¿Qué es la tribu?

En Inglaterra, en los siglos XVII y XVIII los ciudadanos podían emigrar a unas tierras libres de control real. Desarrollaron una enorme capacidad para sobrevivir solos, aislados de una sociedad opresiva, basada en reglas sin cuento y obligaciones sin fin. Evolucionaron como seres libres.

Los ciudadanos de España, por aquellas épocas, cuando emigraban a América, se encontraban el mismo esquema tribal, opresivo, de la España de la que querían escapar: Virrereyes, corregidores, obispos, impuestos, lo mismo, en suma.

En España, en la época de Franco, se contaba a lo niños, con orgullo, la ‘hazaña’ de Numancia (para hacer más tragable la resistencia del Alcazar de Toledo). La tribu numantina se resistió tres años a ser parte de la cultura romana. Acabaron desapareciendo. Los hispalenses aceptaron ser romanos: Se hicieron ricos, y hubo tres emperadores romanos de origen hispalense.

Roma fue la primera que anuló el concepto de tribu. En Roma cabían todos, y  solo se les pedía que, independientemente de su origen y de sus relaciones familiares, vivieran de acuerdo con la ley romana. El conflicto con los judios tuvo su origen en que éstos no aceptaban la desintegración del concepto tribal, de la idea de ser distintos de otros, por la religión, la lengua, o el color de las plumas de la cabeza.

Cuando colapsó el imperio romano, se volvió a establecer en Europa el sistema tribal, reimplantado por las tribus germánicas y caucásicas. Hemos vivido 1600 años bajo ese sistema, y nos resistimos a salir de él. 1600 años de guerras sin fin para no conseguir nada en absoluto. En el momento en que rechazamos la idea de tribu, en que nos unimos protestantes y católicos, nórdicos y sureños, morenos y rubios, españoles y franceses, acabaron las guerras inútiles y entramos en una etapa de riqueza inimaginable en la etapa tribal. Es la unión europea, el rechazo del concpto de tribu que algunos se empeñan aun en resucitar.

Bajo el concepto de tribu las leyes generales no existen, sino lo que existe es la costumbre tribal y la protección de la tribu a sus miembros.  Bajo el concepto de tribu, en vez de ser cada uno de nosotros un ser humano libre e independiente, que acepta libremente obedecer las leyes y cooperar libremente con todo el resto de ciudadanos del mundo, se nos considera como miembros de conjuntos sociales: barrios, pueblos, ciudades, regiones, países, clubes de fútbol o partidos políticos: Se nos exige que ‘pertenezcamos’ a algun conjunto.

En un sistema libre solo debemos pertenecer al conjunto general, a la ciudadanía del planeta. Somos capaces, podemos defendernos solos, y exigir que todos cumplan las leyes aceptadas libremente por todos. No necesitamos pertenecer a ningún club, sea ésta la nación o el partido político, o el club de fútbol. Podemos ser un dia del Madrid y otro del Barcelona; no necesitamos lenguajes distintos que nos diferencien de otros.

Somos, esencialmente, personas, no miembros.

La ventaja es clara: La libertad.

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