¿ Ha sido la ciencia oficial un lujo del siglo XX derivado de una energía de muy alto ERoEI?

¿ Ha sido la ciencia oficial un lujo del siglo XX derivado de una energía de muy alto ERoEI?

(ERoEI: Energía recobrada dividida por la energía invertida para obtenerla)

Alrededor de 3000 años antes de la Era Común Egipto empezó a vivir una era de muy alta abundancia, es decir, a disfrutar de energía de ERoEI alto (en términos relativos al ERoEI de la mera caza y recolección) muy probablemente al desarrollar un sistema de irrigación que permitia capturar eficientementede manera controlada la energía solar.  Esta energía de alto ERoEI se fué incorporando al sistema de forma  que en la cuarta dinastía, y antes de un exceso de población, permitió desarrollar las grandes infraestructuras de las piramides. Algo similar sucedió en Mesopotamia, y en Atenas cuando descubrieron las minas de plata de Laurion. Cuando se agotaron, se terminaron las obras públicas. España mantuvo el lujo de guerras interminables gracias a la mina de plata del cerro rico del Potosí. Una vez agotado, España entró en bancarrota.

La energía de Egipto y Mesopotamia era de alto ERoEI (relativo) pues se obtenía una gran abundancia de energía capturada en forma de grano con una inversión mínima ya que tres de los ingredientes naturales, el sol, el agua y el barro fértil, llegaban a las riberas del Nilo sin esfuerzo alguno por parte de los cultivadores.  Las energías (equivalentes a la plata) de Laurión y Potosí se obtenían con una inversión mínima mediante sistemas de esclavos, que morían como chinches pero que suponían una inversión baja.

El carbón español se encuentra a gran profundidad. El ERoEI de este carbón, sobre todo en el siglo XIX era muy bajo, mientras que el carbón inglés se extraia en 1800 casi sin esfuerzo en minas de poca profundidad. El petróleo de Ohio y Pennsylvania, origen de la fortuna de Rockefeller, y su heredera, Exxon, y posteriormente el de Texas, estaba a unos metros de profundidad, como ocurre hoy exclusivamente en el yacimiento de Ghawar de Arabia Saudita.  El ERoEI de estos yacimientos estaba y está hoy alrededor de 70: 70 unidades extraidas por cada unidad invertida.

Derivado de este valor enorme del ERoEI de la energía empleada durante unos 200 años en el planeta, y sobre todo, por los grupos humanos de Europa, EEUU/Canada, Australia y Nueva Zelanda, con una población relativamente baja en número, se han desarrollado estructuras inorgánicas (energía incorporada) o estructuras orgánicas (seres humanos que gastan sin producir) similares a las de las pirámides, templos de Babilonia, o la Acrópolis, o las guerras españolas, es decir sistemas de disipación de energía necesarios para mantener el flujo en situaciones de ignorancia sobre la eficiencia de sistemas.

A España la energái de alto ERoEI le llegó a través de un sistema de software: Dentro de la Unión Europea, era útil mantener la disipación energética de la energía de alto ERoEI de manera que se produjese un entretenimiento de la población laboral europea: El desarrollo del turismo. Simultáneamente, puesto que de momento (hasta 2007) los sueldos  eran relativamente bajos (¿India, China, hoy?), se impulsó cierta industria (automóviles, textiles, agricultura) y se desmantelaron las que se hacían mucho más baratas en otras regiones (metalurgia y construcción naval).

Dentro de las estructuras piramidales desarrolladas en Europa (y en los EEUU, por ejemplo) encontramos los desarrollos olímpicos, y en España, particularmente, puesto que se diseñó su función como la válvula de escape del resto de Europa, la casta parásita, y los centros culturales y deportivos de los cuales debía haber al menos uno de cada en cada pueblo de España, y si podia ser, construidos por Calatrava o Foster a precios 10 veces los reales, puesto que se trataba de disipar energía de sobra: En la máquina termodinámica que es la sociedad (europea) España era el sumidero:

es, decir, aquella parte de la máquina que disipa energía, sin la cual no puede establecerse el flujo de energía en forma de calor y no se puede generar trabajo útil. España también participaba, ¿cómo no? de la generación de riqueza, pero en medida muy pequeña.

El mundo, (y Europa, que depende del resto del mundo con capacidad de generación de energía) dispone hoy de energía de ERoEI de alrededor de 15, con una enorme población, estimulada en la época de la energía de ERoEI de 70. Para mantener la máquina de aqui arriba en funcionamiento, se precisa aumentar mucho su rendimiento, y eso implica, forzosamente, reducir mucho la disipación, es decir, la energía que se entrega al sumidero, en este caso, a España, que ve cómo la energía que llega no da para mantener centros Niemeyer, centros científicos culturales (Valencia), copas América, circuitos de Fórmula 1, embajadas, y 3 millones de personas sin labor productiva definida.

¿Y la ciencia, título de este post?

La ciencia es la búsqueda de soluciones al problema de misterio que nos ofrece la naturaleza.  Pero esa búsqueda precisa de la libertad absoluta para la crítica constante de las nociones absorbidas en el seno de culturas formadas mediante la codificación formal de lo que científicos anteriores han descubierto. En castellano, los científicos de hoy deben someter a crítica constante lo que los científicos de ayer establecieron: Kepler, las ideas de Brahe, Galileo, el tomismo encorsetante, la Royal Society, las visiones de tipo monte Hira de los puritanos; Einstein rechazó la relatividad galileana y Planck la continuidad en las interacciones energéticas.

Cuando la energía de alto ERoEI comenzó a fluir de verdad a grifo abierto, tras la segunda guerra mundial, se substituyó la búsqueda de la solución de los misterios, y la crítica constante de los descubrimientos ya realizados, por la idea de las grandes pirámides egipcias, en forma de grandes aceleradores de partículas, monstruosos telescopios y cavernas contenedoras de plasma de hidrógeno. Unas inversiones tan gigantescas no podían soportar la crítica constante de su propia utilidad. Y la ciencia, en cierta medida, se convirtió en erudición, al estilo medieval, al estilo Brahe y Belarmino, al estilo Lorentz y Poincaré, estos dos últimos los mejores científicos del siglo XIX, atrapados en el corsé del éter que no podían eliminar.

La ciencia funciona, cómo funciona la mente humana. A pesar de todos los esfuerzos de encorsetarla, siempre hay jóvenes Einsteins que se salen de los carriles y producen avances significativos que son -ideas- radicalmente nuevas (no desarrollo de visiones antiguas) sobre el universo en que vivimos. Estas ideas no son meros -avances-. Son cambios mentales  radicales, como los de Galileo, Kepler, Newton, Maxwell, Boltzmann y Einstein.  Y no precisan grandes laboratorios, ni mucho menos equipos de personas. Los cambios radicales solo son posibles en mentes aisladas.

Y la crisis económica actual nos da esperanzas de que se produzcan cambios realmente innnovadores. Los grandes laboratorios y las inversiones en ciencia van a desaparecer, como dejaron de construirse pirámides en Egipto al disminuir el ERoEI de los campos marginales necesarios para alimentar una población en exceso.

La creatividad individual volverá a ser el estímulo del desarrollo humano, algo que no ha sido la inversión masiva en las pirámides del siglo XX.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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