ricos.

Perdón por la extensión de la respuesta.

Quizás me olvide de muchas cosas, pero no quiero hacerla más larga a mi respuesta.

Sr. Ferreyra

Pareciera que mientras más se tienen conocimientos de la problemática x y z de algún elemento en particular que afecta a x cantidad de habitantes de nuestro planeta, nos sentimos con el derecho y tal vez la necesidad subyacente de insultar, vejar y hasta mentir con descaro acerca de personas con las que no se está de acuerdo.

Por un momento pensé en usted como una persona con la honestidad y la seriedad que sus planteamientos ameritan, creo que me he equivocado.

Si creo en la culpa de todo lo que está pasando, pero no en la otros, si no en la mía propia, por no haber puesto freno a esos que me dijeron que gobernarían para mejorar las cosas y no para llenarse los bolsillos, en pensar que otros van a resolver mis problemas ambientales, en ser tan mesquino que prefiero trabajar solo que darle crédito a otros que lo pueden hacer tan bien o mejor que yo.

El descalificar a personas que están gobernando un país como CUBA o como VENEZUELA tildándolos de cuantas cosas se le puedan ocurrir sin tener las pruebas suficientes para un alegato jurídico es deshonesto aun cuando no estoy de acuerdo con el Sr. Fidel en algunas cosas. ni con el Sr. Chaves en algunas cosas y deja mucho que decir de su imparcialidad en la investigación. Me disculpo si estoy equivocado en lo de la investigación que estoy seguro que en lo otro no.

Se ofende a millones de personas que han depositado su confianza en estos Srs. para que lleven las riendas de sus países y creo con toda seguridad que ofrecer estadísticas, evaluaciones, proyecciones y plantear soluciones al cambio climático dista mucho de lo que ha dicho en este articulo sobre los presidentes de estas dos naciones.

Soy VENEZOLANO, respeto su postura así como su inclinación por un determinado partido o presidente en su país y ese mismo respeto pido para mi país y su gobernante.

Gracias

¿¿¿¿Perdónnn……??????

¿……Y quién depositó su confianza en el tirano Fidel Castro?

¿acaso ha permitido alguna elección honesta en sus 50 años de satrapía?

Y creo que Chavez perdió un plebiscito hace poco ¿no?….

Creo que no hace falta descalificar a quienes se descalifican solos. Con sólo ver sus resultados…

Nelson,

Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Fidel, Chávez….

Me parece indignante que todavía haya personas que defiendan a dictadorzuelos del tres al cuarto que lo único que hacen es no respetar a los grupos minoritarios, a sus críticos, a la oposición.

Por más gente que los apoye, eso no justifica sus actuaciones.

¡Viva la democracia! ¡Abajo los tiranos!

REALMENTE CREO QUE VIVIMOS EN UN MUNDO DEBASTADO POR SER MAS CRIMINAL DE ESLOS SER VIVOS EL HOMBRE QUE LOGRO EL ATENTADO MAS CRIMINAL QUE ES MATAR LENTAMENTE A SU DADOR DE VIDA LA TIERRA Y ESTA NOS ESTA COBRANDO CON TODA LA DEBASTACION QUE ES POSIBLE POR LA NATURALEZA

PERO QUIEN DISPARO PRIMERO EL HOMBRE EL ANIMAL MAS TEMIBLE QUE DIOS CREO SI ES QUE REALMENTE NO CREO EL O SERIA EL MISMO SATANAS

(requerido)

(requerido)


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